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El cantante Anthony Kiedis puede resumir sus sentimientos la primera aparición de los Red Hot Chili Peppers en la tapa de Rolling Stone (desnudos, y como un trío) en una sola palabra: "amargura". El bajista Flea es más específico."Habíamos sacado nuestro disco más exitoso, BloodSugarSexMagik, "y John había sido una parte importantísima de eso", dice, haciendo referencia al guitarrista John Frusciante. "Merecía estar ahí con nosotros, aunque se hubiera ido de la banda".
La salida de Frusciante de la banda, en vísperas de la salida de la revista, hizo que hubiera que recortarlo de la foto original. Pero el guitarrista, que volvió a los Chili Peppers en 1998, recuerda la sesión y la foto con más asombro que rencor. La banda terminó sin nada de ropa, afirma Frusciante, porque el fotógrafo Mark Seliger "así lo pidió. No me pareció que fuera demasiado buena idea. Yo dije: ‘Salgan ustedes en la tapa, yo no salgo’. Finalmente me convencieron; igual después no me molestó no aparecer. Y fue raro, aunque no tuvo nada que ver lo yo había dicho".
En realidad, tuvo que ver con un problema de tiempos. Yo soy en parte responsable. El 7 de mayo de 1992, cuando el número dedicado a la banda estaba por entrar en prensa, Frusciante abruptamente abandonó a los Chili Peppers durante una gira por Japón. En una reunión editorial de emergencia, señalé que desde un punto de vista estrictamente periodístico, los Peppers eran oficialmente un trío, y no el cuarteto que mostraba la foto. Se tomó la decisión de cortar a Frusciante de la foto. En la toma original, estaba parado en el extremo izquierdo, parcialmente detrás del hombro izquierdo de Flea.
"Si hubieran puesto un sello en la tapa que dijera ‘John abandona la banda’ habría dado cuenta periodísticamente de los hechos, a la vez que de por qué estábamos ahí". Se ríe cuando le digo que Frusciante podría haber esperado un par de semanas para irse. "El no podía esperar dos semanas en ese momento".
La banda estaba "de mal humor", admite Kiedis. El llegó a la sesión en Los Angeles con la mano izquierda enyesada; se había roto el pulgar "saltando desde una barranca" en su bicicleta todoterreno. Frusciante, que tenía sólo dieciocho años cuando entró en los Chili Peppers, comenzaba a alejarse, desconento con la fama que había cobrado la banda, y a punto de ingresar en un largo período de adicción a la heroína, que concluiría antes de su regreso al grupo.
Seliger se encontró con la resistencia de la banda ante lo que había considerado una buena idea: los Red Hot Chili Peppers disfrazados de ajíes picantes. "Dos días antes, pinté a mi asistente de rojo de los pies a la cabeza", recuerda Seliger. "Las fotos de prueba me hicieron morir de la risa". En la sesión, la banda se le plantó. "Siempre hemos sentido rechazo por las referencias vegetales", dice Kiedis, insistiendo en que el nombre de la banda tenía más que ver con "un estado mental, una fuerza estadounidense, que con una verdura". Flea se mostró dispuesto a oficiar de conejillo de indias; se pintó la mitad de la cara de rojo para ver cómo quedaba. "Lo vimos", recuerda, "y la verdad que quedaba como el culo". Tuvo que pasarse dos horas en la ducha para quitarse toda la pintura.
Luego de eso, los Chili Peppers hicieron lo que surgió naturalmente: haciendo morisquetas para Seliger vestidos con la ropa que habían traído, luego sin remera, y finalmente desnudos, con las manos cruzadas sobre sus partes íntimas. "John parecía muy calladito", dice Seliger. "Pero una vez que Anthony los empezó a pinchar, se sumó".
Frusciante no fue lo único que el departamento de arte de Rolling Stone borró de la foto. "El matorral que cubría la entrepierna de Flea parece un poco retocado", dice el baterista Chad Smith, entre risas, "y faltan algunos granitos que tenía Anthony". Kiedis, a su vez, cuenta que la verdadera foto de los Chili Peppers desnudos, con el guitarrista original de la banda, Hillel Slovak, en la que todos tienen medias de tennis ya saben dónde, fue tomada por un fotógrafo japonés en 1986: "Esta otra vez, intentamos recrear ese momento, pero muchas cosas salieron mal".
Seliger tiene sensaciones encontradas respecto de los resultados. "Fue una de las tapas más importantes que hice para Rolling Stone", dice. Pero creyó que los Chili Peppers lo había culpado por cortar a Frusciante de la foto (por cierto, no fue así). "Tengo la sensación de que lo superó", dice Kiedis respecto del guitarrista, y tiene razón. "Es gracioso", dice Frusciante, "que les pareciera tan grave faltar a la realidad dejándome en la tapa".
Kiedis, también, ha superado el incidente. Cuando le pido disculpas por lo que me toca, sonríe cálidamente. "Disculpado", dice, "y olvidado".




