
Aldo Antognazzi va al rescate de Clementi
El talentoso pianista y docente argentino está grabando la obra integral del gran compositor italiano
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Hoy, a las 20.30, en el Auditorio de Belgrano, el pianista Aldo Antognazzi, el violinista Rafael Gintoli y el cellista Claudio Baraviera serán los responsables de rendir homenaje a Muzio Clementi, conocido como “el padre del piano moderno”, de quien se conmemoran los 250 años de su nacimiento.
No se trata de un acontecimiento circunstancial. Antognazzi, uno de los más destacados pianistas de la Argentina y notable docente (es profesor en el Conservatorio Nacional), lleva cuarenta años explorando y estudiando la música de Clementi.
A principios de los 60, un por entonces joven Antognazzi había viajado a Italia para perfeccionarse con Benedeto Michelangeli. Y fue su segundo maestro italiano, Carlo Vidusso, quien le hizo descubrir la música de este compositor que quedó a la sombra de contemporáneos ilustres como Mozart y Beethoven.
Su entusiasmo fue tal que decidió emprender la titánica tarea de grabar su obra integral. Hizo primero un intento en los años setenta –en la era del long play– y finalmente acometió la empresa formalmente en 1992, por medio del sello alemán Cascade. Este trabajo pionero ya va por el volumen doce, aunque el concierto de esta noche servirá como presentación formal del número 10, ya editado aquí.“Grabamos aquí, en el estudio de Cosentino, y luego les envío a Alemania el máster y los comentarios”, cuenta Antognazzi en diálogo con LA NACION. Según sus cálculos, la obra integral de piano, que incluye más de un centenar de sonatas y numerosas obras de cámara, debería ocupar más de treinta discos.
Por supuesto, Antognazzi hace mucho más que tocar Clementi: ofrece regularmente recitales como solista, música de cámara y como solista con orquesta. Tiene un grupo de música popular con sus hijos y yernos y dicta clases regularmente. Pero –como reconoce con una sonrisa– Clementi se ha transformado en su leitmotiv.
–Clementi es conocido como el padre del piano, pero su obra es poco conocida y poco valorada. ¿Qué descubrió al tocarla?
–Que tiene un enorme valor. Es un personaje que se constituye en pivot obligado entre el barroco y el romanticismo. Nació en Roma en 1752, murió en 1832 y siguió componiendo hasta último momento. Muchas de sus sonatas son representativas de ese período transicional, pero que es el más puro clasicismo, en el mejor sentido del término, por todo lo que trae del barroco y lo que de romanticismo tiene incluido en potencia. Y no existe otro caso similar, porque, por ejemplo, la que está en fa menor, de 1784, es una sonata que plantea un lenguaje sumamente romántico. Y no hay que olvidarse de que Beethoven tenía 14 años. En este sentido, hay un error por desconocimiento. Por ejemplo, se lo llamó el pequeño Beethoven porque sufrió su influencia, y fue al revés.
Esta noche se podrá conocer parte de la obra de este compositor que los italianos están comenzando a revindicar con la primera edición integral y crítica de su corpus musical. Antognazzi, junto a Claudio Baraviera y Rafael Gintoli, ofrecerá el siguiente programa: 3 Sonatas Opus 15 para piano con acompañamiento obligado de violín (Londres, 1786), Sonata para piano N° 6 en fa menor, “Trágica” (Londres, 1784) y los Tríos Op. 21 N° 1 en re mayor y N° 2 en sol mayor (Londres, 1787). Las localidades cuestan 10 pesos y 5 para estudiantes y jubilados.
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