
Alicia Keys y el encanto de la sutileza
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- Set the world on fire tour / Presentación de Alicia Keys (voz y piano) / El viernes, en el estadio Geba.
Nuestra opinión: muy bueno
Alicia Keys no necesita vestirse -o desvestirse- de comehombres como Beyoncé o Rihanna. Puede prescindir de escenografías grandilocuentes y, apenas, contar con cuatro bailarines para que la secunden con escenografías simples. Todos sus movimientos son leves, casi imperceptibles; su paso por el Estadio GEBA el viernes por la noche fue una de esas brisas primaverales que nos dan de lleno en la cara y nos refrescan luego del intenso sol diurno.
La neoyorquina ya no es aquella chica de 20 que irrumpió en la industria de la música con Song in a Minor , el álbum que le valió cinco premios Grammy y que la posicionó como una joven promesa de la música negra. Pianista, compositora y bonita, su aparición fue muy celebrada por la alicaída industria discográfica. Ella respondió con más álbumes exitosos en ventas y en premios ( The Diary of Alicia Keys , As I Am y su Unplugged ) y hasta se permitió encajar en el formato R&B con The Element of Freedom , un disco correcto en el que se distingue su dueto con Beyoncé. Desde el más reciente Girl on Fire se la nota decidida a manejar las riendas de su propio negocio y, en lo musical, a hacer convivir sin sobresaltos la fuerte pulsión soul que mueve y conmueve a su música, el pop y el ya citado R&B.
El buen puñado de hits que acopió en estos 12 años de trayectoria juega a su favor para enfrentar a un público nuevo que, a priori, es una incógnita. Pero ella sólo necesita cantar "Listen to your Heart" o "Fallin'" para comprobar que las 14.000 personas que acudieron a GEBA no están allí por mera curiosidad.
La ciudad de Nueva York es la encargada de abrir y cerrar la noche. Sus rascacielos y sus calles aparecen en pantalla en el inicio, seguida por Alicia Keys interpretando "Streets of New York". El cierre, en tanto, llegará con "Empire State of Mind...", la balada potenciada por el rapeo de Jay Z.
Secundada por dos coristas y un trío de guitarra, bajo y batería, A. K. se maneja en escena como un malabarista lo hace en la cuerda floja. Su set de 21 canciones fluye, y aun cuando buena parte de la lista de temas está compuesta por baladas soul, la intensidad se impone y en ningún momento pierde a manos de la monotonía.
Son dos las Alicia Keys que conviven en escena y lo hacen con armonía. La cantante que se apodera de todas las miradas alzando sus brazos y su vista al cielo, cruzando miradas con el público y regalando generosas sonrisas y la mujer que se sienta al piano y se concentra en él como si fuera un ensayo y sólo estuvieran allí el instrumento y ella. Sabe manejar los tiempos y a la hora del final qué mejor que regalarle al público un puñado de momentos para cantar con ella o, al menos, tararear. Allí se imponen "If I Ain't Got You" (con una segunda parte cantada en castellano y un aire intenso a Whitney Houston), "No One", "New Day", "Girl on Fire" y la ya mencionada "Empire State of Mind...", con Jay Z en pantalla y la encantadora Alicia despidiéndose triunfal de su debut porteño.





