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En algún momento, el infantilizado hardcore multifusión de Arbol podía inspirar algo de frescura. En el sexto disco de su carrera, producido por el frontman Pablo Romero, el rechazo a la madurez y al rumbo fijo representa el principal conflicto. El primer corte, el bolichero "El sábado en Ramos", suena desconcertante y no por el abordaje electrónico (se trata de una banda –o "colectivo de solistas en acción", como se definen ahora– que ya dio muestras de versatilidad) sino por su descarada intención de llegar al amplio sector sub 18. Que no engañen las repetitivas referencias localistas (el grupo no duda en autoetiquetarse), el disco pretende universalidad... dentro de todos los que esperan el micro a Bariloche ("El viaje de mi vida").
No es la única banda que se permite ser pendevieja, pero en el caso de Arbol ese afán por ser siempre joven hoy se traduce en una irritante batería de trucos de efecto. Saltan del electro rap pro flogger "Ji Jo" al ska-reggae "Paquita" (homenaje a la cantante de rancheras Paquita la del Barrio) y de ahí a la chacarera electrocumbia "Yo soy lo más". Sin embargo, esta forzada multiplicidad de géneros, no aporta nada nuevo a lo que mostraron en sus discos anteriores. No parece casual que el mejor tema sea "Abuela", una simpática balada instrumental.





