
Barbie y Ken correntinos
De paso por Buenos Aires, los lindos Miss y Mister Pacific World 2009
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"Yo no quiero ser modelo ni vedette ni vivir en Buenos Aires", asegura la correntina María Beatriz Vallejos Schulze, de 22 años, recientes ganadores del título de belleza Miss Pacific World 2009, en Perú. Está sentada en el Café de las Luces del hotel InterContinental al lado de un coprovinciano: Mario Alberto Barrios, de 26, Mister Pacific World 2009. Algo así como Barbie y Ken correntinos.
Alejados del estereotipo de los modelos que llevan una vida de privaciones para verse siempre bien, ellos viven alejados de los edulcorantes. La chica de ojos verdes y 1,74 metros pide una gaseosa común y jura que no hace gimnasia ni dieta ni ningún tratamiento para la piel. Barrios, por su parte, practica varios deportes porque está estudiando el profesorado de Educación Física. Pero ni por casualidad deja de comer un helado.
Vallejos es toda una experta en concursos de belleza. A los 18 la eligieron Reina Nacional del Carnaval de Corrientes y ese mismo año, 2006, obtuvo la banda de Miss Argentina, por lo que viajó a Polonia para competir por el título de Miss Mundo. En 2007 y 2008 viajó a China para participar de otros dos certámenes.
Y aunque no quiera ser modelo, sí trabajó como tal para publicidades gráficas en el exterior, por ejemplo, para algunos países árabes, pero dice que en la Argentina para ser modelo "son demasiadas las exigencias. Hay que ser muy flaca".
Biquinis que desaparecen
Para Barrios, el concurso de Perú fue la primera experiencia en este mundo de pasarelas y coronas. "El certamen duró una semana y en ese tiempo practicábamos tres horas por día para el evento final en el que hubo tres pasadas, con trajes típicos, trajes de baño y trajes de noche, y todos los participantes bailamos una coreografía juntos. Se evalúan distintas competencias, no sólo la belleza", cuenta, y Vallejos acota: "Te están evaluando en todo momento".
Durante esa semana, Vallejos y Barrios recorrieron varios distritos a los que llevaron libros sobre los esteros del Iberá y otros regalos característicos de su provincia. Según dicen, los concursos sirven para promocionar los atractivos turísticos de los lugares de origen de los participantes.
"Siempre se puede ganar o perder. Por eso voy a disfrutar. Me hago amiga de las otras chicas que piensan como yo y salimos a conocer", comenta esta estudiante de Ciencias Económicas que con lo que ganó en los concursos puso una boutique en Corrientes en la que vende ropa porteña. "Hace poco vino de visita a la Argentina Miss Bulgaria 2006, a la que conocí cuando fui a Miss Mundo en Polonia. Estuvo en Buenos Aires, en Cataratas y Corrientes. Y este verano van a venir a bailar al Carnaval de Corrientes Miss Venezuela, Miss Corea, Mister Brasil y Mister Perú", cuenta Vallejos.
Pero no todo es color de rosa. Antes de que los jurados decidan quiénes formarán parte de esta aristocracia de los más bellos se juntan muchos nervios. Se ven lágrimas y caras largas después de los veredictos.
Algunas participantes son muy chicas y viajan solas por primera vez al exterior. Barrios recuerda el caso de una chica europea que estuvo muy angustiada en el concurso Miss Pacific World. "Como no hablaba español se ponía a llorar porque no entendía lo que les decían ni las conversaciones del resto", cuenta.
También está la competencia. "Te puede desaparece un biquini justo antes de que te toque salir a desfilar", expresa Vallejos.
Los dos bellos correntinos relatan cómo en otros países, como Venezuela, Puerto Rico o Colombia, los concursantes reciben mucho más apoyo, aunque reconocen que acá también les brindaron algo de ayuda. La ex Miss Argentina cuenta que en Venezuela incluso existen escuelas en las que preparan a las chicas para estas competencias: les enseñan a peinarse, a maquillarse, a caminar, a hablar en público. "Hasta les indican si se tienen que hacer alguna cirugía estética", agrega.
"Yo creo que es una forma de vender el país a nivel turístico. En Venezuela dicen que tienen las mujer más lindas", deduce sobre el impulso que se les da a los concursos de belleza en este país sudamericano, que tuvo seis Miss Universo, cinco Miss Mundo y donde la transmisión por televisión de la elección de Miss Venezuela es el acontecimiento con más rating del año.
Muchas chicas venezolanas sueñan con llevar la corona de alguno de los dos concursos más importantes del planeta: Miss Universo, que pertenece a multimillonario Donald Trump y a la cadena de televisión estadounidense NBC, o Miss Mundo, creado por Eric Morley en 1956, en Gran Bretaña, y hoy a cargo de su viuda, Julia Morley.
La Argentina tuvo ganadoras en los dos concursos. En 1962, Norma Nolan fue elegida Miss Universo, mientras que en 1978 Silvana Suárez obtuvo la banda de Miss Mundo, que ya había lucido en 1960 otra compatriota, Norma Cappagli.
"No siempre triunfa la más linda ni la que tiene mejor físico. Lo que buscan es la armonía y que tenga otras aptitudes. Por ejemplo, cuando fui a Miss World, la chica que ganó de República Checa hablaba cuatro idiomas", sostiene Vallejos, pero igual aclara que para participar hay que llenar un formulario que incluye un dibujo de un cuerpo femenino sobre el que hay que completar todas la medidas, desde el largo de cuello o la distancia entre los hombros hasta las proporciones del rostro, como la cantidad de centímetros que hay entre la frente y la nariz.
Las claves del éxito
"Hay que tomárselo con seriedad. Estar siempre impecablemente vestido, presentar todos los requisitos, expresarse bien y ser cordial con el resto de los participantes", afirman los galardonados, y agregan: "Algunos sólo van a divertirse".
Ahora se preparan para concursar en el certamen de Miss y Mister Belleza Internacional, en Isla Margarita, Venezuela, pero por haber ganado el Miss y Mister Pacific World pasan directo a la final. No tienen tiempo que perder: la edad límite para estos concursos es de 25 años para las mujeres y 30 para los hombres.





