Barlow, música para adolescentes
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¿Qué es lo que tiene Gary Barlow que no tengan otros? Las chicas, al unísono, responden:"Es lindiiiiiisimo", y ensayan un grito final que deja sordos a sus padres. El tumulto en la puerta del teatro Gran Rex rompe con el ambiente casi fantasmal que entrega la avenida Corrientes un domingo por la noche. El programa anuncia que el ex líder y compositor de los éxitos del desaparecido grupo Take That, la versión inglesa de los Backstreet Boys, no es sólo una cara bonita. Es cierto, también es el hacedor de canciones bonitas, como las modelos top, acompañado por músicos bonitos y un sonido "bonito" que seduce a las jovencitas.
Antes que el espectáculo comience empiezan a llover ositos de peluche sobre el escenario, lo que sería un preludio de la actuación. Pero una voz en off advierte: "Chicas, les pedimos que durante el concierto no tiren ositos". Es que tanto "amor" puede matar y la organización teme un atentado contra la humanidad de Barlow. Las chicas responden con un largo y atronador "tomátela", acompañado por lanzamientos de otras mascotas de peluche.
Cuando pasa el primer tema de la noche, "Labour of love", se percibe que el subgénero de música para adolescentes se ha consolidado en la Argentina. Son ellas y, minoritariamente, ellos los que entregan un cheque en blanco a Barlow, que puede medir la temperatura ambiente del teatro con sólo extender la mano cerca de las plateístas.
Ahora con la excusa de presentar su disco solista "Open road", que insinúa convertirse en otro boom de ventas, el músico ofrece un show donde hilvana sus nuevos hits, "Everything I ever", "So help me girl", con los de su antigua época en los Take That: "Back for good" , donde las chicas sacan sus encendedores, aunque ninguna parece tener edad para fumar, o "Never forget".
Barlow echa más combustible al clima del recital cuando se sube arriba de su piano, cuando dedica un "Hola, Buenos Aires" en un dudoso español o cuando posa y se queda congelado unos segundos para que sus admiradoras lo encandilen con sus flashes. Una fórmula con la que seguramente seguirá llenando teatros. Eso sí, posiblemente nadie se acuerde de estos temas y de él dentro de un par de temporadas. Cuando pinten las arrugas y las canas, sus fans habrán dejado de ser adolescentes.





