Becerra se despide de ATC
Cambios: el gerente de programación del canal se muda a Torneos y Competencias; será reemplazado por Roberto Monfort.
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Desde la próxima semana, Raúl Becerra asumirá como Gerente de Producción de Torneos y Competencias. Ante él responderán los productores de los nueve programas que actualmente TyC tiene en pantalla en los cinco canales capitalinos. El viernes deja su cargo de gerente de programación de ATC, una experiencia que le resultó "enriquecedora en lo profesional e íntimamente frustrante", porque no estará en su cargo cuando finalmente salgan al aire los programas que él diseñó.
La mudanza se realizará formalmente pasado mañana. Se irá después que la nueva programación esté aprobada y a punto para salir al aire. Lo reemplaza Roberto Monfort, su mano derecha desde que llegó al canal. Monfort le presentará hoy al secretario de Medios, Raúl Delgado, la nueva grilla, que sólo después se hará pública. Es probable que ATC vuelva a emitir a la mañana, y también que las novedades no contengan ninguna sorpresa: el mismo Becerra confiesa que para la artística del canal habrá todavía menos presupuesto que el año último. Sin embargo, no es por una cuestión de dinero que deja ATC. Tampoco tiene problemas políticos: "Volvería a trabajar aquí", asegura.
"No tenía previsto irme, pero surgió una oportunidad de trabajo muy atractiva en términos creativos y por eso la acepté. Cuando yo vine al canal sabía cómo era y lo tomé como un auténtico desafío, como una posibilidad de plasmar en la pantalla la imagen o la idea que uno tiene sobre la televisión. No la he podido concretar, por infinidad de motivos", dice Becerra, quien reconoce que la programación que puso en pantalla "no tuvo ninguna repercusión".
"Nosotros veníamos de una televisión de ofertas populares y se sustituyeron esos productos por otros. En cambio, la nueva programación la gestamos nosotros".
Hora de balances
Raúl Becerra no es el típico funcionario que deja la gestión pública y prende el ventilador. Ni siquiera quiere explicar por qué jamás salieron los anunciados programas de Jesús Quintero, que apenas costaban cinco mil dólares. Esas y otras anécdotas kafkianas que vivió en el deteriorado canal estatal piensa escribirlas algún día en un libro sobre la historia de ATC. Informalmente, sólo reconoce que "es muy difícil para cualquier ejecutivo sustraerse de la tentación de programar", refiriéndose elípticamente a que, si bien él estaba a cargo de la gerencia, algunas cosas que salieron al aire no contaron con su aprobación.
A la hora de evaluar su gestión, divide el resultado en dos partes. "Desde el punto de vista íntimo, en mi caso, fue frustrante, porque me hubiera gustado poner en pantalla productos que sólo ahora se concretarán. Desde el punto de vista estrictamente gerencial, para mí ha sido sumamente enriquecedora esta experiencia, como un entrenamiento que me permite abordar este nuevo paso con una incorporación de conocimientos que tienen que ver con lo administrativo, lo burocrático y justamente en ATC, que no es un canal que nada en la abundancia y por eso te exige una suerte de imaginación permanente para obviar lo que otros canales pueden solucionar con plata".




