Bellezas y galanuras vienesas a cargo del Ensamble Mozart
1 minuto de lectura'
Concierto del Mozart Ensemble de Viena (flauta y trío de cuerdas). Programa: Mozart: Cuarteto para flauta y cuerdas en Re mayor, K.285; Mozart: transcripciones de arias de "Don Giovanni" y "La flauta mágica"; Haydn: "Trío N° 1 para flauta, violín y chelo en Do mayor. Mozarteum Argentino. Teatro Colón. Esta noche, última función.
Nuestra opinión: muy bueno
Las referencias sobre este cuarteto vienés indican que su formación se ha producido hace seis años, que sus integrantes, una poco usual combinación de flauta, violín, viola y chelo, son todos integrantes de la orquesta de la Volksoper de Viena y que su objetivo principal es la interpretación de obras vienesas del preclasicismo, el clasicismo y el romanticismo, en especial las transcripciones que el compositor Johann Went o Wendt, apellido de distintas lecturas según las fuentes, realizó de óperas de Mozart, poco después de sus estrenos.
Lo que no aclara el currículum, obviamente, es el muy buen nivel musical que exhiben cada uno de los músicos del ensamble y el perfecto acople que demuestran como grupo tanto en lo estrictamente técnico como en lo estilístico. Es más, el tipo de interpretación del Mozart Ensemble podría constituir un referente paradigmático de las elegancias de un clasicismo vienés del cual, vaya paradoja, su excepción más notable fue el mismo Mozart.
El reemplazo de un violín por una flauta, con respecto al cuarteto clásico de cuerdas, tiene varias consecuencias. En primer término, y no es poca cosa, el repertorio es infinitamente menor. Pero, además, los dramas que Mozart supo hacer rodar, especialmente desde el campo de la ópera, hacia la música instrumental se desvanecen cuando los sonidos y las posibilidades de la flauta condicionan a todo el ensamble a una sonoridad general no apta para contrastes bruscos o turbaciones emocionales de algún tipo. Como corolario de ambas consecuencias, el programa ofrecido presentó demasiadas similitudes en sus cuatro obras, escritas todas dentro de un período de diez años, por lo demás, ninguna de ellas una obra maestra.
Lo mejor del concierto
Sin lugar a dudas, lo mejor del concierto fue la presentación de las dos creaciones originales, el Cuarteto K.285, de Mozart, y el Trío N° 1, de Haydn, en este caso, una readaptación de material previo que el mismo compositor realizó en 1784.
Como en todo el concierto, la ejecución de ambas piezas estuvo muy bien balanceada y muy ajustada en tiempos y estilo. La incorporación de una flauta a un ensamble de cuerdas fue muy bien resuelta en las dos obras. Mozart apostó a las galanuras, sin tratar de hacer funcionar a la flauta como un violín y, mayormente, el grupo funciona como si se tratara de un concierto para flauta y cuerdas. Haydn, en cambio, dejó a la flauta y al violín en los roles melódicos y le dio al chelo (este trío carece de viola) un trabajo muy cercano al del acompañamiento pianístico del clasicismo con sus característicos acordes desplegados.
El punto más conflictivo fue el de los arreglos de Wendt sobre las dos óperas de Mozart. Si reducir arias escritas para orquesta a su interpretación de canto y piano implica despojarlas de una vestimenta y un contenido determinados, mucho más significativa es la alteración, con respecto al original, cuando se les quita, además, el texto y la voz humana. "La chi darem la mano", el genial dúo de "Don Giovanni" en el cual el protagonista ejerce su seducción sobre Zerlina, pasó a ser una pieza meramente decorativa. En las transcripciones de "La flauta mágica" la simplificación fue semejante y la flauta, por ejemplo, asumió tanto el papel de Papageno, un barítono, como el de la vengativa Reina de la Noche cuyos célebres agudos sobrehumanos, en una flauta, son sólo notas normales y poco llamativas.
De todos modos, y más allá de los reparos a un programa un tanto monótono, si en la noche hubo bellezas y galanuras clásicas fue, precisamente, porque el Mozart Ensemble tuvo un muy buen desempeño, sobre el cual no hay objeciones posibles.





