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Después de trastabillar con A l’origine y Trash Yeye (el primero, por su aproximación desganada al hip-hop; el segundo, por su abordaje del pop anglosajón), La Superbe representa, para Benjamin Biolay, un regreso a su mejor forma. Al igual que con Négatif (2003), el músico y productor francés presenta un disco doble ambicioso y cambiante que transita climas intimistas y lúgubres ("Ton Héritage", "Miss Catastrophe"), histeria bailable ("Si tu suis mon regard", casi un homenaje a New Order) y la bohemia parisina ("La Toxicomanie"). Como todos los cantautores de su generación que abordaron la chanson, Biolay es perseguido por la sombra de Serge Gainsbourg pero, a diferencia de sus colegas, sale airoso de las comparaciones a fuerza de elegancia para mezclar arreglos orquestales con programaciones ínfimas. El paso en falso lo da "Buenos Aires", un cruce forzado entre el dub y el hardcore rabioso para un relato urbano en el que conviven cartoneros, bares de Palermo y sampleos de Gardel.
Por Joaquín Vismara
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