Bestiario
Dos muchachos en reposera |Trío travieso de jardín | Sobre una reservada dama inglesa y un morocho jefe de relaciones públicas |Conciertos de verano para una gata algo atrevida |Cambio a favor: de perro refugiado a dandy con capa y boina que pasea en lancha.
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Pese a la diferencia de edad, Conde (de 8 años) y Kun (de uno) disfrutan de la mutua compañía, sobre todo en las tardes de sol. Y así pasan las horas hasta que Chiara Sorron McLoughlin, de 10 años, vuelve del colegio: la esperan para jugar y buscar la pelota de tenis. Kun es holgazán, toma y come acostado, mientras que Conde, más tradicional, lo hace parado. “Cada vez que llega alguien, Kun aparece con algo en la boca e invita a que lo persigan para sacárselo. Pero nunca se puede agarrar. Conde es tranquilo y suave. Los dos, inteligentes, juguetones, buenos y cuidan mucho la casa”, sigue McLoughlin.
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Curioso trío: Pancho es uno de los llamados perro salchicha; Leonino (a no enloquecerse buscándolo en la foto, porque no está) está a punto de cumplir 4 años, y Carli es un basset de 10 años, nacido bajo el signo de Escorpio. “Pancho es pura energía y carácter, mientras que Carli, puro cariño. Les gusta dormir la siesta y disfrutan mucho del jardín en verano. Son traviesos”, comenta María Laura Francica.
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Sweatie, la gata blanca, es la misma dama inglesa de siempre: delicada, cariñosa y desconfiada. Tato, en cambio, algo así como el jefe de relaciones públicas de la casa. “Es un cachafaz. Come con la mano y sabe todo el movimiento de nuestro hogar, en un piso 11. Tato se entrega sin temor a su veterinario, que este año, como todos los veranos, lo peló, ya que tiene abundante y largo pelo blanco y negro, como el gato Silvestre”, cuenta Liliana Andino.
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“Esta felina humilde está instalada desde hace años en una prestigiosa villa de Mar del Plata. Le dicen la gata y se cree que vino del Archivo Museo Histórico Municipal Don Roberto Barili. Aquí encontró a Victoria, una linda gata de pelaje blanco, y se hicieron amigas”, cuenta Julia A. de Diez, que manda una biografía de la gata y su retrato en la antigua residencia veraniega de Victoria Ocampo, hoy Centro Cultural Villa Victoria. “Es persistente, entre huraña y amigable. Maneja muy bien la diestra y le encanta pasear por la galería de la casa y disfrutar del parque. Algo atrevida, le gusta acercarse cuando alguien trabaja en jardinería. Duerme la siesta bajo las hortensias y asiste a los conciertos, a la noche, durante el verano”, narra Diez.





