
Borges, en la singular visión de Pedro Aznar
Concierto gratuito de Pedro Aznar, donde presentó el álbum "Caja de música", sobre poemas del escritor Jorge Luis Borges. Aznar (voz, guitarra y bajo), Alejandro Devries (teclados), Quintino Cinalli (batería y percusión), Damián Bolotín (violín), Patricio Villarejo (violoncello), Gustavo Sadofschi (guitarra). Músicos invitados: Jairo, Víctor Heredia y Lito Vitale. Estadio Luna Park. Nuestra opinión: regular.
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Para muchos, cuando la palabra entra en el territorio de la poesía adquiere música propia y no necesita ser complementada por otros sonidos. Hay otros que aceptan que esa palabra sea interpretada por un músico según lo que al artista le sugiera luego de leerla o escucharla.
Las sugerencias pueden ser infinitas, pero cuando el músico las lleva a un nuevo contexto de sonidos, tomará sólo unas pocas ideas y sensaciones inspiradoras. Quizá no sea ésa la técnica que utilizó Pedro Aznar para ubicar en un contexto melódico, armónico y rítmico, esta serie de poemas de Jorge Luis Borges, pero tal vez ese proceso sea un elemento tácito dentro de la intuición musical que lo llevó a realizar este proyecto.
Por pedido de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Aznar compuso la música de cada poema y convocó a varios colegas para que lo acompañen en varias piezas (Mercedes Sosa, Víctor Heredia, Jairo, Rubén Juárez, Lito Vitale y el grupo A.N.I.M.A.L.). El repertorio se presentó en el Teatro Colón, hace poco más de un año, dentro del marco de actividades culturales realizadas en conmemoración de los 100 años del nacimiento del escritor. Más tarde, el registro de ese material fue editado en el CD "Caja de música" (que se vende por Internet a través del sitio Terra) y presentado anteanoche con entrada libre y gratuita.
Entender o sentir
Convocado por Borges, por Aznar, o por ambos, el público recibió con atención las primeras piezas ("Al horizonte de un suburbio" y "Tankas") y respondió con modestos aplausos. También fueron breves los silencios entre cada obra, y escasa la claridad del micrófono de Aznar (especialmente cuando el músico estaba acompañado por toda su banda). La queja no se hizo esperar. "No se entiende", se escuchó desde la platea. El músico contestó con ironía que eso se lo dijeron muchas veces a Borges.
Pero más allá de que la ecualización de su voz no era la ideal, quizá lo que se entiende o no es el punto de partida de este proyecto. Si se trata simplemente de musicalizar poemas de Borges, el resultado podría estar expresado en músicas que acompañen los textos. Si se trata de canciones creadas a partir de las palabras del escritor, el campo que ofrece la composición puede ser mucho más amplio y, a la vez, riesgoso.
En forma de canciones
El trabajo de Aznar parece más cercano al del compositor de canciones. Tal vez por eso el músico ofrece algunos poemas casi desde un formato de estrofas y estribillos, y repite palabras y frases. Esto no justifica su trabajo, tampoco lo reprueba. Porque lo más importante es el lenguaje musical que elige (y cómo lo utiliza) para fundirlo con estos poemas hasta lograr un hecho artístico en sí mismo.
El resultado es desparejo, y mantiene una relación directa con las reacciones de la audiencia. La que escuchó el desabrido rap-trash-metal de "Insomnio", la que siguió con palmas "Buenos Aires", como si fuera un mero acto mecánico impulsado por un ritmo pegadizo; la misma que no necesitó claridad en el sonido para encontrar a Borges y a sus palabras en la deliciosa "Caja de música", y en los bellísimos climas -algunos con sutiles cadencias de milonga- que Aznar compuso para "Los enigmas", "El gaucho" y " H.O." (en compañía de Lito Vitale, Víctor Heredia y Jairo, respectivamente).
Los altibajos del repertorio también fueron reflejo del desarrollo del concierto; un espectáculo poco emotivo, que ganó calidez sólo con la presencia de invitados.






