
Las versiones bastardas de los RS vendieron 60 mil discos y crearon una nueva forma de negocio
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No esta a la altura del rescate de la obra de The Beatles hecha por Rita Lee, que le valió un reconocimiento y una popularidad insospechables tiempo antes. Tampoco está en el mismo estándar interpretativo de la reciente edición de Blue Note Plays The Beatles. Pero, convengamos, tampoco es DuraBeat (el combo de homenaje a los Beatles que contó con la colaboración de estrellas del rock local), ni forma parte del exitoso y algo incomprensible fenómeno de las bandas de covers de Pink Floyd, Queen o Yes que logran llenar estadios como Obras o el Luna Park. En el medio están el comentado regreso de Fabi Cantilo rescatando hits del rock nacional, el famoso revival del Ataque ochentoso o el extrañísimo y operístico registro vocal de Il Divo con sus versiones latinas románticas. Hay más ejemplos en las listas de los más vendidos del año 2005 que definen esta etapa de versiones bastardas de éxitos pasados, acaso síntomas del importante rol del productor, acaso ejemplos de una crisis de nuevos hit makers. Pero en ese mapa, hay que destacar este curioso disco editado en la Argentina por la división pmb (dedicada, entre otras cosas, a las producciones de música electrónica) del sello Music Brokers que, seamos honestos, sorprendió el verano pasado con su tapa de caipirinha y se quedó pegado en más de un reproductor de cds: Bossa n’ Stones. Primero, un dato: lleva vendidas más de 60 mil copias en la Argentina y fue editado en otros 35 países, donde sus ventas superan las 150 mil unidades. El truco, más allá de los nombres de los artistas que firman las versiones, tiene algo bien argentino: además de rescatar a los Stones, fue casi la banda de sonido obligada de bares, restoranes, oficinas y livings, y todo eso lo consiguió con muy poca difusión radial.
A la saga del éxito llegaron más: el repertorio de Jazz and ‘80s es una selección de los temas más populares de hace veinte años, esos que siguen en la memoria colectiva, versionados con voces algo más tibias y desapasionadas, en clave medio jazzy. El flamante Bossa n’ Marley también pierde bastante brillo ante el original, qué duda cabe, pero recupera esa clave de instrumentación brasileña que tan bien le sienta a la hora de convertirse en una impecable pieza de diseño sonoro y de marketing.
Sin duda, estos compilados son uno de los fenómenos musicales del año: como el fenómeno easy listening de hace décadas, rescatan el valor de la reinterpretación para la música pop (y popular), desde la instrumentación y no desde el remix. Desde ahí, construyen su popularidad a partir de melodías reconocibles, adaptándolas a claves sonoras (la música brasileña, el jazz pop) aptas para todo público y fáciles (muy fáciles) de disfrutar.




