Acertado documental argentino
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"Bonanza (en vías de extinción)" (Argentina-Holanda/2001). Guión y dirección: Ulises Rosell. Con Bonanza Muchinsci, Norberto Muchinsci y Verónica Muchinsci. Fotografía: Guillermo Nieto. Música: Kevin Johansen. Sonido: Federico Esquerro. Edición: Nicolás Goldbart. Duración: 84 minutos. Para mayores de 13 años. En el Gaumont (todos los días) y en el Malba (viernes y sábados, a las 22).
Nuestra opinión: muy bueno
"Bonanza" era, hasta ahora, uno de los secretos mejor guardados del documental argentino. Los problemas surgidos por los derechos de la música (originalmente fue compuesta por Manu Chao y, ante la negativa de su discográfica a ceder al artista, quedó en manos del también cotizado Kevin Johansen) demoraron mucho más de lo debido el estreno comercial de un notable largometraje que ya había tenido una excelente repercusión en el Festival de Buenos Aires de 2001.
Casi cinco años de obstinada, paciente y minuciosa tarea le llevó a Ulises Rosell retratar el apasionante y contradictorio universo de Bonanza Muchinsci, un veterano aventurero y buscavidas, ex ladrón de bancos, chatarrero, experto en automóviles, domador de serpientes y traficante de animales que, con su look de Papa Noel (risa franca, prominente panza y exuberante barba blanca) vive en una suerte de micromundo casi surrealista a sólo 40 kilómetros de la Capital Federal.
Viudo y con dos hijos que siguen sus pasos, Bonanza vive de recuerdos y de desechos. Recuerdos propios de aquellos tiempos de gloria junto a su compañera ya fallecida, y de los desechos ajenos en un desarmadero de autos que, se jacta, tiene absolutamente de todo.
Personaje absolutamente encantador, incluso en su forma de explicar cada detalle de actividades que bordean lo ilegal, Bonanza lidera un numeroso clan con familiares, amigos, asistentes y decenas de animales que viven sueltos o enjaulados en la destartalada casa que han montado junto a una ruta.
Rosell describe al personaje en todas sus facetas: el filósofo lumpen, el showman, el mercenario dispuesto a todo, el padrino casi mafioso del lugar y hasta el padre preocupado por la violencia y la proliferación de la droga que han terminado con todos los códigos preexistentes incluso en el submundo de la delincuencia y que -se asusta- puede llevar a su hijo de 20 años y a su hija adolescente por el mal camino.
Caza nocturna
El director sigue al clan Muchinsci a todas partes: desde la entrega de una carrocería cortada a un cliente hasta una caza nocturna no exenta de sadismo, pasando por los juegos de los jóvenes en el barro, la pesca de mojarritas, la primitiva forma de cocinar y comer del grupo, una ingeniosa técnica para cazar pájaros o la venta de los animales (con espectáculo para los curiosos incluido) en un puesto callejero al que la policía hace la vista gorda.
"Bonanza" empieza como una pequeña y acertada descripción psicológica de un entorno familiar pero con el correr de los 84 minutos va creciendo hasta convertirse en un verdadero ensayo, un tratado sociológico sobre la búsqueda de supervivencia, las nuevas formas de vida (muchas de ellas desconocidas para la clase media urbana) que ha generado la dramática crisis económica argentina.
Retrato íntimo
El gran mérito de Rosell no es sólo haber elegido a los personajes indicados (que ya habían aparecido en su celebrado corto "Dónde y como Oliveira perdió a Achala", visto en la primera entrega de "Historias breves"), sino en haber concretado un retrato íntimo, profundo, sin prejuicios ni glorificaciones.
El codirector del largometraje de ficción "El descanso" construye con la ayuda del talentoso fotógrafo Bill Nieto, de un gran trabajo de sonido directo, de un montaje bien estructurado y del apropiado sostén musical (entre el reggae y la cumbia) de Johansen una de esas películas que se ubican en la difusa frontera entre el documental y la ficción, y consigue una de las miradas más personales, apasionantes y sorprendentes de los últimos tiempos.




