
Andrea del Boca, rumbo a Hollywood
Participará en una película en EE.UU.
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PUNTA DEL ESTE.- Podría pasar inadvertida en un tour de noruegos o ser la cara de una campaña publicitaria de crema antiarrugas. En ambos casos quedaría probada la eficacia del filtro solar que usa religiosamente para mantener a salvo la tersura nacarada de su piel. "Soy alérgica, plis , busquemos la sombra", ruega Andrea del Boca, mientras el fotógrafo recorre la piscina del hotel Conrad en pos de un arbolito donde ubicar a la chica de epidermis delicada. Sobran razones para complacerla: esa increíble palidez acaba de abrirle las puertas de Hollywood, nada más y nada menos. Después de esperar en la Argentina ofertas que no llegaron, en 2002 se mudó a Miami con Ana, su hijita de tres años. Allá grabó una telenovela producida con capitales venezolanos y peruanos, y al cabo de un año de volar a Los Angeles para hacer castings, en abril comenzará a rodar allí una película independiente. Aunque en el fondo lo que añora es trabajar en la Argentina.
"No tuve ofertas después de hacer "El sodero de mi vida", ni siquiera hubo una propuesta que me interesara", confiesa. "Esperé unos meses, pero no estaba en condiciones de tomarme un año sabático. Antes era distinto. Me iba a estudiar, o a hacer presentaciones afuera, pero, siendo madre soltera, eso ya no lo puedo hacer. Decidí irme y empezar algo que de alguna manera estaba postergado: probar suerte en la meca del cine. Hice muchos castings en Los Angeles. Pero al principio iba por personajes de latina y los productores me decían: "Pero ¿usted es latina?" Sí... ¡nadie me creía! Bueno, hubo que buscar personajes más europeos donde encajara mi tipo.
-¿Y consiguió un papel?
-Sí, pero ¡no te puedo contar! Es una película independiente, un personaje muy controvertido, una mujer que parece buena, pero no es tan así. Es un thriller, no es suspenso. Tanto en el mercado latino como en el sajón las productoras ponen cláusulas de confidencialidad en los contratos que para nosotros son muy duras: hasta que no se emita la tira, o ellos te den la orden, no podés hablar.
-En realidad, es una buena estrategia de promoción.
-Sí, acá funciona al revés: contamos todo seis meses antes para después vender más. Allá no necesitan ese tipo de promoción, sostienen que cuanto menos sepa el público de la vida de los actores más se va a enganchar con la ficción. Esto genera mucha ansiedad en el actor. No es una cuestión de ego, pero uno piensa: mientras antes salga, antes me van a ver y más rápido van a surgir otras propuestas. Afuera no quieren que si la novela se emite dentro de un año parezca vieja porque los protagonistas cambiaron su aspecto.
-¿Cuándo empieza a filmar la película?
-En abril, si Dios quiere. No puedo contar nada porque está en proceso, solo puedo decir que es uno de los papeles principales. Ni sé quiénes más van a trabajar. Allá el mercado de producción independiente es muy fuerte, y si algún actor consagrado se engancha con la historia y le queda un espacio en su agenda puede pedir el papel.
-¿Preferiría tener trabajo en Buenos Aires?
-Siempre fui a donde las circunstancias se daban. Pero siempre digo que, a igualdad de ofertas, prefiero quedarme en la Argentina. Bueno, si las posibilidades no se dan, es el momento de arriesgar. Al principio cuesta mucho adaptarse, pagar un peaje por ser extranjera, aunque son muy profesionales y no te lo hacen sentir. Allá si llegás tarde al casting fuiste. ¡Y no vayas a cambiar ni una letra del guión! Me ha tocado ir a audiciones donde la gente no sabe ni dónde queda la Argentina, pero son respetuosos y antes revisan tu currículum de pe a pa y en mi caso pesa bastante que mis telenovelas se hayan vendido en países importantes.
-¿Cómo se ve la televisión argentina a la distancia? ¿Con nostalgia, crítica...?
-Cuando salís te das cuenta de lo importante que es el mercado internacional; creo que se hacen cosas buenas en la Argentina, pero no nos representan en el exterior.
-Las telenovelas que se producen actualmente lucen estéticas más trabajadas, ¿la producción de la imagen ha pasado a ser más importante que la historia?
-Creo que es bueno que la estética haya progresado; antes no se ponía el acento en eso. Pero hoy se usa un lenguaje muy fuerte para lo que es, en rigor, una telenovela. Aunque vaya a las tres de la tarde o las nueve de la noche. En el mercado latino de Estados Unidos, y en el sajón, salvo una serie en el cable, no se dicen malas palabras. En el cine podés escucharlas, pero en la televisión estadounidense todavía ponen el bip, por eso creo que las telenovelas actuales están más cerca de los unitarios diarios, por su trabajo y contenido. No soy una pacata, ni me horrorizo ni mucho menos, y tal vez en mi vida personal uso algunas malas palabras, pero si bien la televisión no está para formar uno se mete sin pedir permiso en la casa de la gente. Cuando es cine o teatro, pagás la entrada, elegís. Creo que está el género muy trastocado, se abrió el juego.
-Usted apuesta al concepto clásico del género.
-Clásico, pero con cambios desde la producción. En lo esencial, creo en las historias de amor, en la trama donde intervienen muchos personajes, en las historias que traten problemáticas de interés general. En ese sentido, hoy hablar de sida, trasplantes de órganos o cáncer de mama es una forma de aportar a la sociedad. "Antonella" fue un éxito por eso: tenía un lenguaje llano, coloquial y provocaba un diálogo en la familia, lo que ayuda a que ciertos temas dejen de ser tabú. Creo que de esa forma sí se debe aggiornar el género. Pero no me causa gracia escuchar malas palabras, ni siquiera en los programas infantiles. A veces veo conductoras que les dicen a los chicos "dejate de joder", ¡yo no quiero que mi hija hable así!
-Me preguntaba qué le queda por hacer, o cual es el desafío para alguien con 34 años de carrera. Hasta ahora no se interesó por la dirección o la producción, por pasar al otro lado de la cámara.
-Intentar un mercado nuevo es siempre un desafío. Además, la evolución personal permitió que siempre hiciera nuevos papeles. En estos años empecé a escribir, quizá porque estoy tranquila y tengo más espacio para mí. Por ahora escribo cosas sueltas; tal vez algún día tengan forma de libro, o de guión. El otro día, China Zorrilla me dijo: "¿Y cuándo vas a dirigir?" No sé, son tiempos internos. Mi vida es la actuación, es mi manera de ser libre.





