
Brigitte Bardot y Sophia Loren: tan lejos y tan cerca
Ambas actrices, paradigma de la belleza femenina para varias generaciones, cumplen 70 años con una semana de diferencia
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El azar quiso que Sophia Loren y Brigitte Bardot nacieran casi al mismo tiempo: la primera, el 20, y la segunda, el 28 de septiembre de 1934. Como, con los años, llegaron a transformarse en dos grandes mujeres del cine -esculturales y, a la vez, monumentales- ha sido casi natural que periódicamente los diarios y las revistas del mundo recordaran la feliz coincidencia. Esta vez las chicas cumplen 70. Con una cifra tan imponente, ¿cómo no reunirlas de nuevo?
Brigitte y Sophia, Sophia y Brigitte: helas aquí otra vez, cumpliendo, ya que nunca han sido divas que se diluyeran en promesas vanas. Además de la fecha, ¿qué las ha unido, qué las separa? Paradójicamente, tienen un rasgo común: sus rasgos nunca han sido comunes. Pero, aun por fuera del canon de la belleza, son culpables de haber desencadenado fantasías prohibidas en todos los hombres del planeta. ¿Qué cincuentón no lleva debajo de sus canas el recuerdo bochornoso de su bigamia, de haber estado casado con la Loren y de haber tenido a la Bardot por amante?
Algunos pocos, los malos perdedores, los que jamás fueron aceptados ni en el altar ni en la oscura antecámara, encuentran, crueles e irónicos, otra semejanza: ni la una ni la otra -dicen- triunfaron por sus virtudes interpretativas. Hay, además, otros puntos comunes, así que es pura perversión subrayar precisamente ése.
Por ejemplo: las dos se casaron, siendo casi niñas, con sus descubridores. Sophia conoció al productor Carlo Ponti cuando ella tenía 15 años y él, 39. Hasta entonces había sido poco más que una extra (por ejemplo, en "Quo vadis"), pero después obtuvo papeles cada vez más notables. También a los 15, Brigitte conoció a Vadim, por entonces asistente del director Marc Allegret. Ya casados, y cuando ella todavía no era ella, Vadim se propuso convertirla en "el sueño imposible de todos los hombres". Ella aceptó, aprendió a decir frases como "El hombre que más admiro es Newton, porque descubrió que los cuerpos se atraen mutuamente" y enloqueció a media humanidad con la película "Y Dios creó a la mujer", de la que se recuerda más la increíble escena de Brigitte bailando con la pollera entreabierta sobre la mesa de un café de mala fama que la dudosa muñeca cinematográfica del buen Roger.
Otra coincidencia imposible de ignorar: ni Brigitte ni Sophia han sido mujeres fieles. Si bien la italiana (nació en Pozzuoli, y el apellido del padre que nunca la reconoció era Scicolone) se mantiene hasta hoy al lado de Ponti, es cierto que puso varias veces a prueba la capacidad de comprensión de su esposo. Entre sus trofeos amorosos más célebres se cuentan Marcello Mastroianni y Frank Sinatra. En 1982, por su sonado romance con el ginecólogo Etienne Beaulieu, por quien viajó mil veces a París, estuvo a un paso del divorcio. Pero justo a Ponti se le había declarado un cáncer. Era imposible, para un ser tan compasivo como Sophia, cambiarlo por un médico en un momento como ése.
La lista de la parisina es aún más rimbombante. Durante la filmación de "Y Dios creó a la mujer", aceptó una invitación de su partenaire, Jean-Louis Trintignant, para practicar las escenas de sexo en privado. Vadim lo sabía. No era celoso. "Si lo hubiera sido -diría años después ella- tal vez hubiéramos podido salvar el matrimonio." Después de Trintignant, vinieron los cantantes Gilbert Bécaud y Sacha Distel, Jacques Charrier, Sami Frey, el brasileño Bob Zagury, el multimillonario Gunther Sachs y, naturalmente, Bernard D´Ormalle, asesor del ultraderechista Jean-Marie Le Pen. Decimos "naturalmente", porque, como todo el mundo sabe, Brigitte se ha vuelto en las últimas décadas un poquito? fascista.
Muchos más se rindieron a los pies de Bardot. Aun el altísimo Charles de Gaulle la miraba boquiabierto. Cuando la recibió en su despacho en 1967 le dijo: "Estoy encantado de verla. Encantado es la palabra exacta?" La codiciaban todos, en todo el mundo. Mientras estaba casada con Sachs, tuvo un romance con el playboy italiano Gigi Rizzi, quien del anonimato saltó a la fama. En Milán, los muchachos coreaban "¡BB sara nostra!", como si hubiera sido Maradona. Tanto Sophia como Brigitte publicaron sus autobiografías. Las dos tuvieron, además, películas de homenaje en pleno esplendor, y actuaron en ellas: "Sophia Loren, her own story" (1980, dirigida por Mel Stuart) y "Dear Brigitte" (1965, dirigida por Henry Koster, con James Stewart).
Más semejanzas: los problemas con la Justicia. Los de Sophia, por cuestiones de impuestos, la llevaron a la cárcel de Caserta, en Nápoles, durante 17 días, en 1982. "Te quiero. Si no puedes evadirte por tus propios medios, voy a buscarte con una banda de mafiosos", le escribió el actor Burt Reynolds. Los de Brigitte todavía subsisten: cada tanto le aplican una multa y la amenazan con algo más cuando se le van la mano o la boca en sus opiniones sobre los musulmanes, los negros, los inmigrantes en general -que, según ella, atentan contra toda la Galia- y los homosexuales. Por tales pronunciamientos ha perdido hoy su condición carismática, al revés que Sophia. Sólo la adoran los animales, ya que Brigitte los ha defendido siempre.
En su nombre, ha salido al cruce de cualquiera. En 1994, cuando le preguntaron su opinión por un aviso que Loren había hecho para la peletería Annabella, dijo con una mueca de desdén: "Sophia tiene un cementerio sobre el hombro?" Fuera de esto, no se registran muchas pruebas de simpatía entre las dos estrellas.
Es que, tal vez, las diferencias entre ellas sean más fuertes que los parecidos. Sophia Loren buscó denodadamente ser mamá, aunque le habían dicho que no sería posible. Lo consiguió dos veces (Carlo Ponti Jr. y Edoardo), después de embarazos muy sacrificados. Bardot concibió, podría decirse, contra su voluntad, al pobre Nicolás (hijo de Charrier), a quien no prestó tanta atención como a sus focas. Antes y después, hubo abortos a discreción y, claro, intentos de suicidio. ¿Alguien imagina a la vital Sophia, digna hija de la madre naturaleza, en un trance semejante?
Los orígenes marcan, y ambas sufrieron pequeñas rigores de muy distinto signo. De chica, Sophia conoció el hambre. Era tan flaca que le decían "Escarbadientes". "Cuando tengo que aparecer triste en la pantalla, no hago más que pensar en mi niñez", ha dicho. Brigitte gozó de una infancia más burguesa, pero papá y mamá eran demasiado estrictos. Por una travesura de Bardot y su hermana, el señor Pilou les propinó veinte azotes en la cola y les prohibió, de por vida, que lo tutearan. La medida fue respaldada con entusiasmo por la madre. Ya crecida, la señora Brigitte trata del mismo modo a cualquier musulmán que se atreva a preguntarle la hora.
Sophia resplandece hasta hoy, todavía digna del piropo. Tuvo mejor suerte con los realizadores: la dirigieron el gran Vittorio De Sica, Charles Chaplin, Ettore Scola, Stanley Donen, Mario Monicelli y Dino Risi, entre otros. No hay mucho más allá de Louis Malle y "El desprecio", de Godard, en la historia fílmica de Brigitte, que, por otra parte, mira el presente con expresión más agria. Pero, ¿qué es el presente? Desaparece cuando se enciende la luz del proyector y recrea el milagro de "Babette se va a la guerra", "Viva María" o "Una adorable idiota". ¿Tendrá Sophia Loren más edad que la que aparenta en esas tres encarnaciones inolvidables de "Ayer, hoy y mañana"? Nos reservamos el derecho a la sagrada duda mientras, muy lejos y muy cerca, soplamos las velitas simétricas del nuevo aniversario.
Brigitte Bardot
- Nació el 28 de septiembre de 1934. A los 15 años conoció al director Roger Vadim, su mentor y marido.
Sophia Loren
- Nació el 20 de septiembre de 1934. A los 15 años conoció al productor Carlo Ponti, de 39 años.





