Cine italiano y argentino
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"Siempre pensé que era una necesidad imperiosa que las cinematografías del mundo se conozcan entre sí. Ahora, por fin, las películas italianas se exhibirán en Buenos Aires, y las argentinas podrán verse en Italia gracias a un convenio que Jorge Coscia, presidente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), acaba de rubricar en mi país, y éste es un primer gran paso para una reciprocidad que estuvo demorada mucho tiempo."
El enviado
En su breve visita a la Argentina, Roberto Stabille, secretario general de la Asociación Nacional de la Industria Cinematográfica de Italia (Anica) y representante del Sindicato Italiano de Exportadores de Cine (Unefa) y del Instituto Luce, encargado de la distribución, archivo y digitalización de films italianos y europeos, expuso detalles de este intercambio durante un diálogo con LA NACION. "Tanto el cine italiano como el argentino -dice- producen gran cantidad de largometrajes por año, pero lamentablemente muy pocos llegan a las pantallas de ambos países. Cuando Coscia nos propuso el plan Raíces, que ya está vigente con España, pensamos que era hora de que los espectadores de la Argentina y de Italia pudiesen ver, fuera de los circuitos frecuentados por los cinéfilos, esas películas que pocas veces saltan las barreras de los respectivos países."
-¿De qué manera se instrumentó este convenio?
-Rápida y eficientemente. Coscia conversó hace poco con Gianni Profita, director del Instituto de Cinematografía de Italia, y de esa entrevista surgió un plan que comenzará a instrumentarse luego de la próxima edición del festival de Mar del Plata y que consiste en abrir las salas comerciales para que en Italia puedan exhibirse films argentinos y, recíprocamente, en la Argentina se vean nuestras producciones. Este plan es muy necesario para un intercambio que estuvo demorado muchos años y que impedía una contrapartida cultural en algo tan importante como es el conocimiento de ambas cinematografías.
-En países donde los films norteamericanos invaden el mercado, ¿de qué forma se podrán saltar las exigencias de distribuidores y exhibidores, casi siempre reacios a ofrecer films que quizá no atraigan gran cantidad de espectadores?
-Eso es correcto. Pero nuestro plan es contar con salas que se dediquen a la proyección de materiales que, más allá del norteamericano (que arrasa con los gustos populares), exhiban producciones de otros lugares. El cine no es sólo cine de los Estados Unidos, sino cine de todo el mundo. En Italia ya funcionan acuerdos de codistribución con la India, Inglaterra y Rusia, y los resultados son excelentes. Ahora agregamos a la Argentina a este plan. El Instituto Luce cuenta con un circuito de exhibición muy importante en toda Italia, en tanto que en la Argentina se están habilitando pantallas para esas películas que tienen muy pocas posibilidades de distribución comercial.
-¿Cuántos largometrajes produce Italia por año?
-Aproximadamente ciento quince. Sé que en la Argentina se rueda una cifra superior a la nuestra, pero el problema es que, con excepción de festivales y de salas minoritarias, esas películas son desconocidas por el gran público. Una cinematografía como la nuestra, que tuvo su pico máximo en el neorrealismo, con nombres como Roberto Rossellini, Anna Magnani, Vittorio De Sica y Aldo Fabrizzi, entre muchos otros, merece la consideración de los espectadores actuales. Las producciones argentinas son prácticamente desconocidas en Italia. Y muchas de ellas han logrado importantes premios internacionales. Debemos, pues, buscar nuevos públicos, intercambiar nuestras obras en las pantallas de plata y demostrar que tanto la Argentina como Italia son merecedoras de tenerse en cuenta a través de sus producciones. Necesitamos, en fin, que los espectadores sean quienes juzguen esas películas, mucho más allá de la simple y a veces dominadora faceta puramente comercial del cine.




