
Cole Porter, una vida en canciones
"De-Lovely" (Idem, EE.UU.-Gran Bretaña/2004, color; hablada en inglés). Dirección: Irwin Winkler. Con Kevin Kline, Ashley Judd, Jonathan Pryce, Kevin McNally, Sandra Nelson, Allan Corduner. Guión: Jay Cocks. Fotografía: Tony Pierce-Roberts. Música: Cole Porter. Edición: Julie Monroe. Presentada por CGI. Duración: 125 minutos. Sólo apta para mayores de 13 años.
No llama la atención que en la biografía fílmica de un compositor de canciones -uno de los más grandes: Cole Porter- la revisión de sus obras ocupe un lugar central e insuma buena parte del metraje. Lo que sí resulta preocupante -y revelador de los limitados alcances de la realización- es que en esa ilustración musical resida todo el atractivo del film.
Eso sucede con "De-Lovely", que enhebra episodios de la vida del gran creador de "Night and Day", "Let´s Do It" y "Love for Sale", especialmente aquellos descriptivos de la profunda relación afectiva (ya que no erótica) que lo unió con su esposa, Linda Lee Thomas, aquí personificada por una Ashley Judd de sonrisa invariable. Aunque quizá no sea la probada seducción y el encanto inalterable de las canciones -tan firme como para sobreponerse a algunas caprichosas lecturas contemporáneas, incluida la de "Begin the Beguine" perpetrada por Sheryl Crowe-, el único aspecto rescatable de esta biografía lánguida y exterior: también Kevin Kline, con su elaborado y austero retrato de Cole Porter aporta alguna vibración.
Una serie de cuadros
Quizá para imponer algún giro fantástico al formato de este frecuentado subgénero que los norteamericanos llaman biopic , el libretista Jay Cocks y el director Irwin Winkler proponen que la biografía se desarrolle como una serie de cuadros teatrales (o ensoñaciones) y que sea un extraño personaje llamado Gabe -quizá director de escena, quizás un ángel- quien los ponga a consideración de un Cole que está un paso más acá (o más allá) de la muerte. El recurso es bastante vano: las reacciones del creador puesto en espectador de su propia vida añaden poco a lo que expone la representación, siempre más preocupada por pasar revista a hechos que por asomarse a la interioridad del personaje o al proceso de creación.
La gracia mundana de las canciones de Porter, su ingenio, su sofisticación y elegancia, sus sutiles dobles sentidos, la fina osadía con que abordaba la temática romántico-erótica estaban estrechamente ligadas a su conocimiento del mundo, aunque el film ni siquiera intenta desentrañar qué íntimos deseos y obsesiones alimentaban su vena creativa y apenas ensaya alguna conexión circunstancial entre sus canciones y sus experiencias de vida. Nieto de un millonario, estudiante en Yale y playboy itinerante en Europa, se casó en 1919 con una millonaria divorciada que no desconocía su condición homosexual, que fue su amiga y sostén durante muchos años y que estuvo a su lado hasta que los fueron separando la extorsión, la enfermedad y la desgracia.
Los vaivenes de esa estrecha relación, el casamiento de Cole y Linda en París, su encuentro en Venecia con otro grande de la canción, Irving Berlin; sus éxitos en Broadway primero y más tarde en Hollywood, y otros hechos relevantes (o conocidos) de su biografía van desfilando más o menos cronológicamente, cada uno acompañado por su correspondiente ilustración musical. En este terreno, el film se toma todas las licencias desde el principio, cuando Cole le declara su amor a Linda cantando "Easy to Love", que escribiría una quincena de años después. Anacronismos que, teniendo en cuenta la calidad del material sonoro, pueden pasarse por alto, tanto como la decisión de confiar las interpretaciones a figuras populares de hoy (y a sus arregladores), por mucho que los desniveles sean notorios. Entre los que intervienen están Elvis Costello, Alanis Morissette, Diana Krall, Natalie Cole, Robbie Williams y algunas voces fogueadas en Broadway como John Barrowman y Caroline O´Connor. De la selección de temas sólo puede cuestionarse el número, responsable de que el film se extienda un poco más allá de las dos horas.
En un momento de la película, Cole y Linda asisten a la proyección de "Night and Day", el film de 1946 en el que Michael Curtiz sintetizó su biografía. A la salida, él resume su opinión en una frase, "Si sobreviví a esto, sobreviviré a cualquier cosa". No cuesta demasiado imaginar que "De-Lovely", que como aquella tiene también en la inextinguible belleza de las canciones su atractivo fundamental, habría merecido de Porter un comentario similar.




