
Como un virus, el terror ahora viaja en los teléfonos celulares
Zombis y tecnofobia se mezclan en El pulso, un relato de terror basado en una novela de Stephen King
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Sin la tecnología, la vida actual sería seguramente inimaginable, lo cual no supone que no haya quienes vean en ella el origen de muchas de nuestras desdichas. Claro que pocas amenazan con producir efectos tan aterradores como los que le adjudica Stephen King en una de las últimas ficciones suyas (no menos de cincuenta entre el cine y la TV) que la pantalla ha querido hacer propias, con suerte diversa. En Cell, que pasado mañana conoceremos como El pulso, la llamada del apocalipsis, según anuncia Energía Entusiasta, el peligro anida justamente en una señal que se transmite por los teléfonos celulares.
La novela original, como suele suceder con las del autor de Carrie, fue un best seller en 2006 y estuvo en otras oportunidades a punto de llegar a la pantalla -incluso se la planeó como miniserie-, pero finalmente fue Tod Williams, el realizador de Actividad paranormal 2, quien se hizo cargo de la dirección tomando como base la adaptación firmada por el propio King y Adam Alleca.
"Cerca de un 80% de la población global utiliza la telefonía móvil -ha recordado el cineasta-. Nuestra relación con estos dispositivos es increíblemente intimidante. Han cambiado el modo de entender el espacio, el tiempo, la comunidad e incluso la propia existencia. En resumen, nos ha cambiado por completo. Los resultados positivos de esta transformación son celebrados y vendidos en locales comerciales; se vive un éxtasis por el consumo de lo nuevo y la extravagancia, sumada a una idea, en principio, atractiva: el concepto de conexión constante total y universal."
En el film, la alarma comienza temprano. John Cusack (uno de los protagonistas; el otro, Samuel L. Jackson, aparecerá más tarde) está justamente en el aeropuerto de Boston, adonde ha llegado para ver a su hijo, que vive con su esposa. Está hablando por teléfono cuando es testigo presencial de la ira y la violencia descontrolada que se apodera de todos aquellos que en ese momento están hablando por celular. Sólo él y unos pocos están libres de ese aberrante e incomprensible comportamiento que les ha sido transmitido por una misteriosa señal. La que les enciende una rabia homicida, los transforma en una suerte de asesinos zombis y deja como consecuencia un caos apocalíptico. Es el fenómeno al que llamarán el pulso.
"El film -interpreta Williams- trata acerca de la aniquilación del individuo, de la destrucción del ser humano en el planeta Tierra y dentro de sí mismo. Yo comencé a tener más conciencia de la oscuridad y el riesgo de muerte que provocan estas «glorias»", completó el director. Y King vio en esa lenta invasión global un cataclismo.



