Cristian Drut: tiempo de cambio
El director estrena Atentados contra su vida, una obra de Martin Crimp que prepara desde hace cinco años
1 minuto de lectura'

"El elenco debería reflejar la conformación del mundo." Esa es la única acotación que el autor británico Martin Crimp coloca en su obra dramática Atentados contra su vida . Y ese punto de partida lo llevó al director Cristian Drut a realizar un verdadero esfuerzo para ponerla en escena. Desde hace cinco años busca el ámbito ideal que contenga un texto muy particular en el que, a través de 17 escenas, el espectador tomará contacto con la realidad de una mujer, Ana. Contradictoriamente, nunca sabrá exactamente quién es ella.
Estrenada en 1997, Atentados? se ha presentado en los más diversos escenarios del mundo y siempre ha generado una profunda inquietud. "Para mí ya tiene algo de clásico contemporáneo", confiesa el director, quien hace un tiempo presentó en Buenos Aires otra pieza de Crimp, En el campo .
"Me parece que es una obra muy significativa de lo que yo denomino el comienzo del fin: el final de un sistema, de una forma de vida. Este texto todavía tiene coletazos en relación a eso. Siendo Buenos Aires una ciudad que se autoabastece en relación a la dramaturgia, me interesa hacer circular otros autores". Lo dice quien montó a Sarah Kane, Jean Luc Lagarce o Jan Fabre. El mismo que hoy mantiene en cartel El mal de la montaña , de Santiago Loza.
En Atentados? Drut encuentra un material profundamente interesante para investigar. "Cada escena tiene que ver con un personaje. Pero todo es como un rompecabezas que se va armando. Ana es una terrorista, una marca de autos, una estrella porno; a partir de ahí se van desarrollando diferentes situaciones. El autor no indica con cuántos actores podés hacerla, por lo cual pueden ser ocho, catorce o veinticuatro. El material es muy abierto y hasta permite una banda en vivo y trabajar el espacio desde un lugar más plástico."
Cristian Drut está próximo a cumplir cuarenta años y esto lo está obligando a una reflexión sumamente interesante acerca de su creación y su lugar en el mundo teatral porteño. "Ya no soy un director joven -afirma. Entré en la generación intermedia y eso me hace pensar mucho en mi trabajo y en lo que veo. Con una directora reconocida hablábamos hace poco sobre esa constante que se está dando en nuestro teatro, los creadores parecerían no querer sacar el teatro del living. Mucha gente viene de ver algunos trabajos y te habla de microobras, teatro chiquito. Es una manera de hacer. Y para dirigir en un living quizá no sea necesario estudiar dirección o estudiar teatro."
-Realmente, ves que es necesario un cambio muy profundo a la hora del hacer.
Eso es lo que hay. A veces siento que me formé para un teatro que no sirve más. Algo sucedió en los años 90, cuando me formé, en relación a pegar la vuelta de los Alezzo, los Fernandes, maestros que sentíamos cercenaban algo de la creación. Nos fuimos a la mierda. La cartelera de Buenos Aires es enorme porque todo lo que se produce en talleres también se estrena. Yo no sé si está bien o mal, digo lo que pasa, es lo que es. Siento que con este espectáculo cierro algo. Me parece que tiene esa combinatoria de obra política con algo muy dinámico, un bombardeo. Acá hay algo muy incisivo en relación a cómo mirar las cosas.
El elenco está integrado por Eric Brow, Analía Couceyro, Pablo Cura, Cecilia Czornogas, Nacho Czornogas, Daniel Cerecedo Digo, Lucrecia Gelardi, Marina Pérez, Ignacio Rodríguez de Anca y Maca Juárez; y música original en vivo de Los Hermanos McKenzie.
<b>Atentados contra su vida de Martín Crimp</b>


