Cuando el silencio habla
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"Hierro 3" ("Bin-jip"/"3-Iron", Corea del Sur-Japón/2004). Guión, edición, producción y dirección: Kim Ki-duk. Con Jae Hee, Lee Seung-yeon, Kwon Hyuk-ho y Ju Jin-mo. Fotografía: Jang Seong-back. Música: Slvian. Diseño de producción: Chungsol Art. Producción hablada en coreano con subtítulos en castellano y presentada por Distribution Company. Duración: 88 minutos. Apto para mayores de 13 años con reservas.
Nuestra opinión: muy buena
"Hierro 3", probablemente la mejor película dentro de la prolífica carrera del director coreano Kim Ki-duk (13 largometrajes en una década), se ubica más cerca de la inocencia, del lirismo, de la belleza y del placer de jugar al cine en toda su dimensión de "Primavera, verano, otoño, invierno... y otra vez primavera" que de la sordidez y el sadismo de otros trabajos suyos, como "La isla", "Bad Guy" o "Samaritan Girl".
Rodada casi sin diálogos (los dos protagonistas prácticamente nunca hablan) y con una sensibilidad, un despliegue visual y un talento narrativo apabullantes, "Hierro-3" se centra en la relación que se establece entre Tae-suk (Jae Hee), un misterioso joven sin domicilio fijo que recorre la ciudad en su motocicleta y se dedica a pasar las noches en casas ocasionalmente deshabitadas, y Sun-hwa (Lee Seung-yeon), una bella modelo y sufrida esposa de un empresario abusivo, a quien el protagonista descubre en una de sus tantas incursiones. Nuestro nómada antihéroe está muy lejos de ser un delincuente, un vándalo o un marginal. Se trata de un adolescente tardío, un joven respetuoso que pierde el tiempo y busca algún sentido a su vida en este pasatiempo bastante infrecuente y riesgoso.
Tae-suk jamás roba ni rompe nada, en el peor de los casos se sirve algo de la heladera, se baña o se toma algunas fotos junto a los retratos familiares. Cual buen samaritano, también se dedica a arreglar y ordenar las cosas que encuentra en sus ocasionales moradas y hasta es capaz de regar las plantas y lavar la ropa o los platos. Tae-suk -una suerte de ángel de la guarda-y la desdichada mujer golpeada a la que intenta redimir no tardan en enamorarse y en compartir por un tiempo las aventuras nocturnas hasta que la inesperada aparición de un cadáver en uno de los departamentos intrusados cambia drásticamente la situación.
En la segunda parte del film, Kim Ki-duk redobla la apuesta por el riesgo, ya que apela a una vuelta de tuerca fantástica (con elementos oníricos y otros propios del realismo mágico) que puede dejar perplejos a ciertos espectadores que venían disfrutando hasta entonces de la serenidad y de la austeridad del relato, pero incluso en ese brusco giro estilístico, en sus pequeñas incoherencias y hasta en la ingenuidad de la fábula que propone, Kim Ki-duk nunca pierde el dominio de su material ni la altura emotiva de su relato.
"Hierro-3" (título internacional que alude al palo de golf con que Tae-suk rescata a su amada, ya que la traducción del original en coreano "Bin-jip" sería "Casas vacías") combina humor absurdo, romance, ternura y elementos melodramáticos, una gran imaginación y una sobria capacidad para retratar la alienación, la incomunicación y la soledad de la vida contemporánea en las grandes urbes, que remiten al cine de Tsai Ming-liang y especialmente a la bastante similar "Vive l´amour".
Mirada poética, espiritual y melancólica sobre la ausencia y el silencio (el excelente diseño de sonido y el aporte del fotógrafo Jang Seong-bak juegan un papel fundamental en la construcción de la intensidad dramática), "Hierro-3" -película que le valió a Kim Ki-duk el galardón al mejor director en el Festival de Venecia 2004, entre muchos otros premios- es uno de esos muy contados casos en los que el cine ofrece imágenes con tanta riqueza y matices que invitan a la admiración, a la ensoñación, al disfrute y también a la reflexión.




