Cuando sobran las palabras

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29 de septiembre de 2005  

"Cuatro hermanos" ("Four Brothers", EE.UU./2005). Dirección: John Singleton. Con Mark Wahlberg, Tyrese Gibson, André Benjamin, Garrett Hedlund y otros. Guión: David Elliot y Paul Lovett. Fotografía: Peter Menzies. Música: David Arnold. Presentada por UIP. Hablada en inglés. Duración: 105 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 13 años.

Nuestra opinión: regular

Los cuatro hermanos adoptivos Mercer son tipo duros que se criaron en un barrio en el que imperaba la ley del más fuerte. Diversas contingencias -la cárcel para uno, las malas compañías para otro, cálidos hogares para los restantes- los fueron distanciando hasta el momento en que su madre adoptiva, una mujer siempre dispuesta a amparar a esos muchachos sin presente ni futuro, es alevosamente asesinada.

Este es el llamado de alerta que los vuelve a reunir. Y aferrados a sus antiguos códigos deciden vengar esa muerte, y para ello descubrirán que están unidos por lazos más fuertes que los de la sangre. El cuarteto conoce de sobra ese submundo de prostitutas, de drogadictos y de mafias y, con su justicia a cuestas, comienza una investigación que los enfrentará con una siniestra fauna dispuesta a una guerra urbana sin cuartel. La historia recrea esta variedad de personajes con cierta monotonía y, por momentos, el guión se enreda en reiteraciones que poco o nada favorecen a un entramado que, sin duda, necesitaba de un clima más sórdido para enriquecer un relato al que le sobran palabras y le falta acción.

El director John Singleton, experto en este tipo de relatos, utilizó con pericia algunos de los elementos imprescindibles del guión: logró una acertada pintura de esos cuatro hermanos que se asocian para la venganza, apostó con soltura a un clima en el que se intercalan el odio y el amor y recreó una relación que el cuarteto necesitaba para volver a estar juntos en un momento en que la venganza se imponía como parte de esa madeja que la tragedia los llama para no dejar sin pago una muerte insensata.

Técnica insuficiente

Pero todo este puzzle se resiente frente a una historia que hasta su mitad se impone con fuerza y atracción y luego va perdiendo vigor por su carencia de calor emocional y por sus innecesarias reiteraciones. Singleton, que logró un indudable respeto de público y crítica a partir de su debut como realizador en "Los sueños de la calle", sabe sin duda retratar ese micromundo familiar al que se suman los personajes más siniestros del delito, y si bien aquí pudo recrear una temática de evidente interés, no logró totalmente hacer de "Cuatro hermanos" una de sus mejores obras.

Mark Wahlberg se desempeñó con verosimilitud como ese hermano nervio y motor de la venganza, en tanto que el resto del elenco aportó corrección para equilibrar el suspenso y la emoción. Los rubros técnicos -buena fotografía, impecable música- apoyaron acertadamente a este film que, sin duda, necesitaba de un guión con mayor caudal de acción y algunos elementos que, como los del cine negro de la época dorada de Hollywood, obligaban a la permanente tensión de los espectadores.

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