Daniel Day Lewis deja la actuación

Daniel Day Lewis en los Screen Actors Guild, en 2013
Daniel Day Lewis en los Screen Actors Guild, en 2013 Fuente: AP
El actor británico, ganador de tres premios Oscar y considerado uno de los más brillantes intérpretes de su generación, confirmó que su último papel será el protagónico de la nueva película de Paul Thomas Anderson, con quien trabajó en Petróleo sangriento
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21 de junio de 2017  • 10:08

A lo largo de su carrera, Daniel Day-Lewis se metió en la piel de poderosos presidentes, despiadados líderes de bandas criminales y empresarios sin escrúpulos, hasta hacerse con más Oscar como mejor actor protagonista que ningún otro intérprete. Por eso, cuando su portavoz anunció el martes que dejará de ponerse ante las cámaras, la noticia cayó como un jarro de agua fría sobre Hollywood.

Según el comunicado, se trata de "una decisión personal, y ni él ni sus representantes harán más comentarios" al respecto. Su vocero, Leslee Dart, sólo añadió que el británico, de 60 años, está "inmensamente agradecido a todos sus colaboradores y al público a lo largo de estos años".

Las reacciones no tardaron en llegar: el periodista de The New York Times Dave Itzkoff bromeaba en Twitter ofreciéndole el puesto de secretario de prensa de la Casa Blanca, en sustitución del impopular Sean Spicer. Pero lo que está claro es que con el anuncio dice adiós uno de los más grandes talentos cinematográficos. No en vano, la revista Time lo nombró en 2012 el "actor más fantástico del mundo".

Si había algo que caracterizaba su trabajo era que Day Lewis preparaba sus papeles a conciencia para que los personajes que encarnaba fueran lo más creíbles posible. Así, para meterse en la piel del artista y escritor irlandés con parálisis cerebral Christy Brown en Mi pie izquierdo practicó durante meses escribiendo y pintando con el pie.

Aquella interpretación le valió su primer Oscar en 1990, al que siguió una nueva estatuilla en 2008 por encarnar a un magnate petrolero hecho a sí mismo en Petróleo sangriento, de Paul Thomas Anderson , elegida recientemente por The New York Times como la mejor película del siglo XXI . El tercero lo alzó en 2013 gracias al drama histórico de Steven Spielberg Lincoln, en el que dio vida al decimosexto presidente de los Estados Unidos, con quien logró un sorprendente parecido.

Day Lewis caracterizado como el presidente norteamericano Abraham Lincoln, film de Steven Spielberg por el que ganó su tercer Oscar en 2013
Day Lewis caracterizado como el presidente norteamericano Abraham Lincoln, film de Steven Spielberg por el que ganó su tercer Oscar en 2013 Fuente: Archivo

Sin embargo, ya en el backstage de aquella gala Day-Lewis contó a los periodistas que no quería "hacer nada" durante un tiempo. Al menos, nada de dramas históricos, añadió. Así que regresó a Irlanda junto a su familia: está casado desde 1996 con la cineasta Rebecca Miller, hija del escritor Arthur Miller, con la que tiene dos hijos (el actor la conoció cuando rodó Las brujas de Salem). Además, tiene otro de su relación anterior con la actriz francesa Isabelle Adjani.

Pese al adiós del actor, sus fans podrán verlo aún en la gran pantalla con Phantom Thread (título provisional), rodada poco antes de que se conociera la noticia y, por tanto, posiblemente su última película. En el film, que se estrenará en diciembre próximo en Estados Unidos, da vida a un diseñador de moda que se mueve en los círculos de la alta sociedad londinense de los años 50.

Nacido en Londres en 1957, hijo del poeta laureado de Gran Bretaña Cecil Day-Lewis y la actriz Jill Balcon, a Day-Lewis la interpretación le fascinó ya desde sus tiempos de estudiante, pues la consideraba "la única y más perfecta huida del mundo". A los 12 años recibió su primer papel en la gran pantalla: una breve aparición en Dos amores en conflicto, de John Schlesinger.

En 1985 entusiasmó a la crítica con su papel de homosexual en Ropa limpia, negocios sucios, tras la que siguieron la romántica Un amor en Florencia y la adaptación de La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera, junto a Juliette Binoche. No obstante, no fue hasta 1992 cuando El último mohicano lo convirtió en estrella mundial. Un año después, el drama político En el nombre del padre le valió una nueva nominación al premio de la Academia.

Para Golpe a la vida (1997), en la que dio vida al combatiente del IRA Danny Flynn, entrenó a nivel profesional, y después se tomó una pausa de cinco años antes de volver a ponerse ante las cámaras. Después encarnó a Bill the Butcher en el filme de Martin Scorsese Pandillas de Nueva York, y su actuación le mereció una nueva nominación al Oscar (ya había colaborado previamente con Scorsese en La edad de la inocencia).

Así, aunque el anuncio de su portavoz suena rotundo, muchos fans de Day-Lewis esperan que no sea definitivo. Al menos, les queda la esperanza de que, tras las varias pausas a lo largo de su carrera, dentro de unos años el actor reconsidere su decisión.

Agencia DPA

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