
De compleja factura, pero demasiado hueca
La película de Andrés Tambornino hace agua y se hunde
1 minuto de lectura'
S.O.S. Ex (Argentina/2008). Guión, dirección y montaje: Andrés Tambornino. Fotografía: Iván Grodz. Con Ana Celentano, Camila Toker, Chang Sun King, Pablo Ribba. Hablada en español. Presentada por Adart. Duración: 80 minutos. Para mayores de 13 años.
Nuestra opinión: regular
En Olivos, dos amigos se encuentran, intercambian algunas ideas relacionadas con sus pasados y parejas, bromean y salen camino al compacto velero que los espera en el muelle. Allí se encuentran con dos mujeres, las respectivas "ex" a las que hace referencia el título. Los cuatro, juntos, salen a navegar. Unos y otros siguen entrecruzando opiniones, recuerdos, groserías, alguna que otra observación acerca de cuestiones menores, resisten una tormenta y la estrechez del cubil donde tratan de eludir los latigazos del agua y del viento. Intentarán pescar algo para comer, nadarán un poco y colorín colorado. Quienes esperan una historia terminarán descubriendo que S.O.S. Ex es, en realidad, hueca como pocas películas estrenadas en cines, incluso entre las más vacías de contenido que se conocieron en los últimos tiempos. Aún así, su visión plantea algunas contradicciones.
Tambornino y su equipo de producción pusieron todo su esfuerzo en resolver cuestiones técnicas difíciles para una producción poco acostumbrada a salir de los esquemas convencionales. Filmar sobre la cubierta de un minúsculo velero con cuatro actores de aquí para allá, no es tarea sencilla, menos todavía hacerlo en su recámara sin necesidad de renunciar a planos y contraplanos, incluso mostrar lo que ocurre en la cubierta desde fuera de la embarcación. El ancho cuadro elegido por Tambornino para su debut en el largometraje en solitario (ya había dirigido El descanso, con Rodrigo Moreno y Ulises Rosell) la permite maniobrar mejor las panorámicas sobre la cubierta del velero, jugar con el horizonte y lograr algunos encuadres, incluso en planos cortos, que son dignos del mejor cine "embarcado" (desde los vistos en Terror a bordo hasta los de Perversa luna de hiel ). Pero en cine, la buena caligrafía no es suficiente. Queda la idea de un reality show ambientado en un velero, muy buen filmado, donde una cámara furtiva se mueve con tanta soltura que parece que lo hiciera sin camarógrafo.
Estas cualidades, el manejo de cámara y la fotografía y las actuaciones respetables (en particular las de las dos mujeres, Ana Celentano y Camila Toker), plantean una contradicción muy seria y una conclusión muy rotunda: lo que le falta a buena parte del cine argentino no son ni técnicos ni actores sino directores conscientes de la importancia del guión como pieza fundamental del lenguaje cinematográfico y, obviamente, quienes los sepan escribir. Todo un tema.



