
De neurosis y mujeres
La nueva película de Eduardo Milewicz, con Ricardo Darín
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"Si fue escrito para mí, me gustaría agarrar al tipo que lo escribió para poder apretarle el cuello. Porque es un personaje muy difícil", dice Ricardo Darín. A menos de medio metro de distancia, el "tipo" en cuestión, Eduardo Milewicz, suelta una carcajada. Así, entre bromas y miradas de complicidad, protagonista y director ajustan los últimos detalles del rodaje de "Samy y yo".
Hoy, después de las muchas idas y venidas que tuvo la concreción del film, Samy Goldstein -el personaje que Milewicz creó a la medida de Darín- cobrará vida propia. Siete semanas más tarde, la historia de este cuarentón ("una suerte de neurótico, perdedor, depresivo, frustrado e insatisfecho, que además posee un enorme talento para hacer de todo eso comicidad", según lo describe el guionista y director) estará plasmada en imágenes. La idea es estrenar en septiembre. Pero como dice el propio Milewicz, "para eso aún falta mucho".
Sentados en un rincón del inmenso y despojado loft donde funciona la productora, Darín y Milewicz se entusiasman hablando de "Samy y yo". Sobre la mesa, los cigarrillos de ambos se extinguen en el cenicero y las tazas con café van dejando de humear. Juntos comienzan a recordar cómo nació y se fue encaminando este proyecto.
"Cuando, a mediados de 1998, hice el primer borrador del guión no fue pensando estrictamente en Ricardo -cuenta Milewicz-. Me faltaban unas tres semanas de escritura, lo veo actuar en "Art" (la obra protagonizada por Darín) y sentí que era el indicado para hacer el personaje. A partir de allí, las sucesivas versiones y modificaciones del libro tuvieron que ver con el intercambio con Ricardo."
Un año antes de aquel primer bosquejo de Samy, más de cien mil espectadores habían visto "La vida según Muriel", primer largometraje de Milewicz, protagonizado por Inés Estévez y Soledad Villamil. "El film anduvo bien de público y circuló bastante en el exterior. Así que yo tenía la idea, ingenuamente, de que iba a resultar muy fácil encarar mi segunda película. Tenía un protagonista como Ricardo, un buen elenco femenino, la sensación de que el guión que tenía entre manos era muy feliz. Pero no, resultó más complicado encontrar la forma de financiar el proyecto. La posibilidad de hacerlo se cayó varias veces. Finalmente volví a lo de siempre, armar la película en forma independiente", recuerda el director de 43 años.
Durante esas marchas y contramarchas, Darín volvió a la televisión ("La mujer del presidente") y siguió consolidando su carrera cinematográfica (filmó y estrenó "Nueve reinas" y "La fuga"; concluyó el rodaje de "El hijo de la novia"). Y se mantuvo en permanente contacto con Milewicz, dispuesto a "meterse de una buena vez" en la película inicialmente titulada "Esto no es New York".
Aunque esta comedia romántica gira en torno de un personaje masculino, las mujeres juegan en ella un papel importante. "Porque es la historia de un hombre rodeado de mujeres que inciden absolutamente en su vida", explica Darín. Y Milewicz adelanta que ellas, las "mujeres de Samy", son: "Su pareja (Alejandra Flechner), su madre (Henny Trayles), su amiga del alma (Cristina Banegas), su jefa (Rita Cortese), su hermana (Alejandra Darín) y una chica que se cruza de casualidad con él (Angie Cepeda), que lo confunde con otra persona y que va a ser su amor. También hay una amiga de su pareja (Carolina Peleritti)".
Samy escribe para un programa de humor de moderado éxito en la televisión. Y tiene un plan para salir de la crisis de los 40: cumplir con el sueño de escribir y publicar una novela. Pero en lugar de eso, "irrumpe en su vida un tifón (Mary, interpretada por Angie Cepeda), que lo fragmenta en pedacitos", según anticipa Darín.
"Por un lado, lo que le pasa a Samy es que a pesar suyo y de sus prejuicios, se enamora -agrega Milewicz-. Y se enamora de la que cree que es la mujer menos indicada. Por otra parte, Samy siempre vivió en guerra consigo mismo; y de alguna forma muy extraña, a partir de enamorarse va a llegar al punto de reconciliarse consigo mismo; se va a aceptar."
Comedia a la porteña
Para el realizador y guionista, esta historia "es la típica de un hombre judío, porteño, neurótico, rodeado por mujeres que de alguna forma lo hacen sentirse manipulado, obligado a responder a patrones y demandas; por momentos muy culposo; al que de repente, y por primera vez en su vida, se le cruza el deseo". Por si fuera poco, es hijo de un padre cuyo legado es "no hay que confiar en nadie, pero por sobre todas las cosas no tenés que confiar en vos".
Milewicz reconoce que su admirado Woody Allen es "una influencia notoria en algo del espíritu" de este relato. "Pero, a la vez, siento que hay determinadas cuestiones que tienen que ver con la identidad de los neuróticos de Buenos Aires, que son irremediablemente nuestras. Esta no es una comedia romántica al estilo Hollywood, porque sería muy forzado. Además, para eso está Hollywood. Yo pretendo hacer una comedia posible en el Buenos Aires y en la Argentina de hoy, que tenga relación con nosotros."





