Depp v. El Destripador
En "Desde el infierno" encarna a Fred Abberline, el inspector que persigue a Jack
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(The New York Times).- Así como los Estados Unidos tienen sus teóricos de la conspiración contra Kennedy, Inglaterra tiene sus teóricos sobre Jack el Destripador, que dejó un tendal de víctimas en Londres durante el otoño de 1888 y se convirtió en el padre del moderno asesino serial. El enigma de Jack perdura: hasta hoy, nadie sabe quién era ni por qué asesinó ritualmente al menos a cinco prostitutas.
Ese es el motivo por el cual es constantemente reinventado por el cine, donde los escasos hechos comprobados se funden con la ficción para crear una pretensión de versión definitiva. Sin embargo, las películas no alcanzan a captar el terror pesadillesco de la figura del Destripador. Las películas que se han hecho sobre él no logran transmitir su sangriento modo de actuar -que excede con mucho el estándar del género criminal moderno- y mucho menos su grotesca teatralidad -Jack llevaba a cabo su carnicería con precisión quirúrgica-. Es como si los realizadores cinematográficos hubieran temido acercarse mucho a él... bajar al infierno con él. Como resultado, nos entretienen con la niebla y los faroles de gas, y nos deslumbran con los razonamientos de Sherlock Holmes o de algún extraordinario inspector de Scotland Yard.
Ha quedado para los descendientes de ficción de Jack -los Freddy o los Hannibal- la tarea de mostrarnos la truculencia y la pericia del asesino serial, y de establecer así una relación entre el pasado y el presente.
Pero ahora, con el film "From Hell" (N. de la R.: "Desde el infierno", de próximo estreno en la Argentina), podremos acercarnos mucho más a ese fantasma con sombrero de copa, y meternos en las entrañas del Londres del siglo XIX, donde las tensiones de clase eran muy intensas y el mal parecía no tener límites. Basada en la novela gráfica de Alan Moore y Eddie Campbell, que disecciona tanto la sociedad victoriana como la carnicería de Jack, "From Hell" hace justicia al Destripador mientras intenta, además, explicar la fascinación que su figura sigue despertando en nosotros.
"Algún día los hombres, mirando atrás, dirán que yo di nacimiento al siglo XX", dice Jack con regocijo, cuando se ve enfrentado a su némesis, el inspector Fred Abberline (interpretado por Johnny Depp como alguien más parecido a Edgar Allan Poe que a Sherlock Holmes). Aunque los dos se han convertido en cómplices secretos, ya que el opiómano Abberline prácticamente presencia los brutales crímenes, es Jack (el film no revela su identidad hasta el final) quien viaja por el tiempo para burlarse de nosotros. Lo que se nos ofrece son dos películas en una: una histórica, con todo el ambiente victoriano, y una contemporánea fábula gótica, estilo MTV, absolutamente espeluznante.
En la historieta "From Hell", Moore y Campbell muestran la fealdad e hipocresía ocultas bajo el refinamiento y la discreción victorianas. Los hermanos Allen y Albert Hughes (codirectores del film) saben cómo abrirse paso por las ciudades interiores (son los mismos de "Boyz´n the hood"), y han centrado su atención en las entrañas de otro gueto del pasado. Porque eso es lo que era Whitechapel en la década de 1880: el epítome de la pobreza urbana, el crimen, la violencia, la prostitución, el abuso de drogas, el desempleo y el antisemitismo. Casi el 40% de este distrito superpoblado estaba por debajo de la línea de pobreza y sus manifestaciones causaban temor en la zona del West End, mucho más afortunada.
Para los hermanos Hughes, fascinados desde la adolescencia por los crímenes del East End, este período representa la culminación de la lucha entre los desposeídos y los ricos de Londres. "Creemos que ésta es la primera película que muestra verdaderamente lo que hizo Jack", dice Allen Hughes, director de actuación que deja a su hermano todo el trabajo de cámara. Y Albert comenta que la teoría de la conspiración de la corona (que involucra al príncipe Albert Victor, al duque de Clarence y a los masones) fue la mejor para basar en ella la película. "Es la más popular a ambos lados del Atlántico: tiene sexo, escándalo, corrupción y política", dice.
Esa teoría se ha visto antes en el cine, notablemente en "Murder by decree" (1979), de Bob Clark, un subvaluado film de Sherlock Holmes interpretado por Christopher Plummer y con James Mason como un compasivo doctor Watson. Esa película, producida tras la publicación de "Jack the Ripper: The final solution"ü de Stephen King (libro que inspiró a la novela gráfica "From Hell") fue como una bocanada de aire fresco: por primera vez nos permitió ver, en la teoría de la corona, un motivo que igualaba a la perversa misoginia de Jack, en vez de ver al personaje, según lo mostraban los films anteriores, tan sólo como una alteración aberrante dentro de una sociedad educada. "From Hell" explora todas las permutaciones de la teoría de la corona de manera aún más íntima (el sistema político, que procura defender la monarquía a cualquier precio), aunque también aquí, como siempre, los motivos de Jack terminan por ser más personales que políticos.
En "The lodger" (1944), de John Brahms, el Destripador es un típico psicópata del género negro: educado, urbano, sensible. Laird Cregar interpreta a un misterioso médico que alquila un cuarto en la casa de una pareja de clase media. Pronto se siente atraído por la bella hija, una corista interpretada por Merle Oberon, y su conducta se vuelve extraña. En esta versión, Jack asesina mujeres del teatro y no a las de la calle. Mata para vengar la muerte de su angelical hermano, "destruido" por una corista.
La versión de Hitchcock
Alfred Hitchcock estuvo mucho más acertado al hacer que su sospechoso fuera inocente, en su legendaria versión muda de "The lodger" (1926). El film no sólo tenía más suspenso, sino que además resultaba interesante, gracias a su enfoque de la histeria provocada por los crímenes.
La defensa del honor y la familia es la base de "A study in terror" (1965), un film de Sherlock Holmes (interpretado por John Neville) en el que el famoso detective persigue al Destripador. En este caso, Jack es un aristócrata que pretende vengar a su hermano, destruido por una prostituta.
Un médico diabólico y encantador (David Warner), aparentemente sin motivo, es el asesino en "Time after time" (1979), de Nicholas Meyer, una película bastante caprichosa que se burla del fenómeno del Destripador. "Antes era un fenómeno, ahora soy un amateur", declara Jack antes de huir en la máquina del tiempo al San Francisco de 1970, donde se siente más cómodo como típico asesino serial.
Pero entre todos los films del Destripador, el Jack más aterrador puede encontrarse en una pequeña secuencia del clásico mudo "La caja de Pandora" (1929), de G. W. Pabst, un film conocido por haber convertido a Louise Brooks en un icono de la era del jazz. Brooks interpreta a Lulú, una bailarina que destruye a los hombres. Tras escapar de Alemania, como sospechosa de un asesinato, aterriza en el East End y recoge, en Navidad, a un vagabundo. Lo que parece una redención se convierte en castigo, ya que el indefenso resulta ser el perverso Jack.
La película de Pabst es, sin duda, uno de los giros más ingeniosos que se le han dado al tema. Ahora, con la llegada de "From Hell", con un Jack aún más amenazante, sólo podemos estar seguros de que el Destripador seguirá frecuentando la pantalla. Como Drácula, Jack nunca muere. Porque nosotros no lo dejamos.
Traducción: Mirta Rosenberg


