
Diego Torres: un artista entre la música y el cine
Con el estreno de Extraños en la noche, el cantante y actor retoma su carrera en la pantalla grande
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La palabra escrita bella, rica, perfecto vehículo para contar una historia, para describir una situación, un lugar y un personaje a veces no alcanza. Se queda corta. Por ejemplo, para explicar, reproducir lo entretenido de una charla con Diego Torres. Porque por más que uno se esfuerce es imposible transmitir su capacidad para contar una anécdota, para desplegar su oído para los acentos, la emoción que transmite cuando habla de su mamá, la inolvidable Lolita Torres, que alguna vez le aconsejó con dulzura, sin presiones ni apuro pero muy segura, hacer una comedia. Es que en su carrera cinematográfica, centrada en el drama y el policial, nunca había mostrado su costado de comediante. Hasta ahora.
En Extraños en la noche, el film de Alejandro Montiel que se estrena hoy, Torres interpreta a Martín, un pianista de formación clásica que, por una serie de enredos generados en mayor parte por su novia (interpretada por Julieta Zylberberg), quedará envuelto en una trama policial que se desarrollará con más humor que suspenso.
"Me llegó el guión, lo leí y me encantó la historia, pero le faltaban desarrollo y trabajo, entonces me junté con Adrián Suar, que es amigo y colega, porque me interesaba su opinión", recuerda el cantante, que desde que participó en el film El juego de Arcibel, en 2003, se dedicó por completo a su carrera como músico.
De aquella charla con Suar surgieron algunas ideas para la historia, la incorporación al equipo del guionista Daniel Cúparo (Igualita a mí) y la convicción de que el proyecto iba viento en popa. El único detalle era organizar la complicada y ocupada agenda del protagonista a las necesidades del rodaje.
"Yo había sacado un disco en 2010, estaba de gira y terminaba en Chile, volví, ensayamos y a fin de agosto empezamos a filmar, terminamos los primeros días de octubre y ahí enganché con el Gran Rex", recuerda, sin repetir y sin soplar, Torres, que apenas termine la promoción de Extraños en la noche volverá a los escenarios con recitales en Paysandú y Montevideo –donde también presentará la película– y luego, en mayo, hará una gira por España; de allí se presentará por primera vez en Londres y París y regresará a Tel Aviv, donde la idea es llevar también la película.
"Me interesa que la gente conozca mis dos aspectos, mis dos oficios. En otros países me conocen por los conciertos y ven que soy muy histriónico, pero no saben de mi trabajo como actor. Aunque cada tanto encuentro alguno que vio las películas que hice", dice, y se larga a imitar a un fanático cubano expresándole su afecto. Tiene buen oído para los diferentes acentos, le divierte intentarlos, componer personajes entre una frase y otra, cambiar para luego volver a ser él mismo. Algo así como lo que pasó cuando se puso en la piel de Martín, ese personaje que lo intrigó lo suficiente como para volver a la pantalla.
"Estaba esperando que llegara una propuesta que me interesara como la Penélope en la estación de la canción. Lo que me ofrecían para cine no me terminaba de convencer, volver a la televisión tampoco me cerraba. Lo cierto es que tenía un profundo deseo de volver a trabajar como actor. Me sentía incompleto. Tengo la misma pasión por la música que por la actuación. Es un poco mi manera de ser, soy un tipo inquieto que no se conforma, que nunca se queda quieto en un lugar", explica Torres, y alcanza con retroceder hacia el principio de su carrera para confirmar la declaración.
"Siempre supe que el camino que elegía era muy difícil porque yo empecé con la música y la TV muy jovencito y la tele te da, si tenés la suerte de hacer un programa exitoso, una popularidad impresionante. Pero saqué un disco y con mi manager en esa época pensamos que la mejor manera de que me conocieran en Catamarca, Salta, Comodoro Rivadavia o Trelew era salir de esa cajita en la que la gente te ve y hacer la experiencia del escenario. Ahí empecé a alejarme de la TV. De alguna manera era una forma de preservar al actor, porque no quería ser el tipo que canta, baila, actúa. Soy muy cuidadoso de lo que hago: si mirás mi carrera te das cuenta enseguida de que a veces estoy y luego me guardo", cuenta Torres, y lo cierto es que la estrategia le funcionó a la perfección. Pero con el músico explorado con éxito, el actor empezó a pedir pista. Dice que la gente le recordaba en la calle que lo extrañaba en pantalla, que no les alcanzaba con un par de reportajes en los que siempre desplegaba el histrionismo que tiene desde la cuna.
"Se trataba de componer un personaje con humor pero que no tiene nada que ver conmigo. Es más bien envarado, tenso, yo no soy para nada así", aclara. En ese trabajo de armar un personaje fue fundamental el trabajo minucioso de Montiel, el director, con el que tiene además un pasado en común. "Fuimos compañeros del secundario en el Colegio Nacional N° 2 Domingo Faustino Sarmiento", recuerda, y se para para nombrar su escuela. Claro que su conexión con el realizador no fue el único elemento familiar en el rodaje de Extraños en la noche. Por un lado está Fabián Vena, otro primo de La banda del Golden Rocket –además de Suar–, que interpreta a un gracioso representante de músicos en el film. "Nos disfrutamos mucho más en estas semanas del rodaje que cuando hacíamos La banda... a los veinte años. Compartimos mucho y ésa es una de las cosas lindas de este laburo", se entusiasma el músico, que para completar el círculo de familiaridad también comparte la película con su sobrina Angela, que interpreta a la hermana del personaje de Zylberberg.
"La mandé al casting como soldado raso y al director le encantó. Qué loco que terminé trabajando con mi sobrina. Cuando la vi haciendo sus escenas se me empezaron a caer las lágrimas. Fue como esa proyección de mi vieja conmigo. Son las vueltas de la vida", termina Torres, que gracias a esta película se reencontró con un costado de sí mismo, con el actor que nunca se fue, que siempre estuvo.





