Dos galanes en apuros

Se filma "Peligrosa obsesión", una historia de acción y suspenso, con Pablo Echarri y Mariano Martínez
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25 de abril de 2004  

Campana, un jueves por la mañana, en un viejo horno ladrillero abandonado. El cielo está nublado, pero hace un calor infernal. Afuera, estacionados, espera un trío de camiones que cargan equipos de rodaje, improvisados camarines y utilería. Adentro, mucha gente de un lado hacia otro, grandes reflectores y un carro de travelling, con una suerte de plataforma móvil en la que un camarógrafo seguirá la acción mientras sus asistentes lo desplazan sobre un riel o lo suben cuidadosamente, hasta encuadrar a uno de los actores. "Silencio... sonido... anda... ¡acción!", suena contundente mientras la claqueta hace su aparición frente al objetivo de la cámara. Unos pocos segundos después, otro grito: el infaltable "¡Corten!"

La rutina se repetirá una y otra vez durante las diez semanas de rodaje, a todo galope, que tendrá "Peligrosa obsesión", la película que junta a dos nombres de peso del cine industrial local, Carlos L. Mentasti, heredero de un apellido pionero (el de su abuelo, Angel B. Mentasti, fundador de Argentina Sono Film), y Pablo Bossi, asociados en esta producción para Telefé Cine, Patagonik Film Group y Ledafilms, que logró unir a figuras de éxito como Pablo Echarri y Mariano Martínez, en una trama de suspenso y acción que tiene como escenografías a Río de Janeiro, Buenos Aires y sus alrededores. La película, que distribuirá Buena Vista, ya tiene fecha de estreno, el 2 de septiembre, y un elenco en el que también tienen peso propio Hugo Arana, Carlos Belloso, Alejandro Awada, Vando Villamil, Victoria Onetto y Katja Alemann.

No es frecuente, al menos en la Argentina, un rodaje con cuatro cámaras, tres más o menos fijas y una sujeta al torso del camarógrafo mediante un steadycam, que le permite seguir la acción de a pie, incluso corriendo, sin que el espectador detecte movimientos bruscos. "Tenemos que competir con el cine de acción que viene de los Estados Unidos y no podemos desperdiciar la oportunidad, menos todavía cuando tenemos a dos figuras como Pablo, con el que quería hacer algo así hace tiempo, y Mariano", reconoce Mentasti, que cuando habla del proyecto piensa en el producto terminado y en esa etapa crucial que tiene que ver con la respuesta del público. No es casual que muchos digan que donde Mentasti pone el ojo, pone la bala, y este podría ser uno de esos casos.

Echarri viene de un excelente 2003 en la pantalla chica con "Resistiré", que, en sus momentos culminantes, tuvo picos extraordinarios de rating. En cine participó en "El desvío", "Alma mía", "Plata quemada" y "Apasionados", entre otros films.

Algo parecido ocurre con Martínez, que más allá de su corta trayectoria, supo convertirse en una figura de éxito cuando encarnó a Martín Marquesi en "Son amores", otro de los ratings monumentales de la TV reciente. En cine, anteriormente, fue protagonista de "NS/ NC" y en "Sólo por hoy".

Cada uno de ellos es reflejo de personalidades muy diferentes y eso le interesó a Mentasti a la hora de construir una historia que pudiera reunirlos. "Uno siempre tiene en la memoria algunos clásicos del cine policial, como "Arma mortal", en donde se junta a un blanco con un negro, a un joven experto con un veterano al filo del retiro, pero nosotros preferimos juntar a dos personajes parecidos que se diferenciaran más que nada por su manera de vivir y moverse en el mundo que les toca", dijo Mentasti a LA NACION, en medio de la roja polvareda que circulaba por los pasillos del lugar en el que alguna vez se cocieron ladrillos en forma industrial y ahora se usa para hacer cine.

Listos para la acción

A un lado del monitor donde desde técnicos y sonidistas, hasta el director, el debutante Raúl Rodríguez Peila y los productores, siguen el rodaje, luce inmóvil un gran atril donde se apoya el storyboard, que no es otra cosa que la continuidad de lo indicado por el guión, con formato de historieta. "Empezamos la preproducción en octubre y terminamos poco antes de iniciar el rodaje, que tiene todavía un par de semanas aquí, y sigue en Río, donde vamos a filmar todo lo que tiene que ver con el principio de la historia", asegura Mentasti, quien junto con Bossi no dudan a la hora de asegurar que el costo de producción es de aproximadamente un millón de dólares.

Entre los que se mueven con rollos de cinta adhesiva colgando de la cintura está el "Chango" Félix Monti, uno de los grandes iluminadores del cine argentino, el encargado de dar credibilidad o tono fantástico a la persecución y al enfrentamiento, claves en la película, que se registraba en ese ruinoso y rojizo escenario.

Allí están Echarri y Martínez. Uno con campera de cuero negra, mucho cierre, mucha hebilla, cinturón con tachas, botas algo gastadas y un Mauser sobre la espalda; el otro con una roja, igual cubierta de polvo. Los dos tienen el pelo sobre la cara y barba de varios días. Los dos saben que tienen que seducir al mismo público que los convirtió en sus ídolos y resultar tan convincentes como Indiana Jones.

"Cada proyecto son dos años de mi vida --agrega Mentasti-- y esto que nació como la historia de dos hombres se completó con el argumento que me trajo Daniel Botti y terminó Marcelo Figueras. Si la película queda tan bien como la imaginamos tenemos asegurado el éxito."

Una química perfecta

Echarri tiene que gritar fuera de cámara, sentado en una silla tipo director, a Martínez, que baja por una rampa, mientras la cámara montada sobre el riel lo sigue. "No te dije que no te cortaras solo.... ¡en qué idioma hablo!..." suena una y otra vez. "Estoy cerca Vasco, relajate", le contesta Martínez. Entre toma y toma Echarri "sobra" al actor que supo ser el Rey Sol: "Tengo una silla con mi nombre, pero no la uso para no darte vergüenza... Ya van a hacer una con el tuyo". Mentasti ataja el chiste: "...si la tuya dice Nancy Dupláa", le replica a Echarri con una sonrisa.

Echarri se sienta y fuma en silencio, y mientras mira cómo se arma la toma que sigue, junta pequeños trozos de ladrillo. "¿De qué signo sos?", le pregunta en cuidado portuñol la joven y atractiva actriz brasileña Carol Castro. Como sus galanes, esta hija de la TV carioca que esa mañana no filmaba, parece muy interesada en que todo salga bien.

"Marina es una chica misteriosa que se une a estos dos personajes de una forma casual y algo violenta", dice Castro. "Al principio ella se siente prisionera, pero antes de lo pensado empieza a pasarla muy bien: son tres personas diferentes que se complementan, a pesar de que ella termina funcionando como mediadora", asegura. "Para mí es un honor trabajar con Echarri y Martínez, una experiencia increíble, porque son parte de una química que está funcionando. La gente va a notarla cuando vea la película: lo que no puedo anticipar es con cuál de los dos se queda", bromea.

Cine o televisión

Martínez no parece preocupado por el nuevo desafío: "Parece que me llevo muy bien con el cine. El equipo me ayuda mucho, es muy copado. Sé que cada uno cumple un papel en la película y eso me facilitó el trabajo a la hora de entregarme".

Respecto de la idea que la gente tiene de ellos por sus ciclos de TV, Echarri adelanta que "van a ser papeles muy diferentes, porque la idea es meterse de cabeza en el género y acá muchos policiales que digamos no se han hecho. Con una buena historia, un buen equipo y un buen elenco es totalmente posible".

"Experimenté la comedia con ´Son amores´ y ´El 22´. Digamos que la película tiene guiños de comedia, pero no el chiste: el humor sirve para que la trama funcione, como que tiene muchos colores, de comedia, de drama, de acción...", dice Martínez.

"Siendo un drama puede provocar alguna sonrisa por los hechos que suceden, que es una buena forma de girar a la comedia, pero tiene romance y acción. Hay como una tragedia de fondo que hay que desdramatizar, para que el relato sea ameno", agrega Echarri. "Mentasti me dijo que de cada día de rodaje se está llevando una perlita: si logramos sumar la mayor cantidad de perlitas posible, vamos a tener una muy buena película."

"En cine tenemos mucho más tiempo para preparar todo y que una se ve en pantalla grande y la otra, en chica. A mí me encanta hacer televisión, la paso muy bien y me gusta, salen cosas muy buenas y eso tiene que ver con el encanto que tiene la llegada y la respuesta instantánea de la gente. El cine lo estoy descubriendo, y lo que sé que me gusta es poder desarrollar una escena con más tiempo. Para que tengas una idea: acá hacemos una escena por día, en televisión veinticinco", dice Martínez.

Echarri comparte esa idea: "El hecho de poder dedicarle tiempo a una escena es definitivo, pero hay algo que supera a todo eso que es la perdurabilidad del cine, contra lo efímero de la tele. Una película es como un documento, mientras que la televisión hace que las cosas sean olvidadas muy rápidamente. Una buena película se recuerda mucho más que una buena serie. El impacto de verte en la pantalla grande es fuerte. Tengo la sensación de que el guión está muy pulido y se va puliendo en el rodaje. Eso me pone muy contento, y no solamente a mí, lo que es muy buen augurio."

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