
Dos hermanos y una pasión
El film que presentan en el festival de preestrenos está basado en una historia real, sucedida en Italia, en los años cuarenta
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El público que asistió a la apertura del Festival EFI 2001 en el Village Recoleta tuvo la certeza, de entrada, de que los hermanos Andrea y Antonio Frazzi no eran personas ceremoniosas. Uno de estos dos realizadores italianos invitados a la muestra de films europeos (es difícil discernir cuál de ellos era, porque son mellizos) agradeció los aplausos y, a manera de saludo, dijo: "Nos encanta haber llegado hasta Buenos Aires. Ahora bien, no tengo idea de cómo haremos para volver". Los espectadores celebraron con nuevos aplausos y carcajadas el buen ánimo con que estos artistas digieren la amenaza permanente que pende hoy sobre los viajeros, en un mundo convulsionado. Como los Taviani, hacen cine de a dos y comparten así parentesco y profesión. Y, como los los autores de "Padre padrone", son tipos llanos, amistosos y divertidos. Difícilmente podíamos imaginarlos así, antes de conocerlos, dado el carácter del film que han traído a esta pequeña muestra de cine europeo, "El cielo cae", un drama francamente conmovedor, ambientado en 1944 (ah, las coincidencias: es el mismo año en que nacieron, en Florencia, estos muchachos que ya lucen canas). En la familia de Robert Einstein (un judío alemán residente en Italia, primo hermano del célebre Albert, el de la Teoría de la Relatividad), todo parece haber vuelto a la normalidad, después que la familia adopta a dos sobrinitas, católicas, que han quedado huérfanas después del accidente que malogró a sus padres. Incluso cuando llegan las tropas nazis (que toman la mansión a modo de cuartel) el enemigo parece respetar las vidas de los pacíficos residentes de esa paradisíaca región campestre. Pero a cierta altura llegan también los SS y, en una acción conjunta con los fascistas italianos, precipitan el desastre, ante los azorados ojos de las dos niñas católicas.
"Un aspecto interesante de esta historia verídica -explica Antonio- es que una de estas dos hermanas, Lorenza Mazzetti, veinte años después publicó una novela, titulada "El cielo cae", que en 1964 ganó el prestigioso Premio Viareggio. Es un encadenamiento de mellizos, porque en la vida real estas chicas son gemelas, y la película la encaramos Andrea y yo, también gemelos, y la actriz que interpreta a la madre es Isabella Rossellini, que tiene una hermana melliza, hija de Roberto Rossellini e Ingrid Bergman." Por su parte, Andrea especifica que en este drama hay un cruce de mensajes siniestros entre alemanes: "La orden de ejecutar a Robert Einstein vino directamente de Berlín, e implicaba una vendetta transversal; es que Albert, el científico, ya se había escapado de Alemania, y la manera en que Hitler podía vengarse era ensañándose con sus familiares, que todavía residían en Europa".
"Hay más -interviene Antonio-. El año pasado fuimos con la película a Berlín, donde ganó la Mención Especial del Jurado, y por ese tiempo la editorial Berstelmann publicó en alemán la novela de la Mazzetti, y he aquí que la traductora y promotora de la edición es Victoria von Schirrack, una nieta de aquel otro Von Schirrack, capo de las Juventudes Hitlerianas, procesado en el Juicio de Nuremberg. Las vueltas de la historia..."
Un "director doble"
Los hermanos Frazzi consideran que "El cielo cae" es un film sobre niños consumado por dos directores también "niños". Es lógico suponer que aluden a la condición de debutantes en el cine (es el primer largometraje que realizan), pero Antonio indica que no es sólo por eso: "Cuando uno hace una película con chicos hay que hablarles con un lenguaje muy directo y, también, adecuándose a la estatura de esos pequeños actores (Antonio deja la silla en la que está sentado y, agachándose, parodia la acción). Además, es un film que quiere hablarles a todos los chicos, incluso a aquellos adultos que en su interior siguen guardando una parte de niño". Su hermano completa la idea: "Para dirigir cosas como éstas hay que ejercitar esa mirada de azoramiento que teníamos en la niñez; no basta con exponer una idea con lenguaje racional, sino que hay que reproducir la historia con la candidez y la sinceridad de los chicos. Si no aparece esta inocencia, el público percibe que no es verdadero". La sinceridad de lenguaje de "Il cielo cade" quedó a la vista el año pasado en el Giffoni Film Festival, donde ganaron el trofeo de la sección principal, por el veredicto de un jurado inapelable: lo conforman 350 chicos de 12 a 14 años.
Los Frazzi nacieron en Florencia, hecho que engruesa la lista de coincidencias con Paolo y Vittorio Taviani, también oriundos de la Toscana. De los rodajes de éstos ("La noche de San Lorenzo" o "Good morning Babylonia") se cuenta que para dirigir se reparten las secuencias: una cada uno. ¿Los mellizos Frazzi harán lo mismo? "¡No, por favor, sería imposible!", gritan los dos, casi al unísono. No; Andrea y Antonio discuten el guión y el plan de filmación, fuera del set, y a la hora de filmar conducen e indican, ambos, en todas las tomas por igual. No hay "partición" ni liderazgos alternativos.
Esta simbiosis en el trabajo creativo parece una continuación de la asombrosa asimilación familiar que los regía en la infancia y que aprovechaban con picardía. "Cuando éramos chicos -cuenta Antonio- nos intercambiábamos, a manera de juego. Es que no éramos muy parecidos: ¡éramos iguales! Nuestros padres no sabían quién era quién. Y nos divertía tanto intercambiar roles y confundirlos que, ya más grandes, seguíamos haciendo lo mismo con las mujeres." (Situados en el dominio del cine, uno se siente tentado de recordarles que hay un film de David Cronenberg en el que Jeremy Irons se desdobla en un par de personajes gemelos que ejercitan, justamente, ese juego con una mujer, pero con consecuencias funestas: mejor no mencionárselo.)
"Pero hay más -sigue Antonio-. De niños, habíamos inventado un lenguaje propio, en clave, que sólo nosotros entendíamos. A ese lenguaje cifrado hemos vuelto en los rodajes, en los que nos intercambiamos observaciones que los otros no entienden. De todos modos, actores y técnicos se sienten muy seguros al saber que siempre hay cuatro ojos, cuatro oídos y dos cabezas que cuidan sus desempeños como si fuera un director doble."
Antes, teatro y TV
Si bien "El cielo cae" significó el debut de los Frazzi como cineastas, el dúo tenía recorrido ya un largo camino de dramas, comedias, actores, sets, cámaras, reflectores... Sólo faltaba el celuloide. Y una pantalla grande con 2000 butacas en la sala. Ocurre que estos niños grandes se graduaron, hace muchos años, uno en Filosofía (Andrea) y el otro en Letras (Antonio, luego especializado en Historia del Cine), y poco después se metieron a hacer teatro en Roma. Pero hace casi veinte años que se liberaron de la tiranía del escenario: su último montaje fue en 1982, en el Piccolo Teatro de Milán, donde dirigieron a Ottavia Piccolo en "Calamity Jane" (una comedia del Far West). Dejaron el teatro, pero el cine no les ofrecía mucho: "En la década del ochenta, en Italia, hubo un predominio de comedias banales -recuerda Antonio-, a tal punto que muchos realizadores prestigiosos (incluido Bertolucci) se refugiaron en la TV".
Ahí recalaron los Frazzi. En la RAI dirigieron más de veinticinco comedias. "El lenguaje televisivo algo enseña -hace notar Andrea-, forja interiormente un tiempo narrativo que después es aprovechable en el cine." Y se lanzaron al largometraje en el momento ideal, en el renacimiento de Cinecittˆ, en esta revitalización que está experimentando el cine de su país en los últimos tres años. "Hay dos cosas interesantes para apuntar en este resurgimiento -observa Antonio-; una es que lo que hoy se produce en Italia tiene, como en las mejores épocas, una gran diversidad de propuestas (dramas cotidianos, comedias, reconstrucciones históricas). La otra, para nosotros muy estimulante, es que el público está volviendo a llenar las salas para ver el cine de su país, que, ahora sí, puede competir en recaudaciones con el de los Estados Unidos, que hasta hace poco era excluyente."
Los premios internacionales obtenidos por "Il cielo cade" han dado a la pareja de realizadores un buen piso para continuar trabajando. Ya filmaron su segundo largo, en Canadá ("Almost America", con la impactante Sabrina Ferilli, film por el que se ha interesado Miramax), y en un rinconcito del equipaje que han traído a Buenos Aires esconden los apuntes que van tomando para el guión de su nuevo film. "Estamos escribiendo otra historia de un chico", anticipa Andrea, pero su hermano se interpone: "No le pregunten más. No vamos a revelar nada todavía". Pero aflojan y cuentan un poco; es la peripecia de un ragazzino que vive la violencia y la dura realidad de Nápoles, donde imperan ciertas reglas de la mafia. Y ahora los dos se largan y, como los sobrinitos del Pato Donald, dicen partes de frases cada uno, cuyo sentido final es uno solo:
-Es más que un ladronzuelo...
-...sí, es entrenado como un killer...
-... y todo está visto desde la perspectiva de él...
-...cuyo título provisional es "Certi bambini"...
-...es decir, otra vez un film de chicos...
-...pero será el último.
Es difícil creerles. Seguramente, los próximos trabajos de la dupla Frazzi tendrán también la mirada transparente de estos talentosos y encantadores niños grandes.
Para agendar
- Basado en la novela de Lorenza Mazzetti, "El cielo cae" ("Il cielo cade", Italia, 2000) tiene guión de la legendaria Suso Cecchi D´Amico y música del argentino Luis Enrique Bacalov. Actúan Isabella Rossellini, Jeroen Krabbé, Barbara Enrichi, Gianna Giacchetti, Yelena Sofonova y Veronica Nicolai, quien obtuvo el premio a la mejor actuación en el Giffoni Film Festival de 2000, evento en el que también se alzaron con el Griffone de Oro (primer premio) a la mejor dirección. El Festival de Berlín les confirió la Mención Especial del Jurado, mientras que el Sindicato Italiano de Cronistas Cinematográficos les dio el premio a los mejores directores debutantes. Los horarios en que se exhibirán, en el Village Recoleta, son: hoy, a las 11.45 y 23.20; mañana, a las 16.30, y el miércoles, a las 21.






