Eficaz indagación sobre la violencia
"Bowling for Columbine"- "Un país en armas" (EE.UU./2002, documental, color). Dirección: Michael Moore. Con Michael Moore, Dick Clark, Charlton Heston, James Nichols, Marilyn Manson, John Nichols. Guión: Michael Moore. Fotografía: Brian Danitz y Michael McDonough. Música: Jeff Gibbs. Animación: Harold Moss. Edición: Kurt Engfehr. Presentada por Distribution Company. Duración: 119 minutos.
Nuestra opinión: muy buena
¿Por qué razón los norteamericanos nos matamos entre nosotros hasta dejar cada año un saldo de más de 11.000 víctimas?, se pregunta Michael Moore en este documental punzante y vigoroso que acaba de coronar su brillante trayectoria internacional al recibir el Oscar de la Academia.
El hombre que pronunció noches atrás la más explícita condena a la política de Bush es un agitador de conciencias, un inquisidor molesto y tenaz que desafía el estado de cosas, cuestiona la cultura de las armas, perturba con sus interrogantes y propicia el razonamiento crítico valiéndose de su inteligencia, su desparpajo y sus certeros dardos satíricos.
La marca de fábrica de los films de este enfant terrible regordete y bonachón es su propia presencia en pantalla, en la que algunos ven cierto exceso de narcisismo, aunque también puede interpretarse como una suerte de garantía: Moore es el vocero que llega hasta donde es posible formular las preguntas más fastidiosas o participar de las acciones más desafiantes.
En su investigación de la violencia a través de la compleja maraña en que se mezclan síntomas y efectos, se abren a cada paso nuevas hipótesis que generan a su vez nuevas preguntas. Pero Moore no se propone contestarlas, sino ahondar en el tema que lo preocupa descartando respuestas fáciles y saliendo siempre en busca de nuevos indicios que hagan posible desmenuzar el fenómeno (y el contexto en que se verifica) hasta comprenderlo, o por lo menos hasta acercar a él alguna luz.
Variedad de recursos
Está en condición privilegiada para hacerlo. El punto de partida es el terrible episodio de la escuela de Columbine -donde en 1999 dos estudiantes, después de haber estado jugando al bowling, abrieron fuego indiscriminado y mataron a once de sus compañeros y a una maestra, además de dejar numerosos heridos antes de suicidarse-, pero la génesis del film proviene del descubrimiento por parte de Moore de que el pueblo en el que pasó su infancia -Flint, Michigan- y sus cercanías eran terreno propicio para su investigación: allí vivieron no sólo Eric Harris, uno de los dos protagonistas de la masacre de Columbine, sino también un cómplice de Timothy McVeigh, responsable de la bomba de Oklahoma en 1995; allí creció Charlton Heston, paladín de la libre circulación de las armas y presidente de la Asociación Nacional del Rifle, y asimismo allí se registró un penoso récord, el del más joven responsable de una muerte por arma de fuego: un chico de seis años que disparó sobre una compañerita del jardín de infantes.
Para enriquecer su exposición, Moore echa mano a distintos recursos: hay gran cantidad de entrevistas (desde la que sostiene en un banco de Michigan donde se proporcionan armas a cada nuevo cliente hasta la muy tensa que le concede Heston en su mansión de Beverly Hills), viejos registros de hechos violentos (el de Columbine es verdaderamente escalofriante), documentos sobre acciones promovidas por el propio realizador (como el reclamo que llevan adelante dos mutilados de Columbine ante el supermercado donde armas y municiones se vendían libremente), testimonios, cifras, estadísticas, comentarios y hasta un tramo de animación que propone un sucinto repaso crítico del pasado norteamericano.
En busca de las causas del fenómeno que estudia, Moore examina la situación en otros países de tradición más violenta o en aquellos en los que también existen millones de armas en manos de civiles; también apunta a la tradición, los medios, los ídolos juveniles, la desigualdad social, el racismo, el atávico ojo por ojo y hasta la política exterior norteamericana, y pone especial énfasis en el estado de alarma y temor que se fomenta desde el gobierno y desde los medios. La complejidad de la realidad es reflejada en esta multiplicidad de puntos de vista que nunca se da por agotada.
Más allá de algún trazo grueso y algún esquematismo, de ciertas apelaciones próximas a la demagogia y de la franca toma de posición (abiertamente liberal) desde la que lanza sus críticas, "Bowling for Columbine" es una obra de seguro impacto y un potente y eficaz desafío a la reflexión.
El film sorprende por su virulencia, por su causticidad, por su inquebrantable afán provocador y también por su humor filoso. Y casi siempre a lo largo de sus dos horas se vuelve apasionante y no sólo porque muchos de sus mensajes o de sus cuestionamientos suenen oportunos y pertinentes en estos momentos en que los Estados Unidos han puesto en duda la razón de ser de las instituciones internacionales, el equilibrio político y aun el orden jurídico internacional, sino principalmente porque Moore no desatiende nunca el entretenimiento.
Así, sostiene el interés renovando a cada momento los interrogantes. Y, sobre todo, se vale con astucia y generosidad del poder corrosivo del humor.
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