
El apocalipsis de Coppola, en versión aumentada
Llega a la Argentina la "copia definitiva" de uno de los grandes clásicos del cine, consagrado en el Festival de Cannes en 1979
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Entre las muchas imágenes y sonidos que quien haya visto al menos una vez "Apocalypse Now" no olvidarán está la voz de Jim Morrison cantando "This is the end...." mientras todo se desmorona a su alrededor. Pero el tema de los Doors bien podría aplicarse a una sucesión de historias reales que afectaron la realización del film, transformado con el tiempo casi en una leyenda tan fuerte que los hechos que pretendían contar.
La conocida sucesión de avatares auténticos es impactante y casi estremecedora: el rodaje en Filipinas, previsto para seis semanas de 1976, se prolongó 15 meses más: un tifón (el peor en 40 años) destruyó algunos de los principales escenarios, que tardaron meses en ser reconstruidos; la posproducción se extendió durante casi dos años; Harvey Keitel, contratado para encarnar al capitán Willard, fue despedido a las dos semanas y reemplazado por Martin Sheen, quien más tarde sufrió un ataque cardíaco: mientras se recuperaba, su hermano Joe fue filmado como su doble, siempre de espaldas; Marlon Brando, que cobró por anticipado un millón de dólares, amenazó varias veces con renunciar y terminó imponiendo sus propias ideas en las escenas en las que tomaba parte.
Francis Ford Coppola -quien tras disfrutar de toda la gloria de "El padrino" y el prestigio de "La conversación" acometió aquí el proyecto más ambicioso de su carrera- fue el más afectado por esta cadena castastrófica. Bajó casi 50 kilos, cubrió personalmente con la hipoteca de sus bienes los 16 millones de dólares extra que hubo que agregar a un presupuesto original del mismo valor y llegó, inclusive, a considerar seriamente su propio suicidio.
Dentro de los sets y fuera de ellos, el film que se animó a desafiar casi por primera vez uno de los grandes tabúes de la historia más reciente de Hollywood, la guerra de Vietnam, empezó a ser visto como una gigantesca epopeya. Al punto que se convirtió en la primera película en ganar la Palma de Oro en el Festival de Cannes, en 1979, sin estar totalmente terminada.
Al año siguiente fue nominada para varios Oscar, entre ellos mejor película, mejor director y mejor actor de reparto (Robert Duvall). Apenas se llevó los premios por fotografía y sonido, pero a partir de ese momento nadie que haya sido testigo frente a la pantalla de esta alucinada visión de Vietnam, uno de los tantos retratos que Coppola hizo durante su carrera de la violencia en la sociedad norteamericana, pudo permanecer indiferente. Ni aquellos que quedaban subyugados por la descripción aterradora, surrealista y épica a la vez del caos de la guerra ni quienes la objetaban, por causa de sus excesos, como exagerada e inverosímil. "Hicimos esta película de la misma forma en que los americanos hicieron la guerra en Vietnam: éramos demasiados, había demasiado dinero y equipo... y poco a poco todos fuimos perdiendo la cordura", admitió Coppola por entonces.
Ante semejante desmesura (llegaron a filmarse 370 horas de película) nada podía darse por terminado. Veinte años después, Coppola empezó a escribir otro capítulo de "Apocalypse Now" viendo casi por azar en el televisor de un hotel esta película libremente inspirada en "El corazón de las tinieblas", que trasladaba el viaje río arriba imaginado por Joseph Conrad al enloquecido teatro de operaciones de Vietnam. A bordo del barco está Willard (Sheen), oficial de inteligencia norteamericano que recibe la orden secreta del alto mando de dirigirse hasta Camboya y aniquilar "con daño extremo" al coronel Kurtz (Brando), que perdió la razón y dirige a un grupo de renegados y de nativos bajo su alucinado mando.
Durante el recorrido, Willard se topa con una serie de historias y de personajes que Coppola utiliza para pintar "la urgencia, la demencia, el regocijo, el horror, la sensualidad y el dilema moral de la guerra más surrealista y catastrófica de América", como señaló el director en mayo del año pasado. Cada etapa es un acercamiento al verdadero corazón de las tinieblas, que percibirá en plenitud cuando llegue hasta Kurtz.
Esa noche, frente a la TV, nació "Apocalypse Now Redux", que formalmente agrega 49 minutos de escenas nunca vistas a los 153 de la versión estrenada en 1979, pero que para Coppola es casi un film totalmente nuevo. "La versión original, lejos de ser extraña y exigente, como había sido catalogada en su estreno, parecía relativamente suave y reclamaba, ya sin la ansiedad de aquellos tiempos, una nueva reflexión sobre la ética de la guerra. Mi película es una película "antimentiras", en cuanto a que una cultura puede mentirnos acerca de lo que realmente está sucediendo en la guerra, donde la gente recibe un trato cruel y es torturada, mutilada y asesinada; lo que me horroriza es que esto se presenta como ético y perpetúa la posibilidad de la guerra", puntualiza Coppola.
Las mentiras del poder
A partir de estas observaciones del director se comprende la escena clave de las varias que fueron incorporadas a esta versión ampliada. En ella, Kurtz-Brando sugiere que desde lo más alto del poder militar se le mintió flagrantemente a la opinión pública norteamericana sobre la guerra. Coppola sostiene que esta escena, que tal vez no hubiese podido ser exhibida hace dos décadas, le otorga un sentido diferente al estremecedor instante final del film.
"Apocalypse Now Redux", que llega mañana a las salas locales, fue presentada por primera vez el 11 de mayo de 2001 en el Festival de Cannes después de un trabajo de edición realizado a lo largo de seis meses por Coppola, el productor Kim Aubry y el montajista Walter Murch, responsable del sonido del film original. "Hicimos el trabajo desde cero -resumió el director-. En vez de trabajar con tomas elegidas, volvimos a editar la película desde el metraje original en bruto."
Son cuatro las secuencias inéditas incorporadas a esta nueva versión. Al citado momento en el que el personaje de Kurtz adquiere una nueva perspectiva se suma, en segundo lugar, el muy comentado episodio en el que Willard y la tripulación del barco que lo conduce a Camboya llegan hasta una fantasmagórica plantación habitada por un grupo de franceses liderados por el ya fallecido Christian Marquand. Allí, Willard vive una historia romántica con una viuda (Aurore Clement).
La tercera secuencia es una ampliación del breve momento en el que aparecen las conejitas de Playboy, ahora instaladas y casi aisladas en una remota base de control médico, que había sido descartada originalmente porque el tifón había arrasado con los decorados y no pudo filmarse en su totalidad. "Ahora encontrarmos el modo de entrar y salir de ella", comentó Coppola.
El material agregado se completa con nuevas escenas en el barco, inmediatamente después del encuentro con el coronel Kilgore (Duvall), aquel antológico militar que disfrutaba con el olor del napalm y alentaba a surfear en medio de los terribles bombardeos ilustrados con música de Wagner, y más tarde en el funeral de Clean, el soldado negro al que dio vida Laurence Fishburne, de 14 años cuando se rodó el film, en 1979.
La ya conocida presencia en el reparto de actores habituales en films de Coppola como Frederic Forrest y Dennis Hopper, además de un jovencísimo Harrison Ford, coincide con otras novedades, como el agregado de dos temas musicales y la presentación del film en copias con un proceso que permite la separación de colores en piezas diferentes de cinta para darle al film otra textura. "Pudimos recobrar mucho más color, luz y oscuridad, elementos que son vitales para el significado de esta película", señaló el laureado Vittorio Storaro, responsable de la fotografía.
Y si alguien piensa que con "Apocalypse Now Redux" está todo dicho se equivoca. Todavía hay más material fílmico (no menos de cinco horas para esta versión ampliada) sin conocerse que se incorporará a una edición especial en DVD que se prepara con la supervisión de Kim Aubrey. Allí nos meteremos, por ejemplo, en una subtrama protagonizada por el capitán Colby (Scott Glenn), que originalmente había sido convocado para la misión que ahora ejecuta Willard y terminó convertido en un fanático seguidor de Kurtz.
Para eso todavía falta. Lo que estamos a punto de conocer es una versión ampliada, con valor agregado y afortunadamente con toda la plenitud de la pantalla grande, de uno de los grandes clásicos modernos del cine. Que en la visión de su director, no es sólo un film acerca de Vietnam. Es, a secas, la locura de Vietnam y de la guerra contagiando a sus protagonistas más allá de la ficción, del tiempo y del espacio, inclusive hasta nuestros días.
Sin apoyo militar de los EE.UU.
A pesar de las gestiones del director, el ejército le negó asistencia
Ahora que los nuevos vientos políticos volvieron a acercar a Hollywood al Pentágono con una colaboración de la que surgió la resurrección de los films bélicos y un indisimulado respaldo militar desde títulos como "Pearl Harbor", "La caída del Halcón Negro" y las inminentes "Tras líneas enemigas" y "We Were Soldiers", se sabe que, a pesar de las gestiones de Coppola, el ejército de los Estados Unidos le negó todo apoyo y asistencia a "Apocalypse Now".
"El problema giraba alrededor de una sola palabra: aniquilar. Bajo ningún punto de vista el ejército podía respaldar una película cuyo eje era la misión encomendada a un militar de aniquilar a un superior", señaló Lawrence Said, autor de tres libros sobre la relación entre Hollywood y los militares, a la desaparecida revista Brill´s Content. Según el investigador, el ejército estaba dispuesto a ayudar sólo si se quitaba esa palabra del argumento. Coppola se negó después de una negociación que duró varios meses y en la que el director llegó a pedir ayuda al entonces presidente Jimmy Carter. La película, en consecuencia, se filmó en Filipinas con helicópteros y unidades militares provistas por el gobierno de Ferdinand Marcos.






