El arca se estrena el jueves
Su director, Juan Pablo Buscarini, apuesta a la animación
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La animación en la Argentina acredita una historia que comienza en la década del 10. Los historiadores locales aseguran que los primeros largometrajes (mudo y sonoro) del género en la historia del cine fueron El apóstol (1917), y Peludópolis (1931), dirigidos por el italiano Quirino Christiani, de los que no se conserva copia alguna. A finales de la década del 40, el dibujante Dante Quinterno intentó pasar al frente con Patoruzú, un indio tehuelche popularizado en las páginas de diarios y revistas de aquellos años, cuando en 1942 presentó Upa en apuros , un corto en colores que ahora puede incluso verse por Internet (www.youtube.com/watch?v=T7BO5U-Dn8g) . Más allá de los buenos momentos de los que el arte de animar permitió disfrutar gracias al cine publicitario (el nombre Catú, quien finalmente en 1982 animó para el cine Mafalda, sobresale entre muchos otros), fue Manuel García Ferré quien pasó de la historieta a las pantallas, cuando en ya en la década del 60 probó suerte con sus personajes, como protagonistas de anuncios de Mantecol. Más tarde, su talento quedaría plasmado sucesivamente con la tira televisiva Hijitus , los largometrajes con Anteojito, el mismo Hijitus, Petete y Trapito , Ico, el caballito valiente , Manuelita y, finalmente, Pantriste . Tras aquellas buenas muestras de que aquí también se podían hacer películas de animación, en 1999, un grupo de amigos, intentó pegar un giro al género hasta entonces infantil, y así nació Cóndor Crux . Uno de los responsables de aquella ciencia-ficción siguió dando que hablar. Se trataba del rosarino Juan Pablo Buscarini, por entonces un joven egresado de la Universidad de Middlesex, de Londres, que había trabajado en animación y efectos especiales en más de un centenar de comerciales de la productora de cine publicitario de Carlos Sorín. Su nombre volvió a aparecer a veces como productor ejecutivo; en otras, como encargado de FX de Dibu 3 , la primera vuelta de Patoruzito y Peligrosa obsesión . En 2006, debutó como director con El ratón Pérez , la película por la que hace una semana -y nada menos que de manos de García Ferré- recibió un Cóndor de Plata de los cronistas argentinos, el destinado a mejor largometraje de animación.
Buscarini, mientras terminaba aquella combinación de 3D con actores de carne y hueso preparaba otra historia, principalmente en 2D, una versión disparatada del arca de Noé, episodio que forma parte del Antiguo Testamento, con la meta de divertir a chicos y también a grandes, dispuestos a dejarse llevar por una travesía en la que muchos animales y la familia del elegido por Dios para empezar su plan una vez más desde cero, no paran de meterse en líos.
Así nació El arca , la producción de Patagonik que el jueves estrena Buena Vista.
"Es una película que desafía múltiples lecturas", asegura Buscarini. Agrega: "Bien puede definírsela como una comedia de aventuras, orientada tanto a los niños como a los adultos, y ésta es, sin duda, una categorización correcta: creo que lo más importante entre tantos personajes arquetípicos, sean humanos o animales, es que de su trama asoma un planteo esencial que trasciende todas las épocas y cobra un enorme valor contemporáneo: el desafío a la convivencia entre todos los seres que deben habitar un espacio en común". Según el director: "Es aquí donde El arca se convierte en una metáfora de pueblo, país, ciudad, empresa, club, continente o planeta; un lugar que nos obliga permanentemente a decidir entre la satisfacción puramente personal y la postura solidaria de buscar el bien común".
La meta de Buscarini era alcanzar un producto a la altura de las propuestas que nos llegan de Hollywood, con particular preocupación por el guión de Axel Nacher y Fernando H. Schmidt Bescio, en el que tuvieron participación Enrique A. Cortés, Bárbara Di Girolamo y el mismo Buscarini. Las voces de los personajes son de notables como Juan Carlos Mesa, Jorge Guinzburg, Magdalena Ruiz Guiñazú, Alejandro Fantino, Mariana Fabbiani, Alejandro Dolina, Lalo Mir, además de Lucila Gómez y Mariano Chiesa, cuyos registros ya se habían apreciado en Patoruzito y El ratón Pérez , respectivamente.
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