
El corazón es un cazador solitario
El ascendente David Gordon Green habla de su nuevo film, "Legado de violencia"
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"Creo que adquirí mucha destreza técnica para la creación de las atmósferas y los climas que me gustan y también creo que tengo ahora un modo más agresivo de narrar como cineasta", dice David Gordon Green, uno de los más prometedores realizadores independientes, al resumir en pocas palabras un estilo que parece afirmarse pese a que apenas lleva hechos tres largometrajes.
El tercero de ellos es "Legado de violencia" ("Undertow"), cuyo estreno local anuncia la distribuidora Compañía General de la Imagen para pasado mañana luego de un aplaudido paso por destacados festivales internacionales como los de Toronto y Nueva York.
La corta y reconocida filmografía de Green, que apenas tiene 29 años, se conoció en la Argentina de modo bastante accidental. Su opera prima, "George Washington", sólo se conoció en un Festival de Cine de Mar del Plata. Algo más de suerte tuvo su siguiente largometraje, "All the Real Girls", editado directamente en video con el título de "Chicas de verdad" y que por estos días se exhibe, con su título original en inglés, en el canal de cable premium HBO.
A este agridulce relato romántico que reveló en todo su esplendor a la actriz Zooey Deschanel le sigue "Legado de violencia", que se anuncia como un thriller de fuerte violencia en el que Green vuelve a su ámbito narrativo predilecto -las áreas rurales del Sur norteamericano- para narrar en forma descarnada, pero sin eludir el virtuosismo visual, la historia de un granjero y sus dos hijos, cuya vida se transforma violentamente, en el más amplio sentido de la palabra, tras la llegada del codicioso hermano del dueño de casa, que acaba de salir de la cárcel.
Uno de los detalles que despertó más atención de este proyecto es la presencia del legendario director Terrence Malick (autor de la aplaudida "La delgada línea roja" y la inminente "El nuevo mundo") como uno de los productores del tercer film de Green.
"Malick se mantuvo en contacto conmigo desde los tiempos de «George Washington» y me acercó el guión escrito por Joe Conway, cuya mirada no dejó de atraerme sobre todo porque se basaba en un hecho real de fuertes ribetes policiales que involucraba a los miembros de una misma familia", dijo Green.
"En alguna medida -agregó antes del estreno norteamericano del film-, si bien se inspira en la realidad, la película tiene elementos casi de fábula y conexiones muy visibles a los thrillers, las películas de terror y los films de clase B de la década del 70, siempre con el toque sureño que la identifica por completo".
Después de buscar actores desconocidos en orfanatos y casas en las que habitan adolescentes en situaciones difíciles, Green recurrió a un rostro conocido como el de Jamie Bell -el precoz actor británico que se consagró en "Billy Elliot", aquella historia en la que un chico sueña con convertirse en bailarín- para desempeñar el papel clave de Chris, uno de los hijos del granjero.
"En el fondo, todo lo que tenía en la mente era un Jamie Bell sureño, porque la película descansa ante todo en el retrato psicológico y emocional de un chico que tiene el rostro del actor. Lo demás fue hacer que perfeccionara su acento sureño con un entrenador. Para él, la película fue como participar en un campamento de verano", señaló Green sobre el joven actor a quien vemos en estos días como Jimmy, el joven marinero que forma parte de la tripulación del barco que se dirige a la Isla de la Calavera en "King Kong".
Como para dar más dramático realismo a un film que promete escenas de fuerte violencia, Bell y los otros dos protagonistas masculinos -Dermot Mulroney y Josh Lucas- sufrieron lesiones durante el rodaje. El primero se lastimó seriamente uno de sus pies y los restantes, comprometidos en una escena en que peleaban, terminaron casi al mismo tiempo con un par de costillas rotas cada uno.




