El hombre de las mil caras
Empezó a los 13 años con Steven Spielberg y no paró más. Fue atlético en Psicópata americano y famélico en El maquinista . Ahora se luce en El gran truco , en marzo volverá a rodar como Batman y en Lejos del paraíso será Bob Dylan
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LOS ANGELES.-Sentarse a charlar a solas con Christian Bale podría ser una experiencia inquietante. Después de todo éste es el hombre que, en los últimos años, interpretó al asesino serial Patrick Bateman en Psicópata americano y el que le aportó tormento al héroe más atormentado de la cultura popular norteamericana: Batman. Sin embargo, el hombre que se presta a la entrevista para presentar su trabajo en El gran truco comparte poco con sus criaturas. Porque su habilidad, eso que lo separa del resto, es desaparecer en sus interpretaciones hasta que nada quede de su persona. Un mérito para alguien que trabaja en el cine desde los 13 años cuando pasó de producciones de TV y un pequeño papel en una película europea a protagonizar El imperio del sol, aquellagran película de Steven Spielberg.
"Siempre fui una especie de solitario. Nunca pude manejar muy bien tener gente a mi alrededor y creo que por eso tiendo a sumergirme en los personajes. Me gusta ponerme en los zapatos de otras personas", dice Bale, que de cerca no se parece, por suerte, a ninguno de sus personajes. Aunque cuenta que hubo un tiempo en que de tanto transformarse ya ni él sabía quién era.
"No me arrepiento de haber empezado mi carrera tan chico, pero al comenzar tan joven te podés confundir y no saber quién diablos sos. Llegó un momento en que decidí no hacer nada y sólo ser yo para no perderme la pista", explica el actor nacido en Gales hace casi 33 años.
La estrategia de detenerse para dar de nuevo le dio buenos resultados porque pudo dar el salto de actor infantil a adulto sin resentir la calidad de su trabajo.
"Crecer frente a las cámaras nunca fue un problema para mí porque actuar siempre fue lo que más me gustaba hacer. Nunca imaginé que sería Batman o algo parecido pero siempre supe que, para bien o para mal, esto era lo mío", se entusiasma Bale y por primera vez en la entrevista deja de lado su flema británica para ensayar una sonrisa.
Analízame
Aunque su personaje en El gran truco aparece en escena sin dar explicaciones sobre su vida más allá de la magia, lo cierto es que en su preparación Bale imaginó que Borden ambicionaba el reconocimiento de ser considerado el mejor ilusionista de Londres por la vergüenza de un pasado criminal, oscuro. Y cuando se le pregunta si encuentra parecidos entre los secretos que oculta el mago con los de su papel más famoso, el del hombre murciélago, la respuesta es de todo menos sencilla.
"La verdad es que, si te empeñás, podés encontrar algo en común en todos los personajes porque, después de todo, son seres humanos. Pero lo cierto es que, aunque no parezca, Bruce Wayne quiere ser reconocido por su labor de la misma forma que Borden. Es cierto que mantiene oculta su verdadera identidad, pero como Batman quiere y necesita ser reconocido para lograr sus objetivos: hacer del mundo un lugar mejor. Y para hacerlo hace saber a todos que hay un demonio que les pondrá límites a los villanos. Para eso necesita la fama", analiza el actor como si hubiera acostado a su criatura, esa que volverá a interpretar el año próximo en The Dark Knight (la continuación de Batman inicia) , en el diván de un psicoanalista. Que seguro se daría un festín con algunos de los razonamientos de Bale.
"La obsesión es una de las alegrías de la vida. Si te obsesionás por algo implica que estás comprometido con lo que hacés", dice sin ruborizarse el hombre que para su papel en la película El maquinista adelgazó más de 25 kilos y que antes había esculpido su cuerpo hasta parecerse a un fisicoculturista para interpretar al yuppie asesino de Psicópata americano .
Casi desde el inicio de su carrera Bale hizo de su aspecto físico y de su acento un material maleable y adaptable a los requirimientos de la película y las exigencias de sus directores. Para Spielberg, por ejemplo, empezó el film siendo el hijo feliz de una aristocrática familia inglesa viviendo en China para terminar como un astuto sobreviviente del campo de prisioneros japonés; para el director Terrence Mallick, fue un colono inglés en El nuevo mundo, y cuando trabajó con Werner Herzog en la todavía no estrenada Rescue Dawn, interpretó a un soldado norteamericano de origen alemán preso en Vietnam durante la guerra .
"Trabajar con Mallick fue muy diferente de todo lo que había hecho antes. Es un caballero, alguien que generó una atmósfera tan relajada como creativa en el set. Inmediatamente después de filmar con él hice la película con su buen amigo Werner Herzog, que tiene un estilo muy distinto. Es peleador, siempre está en actitud de lucha", describe Bale.
De la extrema delgadez a los músculos y del acento inglés de Manchester, de Londres, al del centro de los Estados Unidos y de William Shakespeare a las historietas, la carrera de Bale es tan variada como sinuosa, lo mismo que la escala de las películas que elige hacer. Es capaz de participar del film más independiente e innovador, como la excelente Velvet Goldmine de Todd Haynes, con el que volverá a trabajar en I m Not There (ver aparte), y encabezar un tanque de Hollywood como Batman inicia.
"Me gusta ver películas independientes y también films de grandes presupuestos. Entonces, no veo por qué debería restringirme. Es que para mí, no hay una película más importante que otra. Y, además, odio esa palabra: importante. Me parece que en el cine cuando algún trabajo es catalogado de «importante» se arruina. Si alguien me dice que me debe gustar determinada cosa o que es obligatorio ver tal film, no lo voy a ver porque con esos comentarios lo destruyeron para mí", sentencia el actor.
La charla llega a su fin y si Bale sonrió dos veces es mucho. Es tal su intensidad para hablar de sus trabajos que da un poco de miedo imaginar su actitud en plena faena. Queda claro que Christian Bale es un gran actor que no es como sus criaturas, pero en su mirada se adivina que comparten algo más que la piel, tan cambiante como la del camaleón.
NUEVO PROYECTO
Una idea sobre Bob Dylan
En 2007, el director Todd Haynes estrenará su película más curiosa hasta la fecha. El talentoso realizador de Lejos del paraíso se propuso contar la historia de Bob Dylan, pero siempre a través de los diferentes períodos de su música. Para eso convocó a varios actores y actrices dispuestos a interpretar esas visiones del legendario músico. "Yo represento su etapa de joven trovador. Cate Blanchett, Heath Ledger y Richard Gere, aparecen en otros períodos. Aunque ninguno es realmente Dylan", explica Bale, que recién descubrió al músico cuando obtuvo el papel.
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