
El incesto, tema de "Decir tu nombre"
Albertina Carri filma su tercera película
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Un asistente tira de un carro y así aparece en el centro de la escena, mirando a través del objetivo de la cámara, la directora Albertina Carri. Una y otra vez ella recorre en un travelling los rostros de los actores en un ensayo de "Decir tu nombre", su tercer largometraje después de "No quiero volver a casa" y "Los rubios". Así, en un inmenso living de una mansión en Olivos rodean la mesa familiar Cristina Banegas, Daniel Fanego y tres asistentes que ocupan los lugares de los jóvenes actores que interpretan a los hijos de la pareja: María Abadi (18), Lucas Escariz (23) y Damián Ramonda (19). Lo poco que se conoce de la historia es que se trata de una conflictiva familia en donde se da una relación incestuosa entre hermanos.
Hay un supuesto corte en el ensayo. Y cierta dispersión de los actores. Mientras se prepara la escena definitiva, los tres actores jóvenes siguen el ensayo a través del "video asist". Albertina Carri los descubre detrás del televisor y se enoja. "No quiero tantos espectadores", dice y tuerce el monitor hacia la pared. Los actores se ubican finalmente en la mesa y la toma se concreta.
En un alto del rodaje, Albertina sale a la vereda para ver si su perro, un mastín napolitano bautizado "Juan Carri", sigue ahí. Y comienza a charlar con LA NACION sobre su exigencia para con los actores. "No dejo que se vean en el monitor para protegerlos de sí mismos. No es que sea una imposición. Pero sé por qué lo hago. Los actores son seres especialmente sensibles y, a veces, es peligroso que se observen, que empiecen a hacer comentarios sobre el otro. La película la tengo yo en la cabeza, pero claro que ellos también tienen su película."
Albertina cuenta que si bien no hace cámara (que está a cargo de Guillermo Nieto), le gusta a ella armar los planos, coreografiar la escena. Especialmente en esta película de familia, de estética viscontiana, en donde larguísimos plano-secuencia abundan (y el más corto dura un minuto y medio).
Dice que a los 31 años, y en su tercera película, se siente "más vieja, pero muy contenida por todo el equipo de producción que tengo". Entonces, cuenta que a los 25 estrenó su primera película "que fue una inconsciencia absoluta", y que ahora con 31 llega al set con la película "muy pensada, con el guión muy reescrito, aunque me permito seguir haciendo cambios y no me trabo más".
"Decir tu nombre" se distancia también de lo que fue el documental "Los rubios", en donde la película se iba revelando a medida que un reducido equipo técnico avanzaba en la investigación sobre la desaparición de sus padres.
Más despreocupada de los costos de su nueva película, Albertina Carri prefiere eludir preguntas numéricas. Y se explaya en un sillón, relajada un rato antes de que la llamen para filmar. Y reposa en el hecho de que la producción de esta película está en manos de Matanza Cine, la empresa a cargo de Pablo Trapero.
Una familia muy tradicional
La madre se queja de no ser escuchada. El padre pone cara de póquer. El hijo parece no soportar ya a su madre. Y el resto prefiere no meterse en la discusión.
A Carri le interesa en particular estudiar los mecanismos familiares. "En «Los rubios» me planteaba cómo buscar familias fuera de esa familia de sangre. Y, por ejemplo, con el corto de «Barbie también puede estar triste», el tema era cómo se forma una familia sexual. En esta nueva película, está la cuestión de qué hacés con esta familia que tiene un mandato tan fuerte. Digamos que es una familia tradicional «como corresponde», expuesta a una situación extrema que tiene que ver con los vínculos, el amor. Porque la película se pregunta todo el tiempo: ¿qué es el amor?"
Albertina admite que el tema de la familia "tiene como algo trillado". "Es un tema peligroso, sí, sí. Pero cuando se rompe se pueden descubrir nuevas cosas. Es que son vínculos de alta complejidad." Albertina aclara que el incesto entre esos dos hermanos que se aman es la excusa. "Así como en «No quiero volver a casa» la excusa era el asesinato y en «Los rubios», la desaparición de mis padres. El tema es la idea del amor maternal."
Y entonces encuentra una frase de Marguerite Duras, que dijo no sabe dónde, en cuanto a que "el incesto aunque te lo confiesen y lo veas, no lo crees".



