
El invitado catalán
El prestigioso Ventura Pons llegó al país con su película número 15, el musical "El Gran Gato", sobre la figura del Gato Pérez, el argentino que renovó la rumba catalana
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Para mucha gente el nombre de Ventura Pons puede llegar a significar lo mismo que el del Gato Pérez. Nada. Y no es un chiste ni un agravio.
Pons es un notable realizador catalán de 58 años que a través de sus 15 películas hoy tiene un merecido prestigio festivalero internacional, aunque siga sin estrenar una película en la Argentina.
Pérez fue un cantante, compositor y autor argentino que llegó de adolescente a Barcelona y se convirtió en mítico personaje de la bohemia catalana de los años 70 y 80, renovó la rumba, tuvo su momento de gloria y su muerte inesperada, aunque en su propio país hoy pocos sepan que, por ejemplo, la canción "Se fuerza la máquina", con la que machacaron Silvina Garré y Juan Carlos Baglietto, es de su autoría. Y que fueron los ecos de su rumba catalana los que llegaron a los Juegos Olímpicos en 1992.
El público argentino interesado en conocer -entre otros- quién es Pons y quién es Pérez podrá hacerlo desde hoy en la muestra cinematográfica de preestrenos de España y Francia, que ofrecerá en el Village Recoleta un buen programa de películas entre las que se encuentran "El Gran Gato", el merecido homenaje musical de Pons hacia Pérez. Allí participan, además, las voces de una multivariada troupe de cantantes como Martirio, Luis Eduardo Aute, Ketama, Tonino Carotone, María del Mar Bonet, Kiko Veneno, Manel Joseph, Ojos de Brujo, Moncho, Benjamín Escoriza y Lucrecia, entre otros, en un retrato realizado a partir de la ausencia, ya que apenas si aparece unas veces una misma foto del famoso Gato.
Uno de los entrevistados dice que desde que no está más el Gato, el mundo quedó lleno de perros. Que la rumba catalana se volvió perezosa. Que si hoy viviera (murió de un infarto a los 40 años, en 1990) el Gato Pérez la pasaría mal, porque empezó en una época en la que se podía ser mestizo y que terminó en otra en la que se asiste hoy a la apoteosis del horror con valores como los de "Operación triunfo". El director catalán Ventura Pons está contento con esta exhibición en la Argentina (que además trae la flamante edición del disco) porque le significa una suerte de "restitución" del amigo argentino, un personaje que lo ayudó a entenderse a sí mismo: "Es la figura del artista que lucha contra la corriente, un ejemplo de multiculturalidad, de diversidad y de cómo aceptar a los demás".
Por la parte de Pons, el catalán que compitió cinco años consecutivos en el Festival de Berlín, parece no temerles a las mixturas ni pretende renunciar a su libertad (para eso también produce sus películas) con el fin primero de hacerse masivo. "Yo hago un cine tan independiente, tan libre y tan personal que no va por la línea que te distribuya una multinacional -dice a LA NACION, de visita por Buenos Aires-. Una película debe tener una finalidad industrial muy fuerte -conseguir ganar mucho dinero- o una finalidad artística. Si las dos cosas se dan juntas, mejor. Pero yo elijo la finalidad artística, que es además la expresión de mis deseos, mis neuras, mi pasión por contar una historia. Y luego esto tiene que llegar a la gente. Si no puedo conseguir llegar a medio millón, a lo mejor me quedo contento con 400.000 espectadores. Porque lo más importante es que esté contento yo, si no, cómo voy a tirar p´alante."
Romper el orden
Pero así como decidió retratar a un héroe de lo popular al sentirse harto, como dice, de la gente exquisita que hace un culto de lo obvio, Pons señala: "Yo tengo más prestigio que público. Quizá me falte un eslabón para llegar a un poquitín más de público, pero un día vendrá. De hecho, hace tres años no me conocía nadie en la Argentina". Y es tan raro que le suceda eso, porque Pons es tan habilidoso para ganárselo tanto con su verba filosa como con sus películas que apuntan directo -simples e ingeniosas a su vez- a todas las formas posibles e imposibles del amor y sus derivados.
"Con esta película cumplo mis bodas de plata en la profesión", apunta con sus ojos saltones, como si viviera sorprendido. Y "El Gran Gato" es una obra documental que, además, traza un puente con la primera, "Ocaña, retrato intermitente" (1978), sobre otro personaje popular, un pintor callejero que conquistó también un exigente mercado como Barcelona. Y en el medio de esas películas, todo ficción, y la gran mayoría, comedias. Las más famosas: "El porqué de las cosas", "Caricias", "Amigo/Amado", "Morir (o no)" y "Anita no pierde el tren", una historia de amor y de cine protagonizada por María Rosa Sardá, que prometen estrenar el 13 de noviembre. Y entre otras promesas está la de estrenar el año próximo el resto de su filmografía en el cine Cosmos.
Pons puede parecer un político demagógico cuando dice que "le interesa lo que siente la gente para hacer cine". Pero tan luego sus películas son sus más claras expresiones lúdicas de las más diversas conjugaciones amorosas, de lo que se es capaz y de lo que no. Y hace jugar a sus personajes, que se enredan en sus estructuras narrativas. Para Ventura Pons no basta con tener una buena historia o situación que contar, siempre tiene que encontrarle un "cómo" distinto. A pesar de que su cine no es rebuscado, su placer "por romper las normas" lo llevó a alejarse del orden más común. En "Caricias", el desenlace está al principio y a los 75 minutos la película vuelve a empezar. En el film sobre el azar "Morir (o no)", avanza con una serie de personajes entre la vida y la muerte, luego da marcha atrás con una resolución diferente como si tal otra cosa hubiera sucedido, hasta que vuelve a poner primera hasta el final. Y "El porqué de las cosas" son 15 historias. La primera es "Voluntad" y la última es "Duda", "las dos caras de la misma moneda", señala él. En el medio aparecen situaciones en las que se juegan sensatez, honestidad, sinceridad, sumisión, competencia, ego, celos, amor y fe. "Pero ese empezar con la voluntad de hacer algo termina con: "Nadie me librará de la duda de no saber qué es lo que quiero", dice entre risas.
A "El Gran Gato" lo construyó desde la ausencia, lo que no significa que la haya pensado con lágrimas, a pesar de la admiración que siente por ese personaje que también musicalizó una de sus películas, "La rubia del bar". Por el contrario, ríe y dice: "Me permití la libertad de no sacarlo a él. Y encima en esa foto que aparece le cambié el sombrero con el Photoshop. Hay mucho material del Gato que no quise utilizar porque mi película es una creación aparte, no se basa en la reproducción de lo que queda del Gato: es la memoria contrapuesta al legado".
Con el gusto secuestrado
No lo sorprende el desconocimiento de su cine que existe en la Argentina. No culpa al idioma catalán por eso ni suelta el rollo conocido (aunque cierto) del dominio aplastante del cine norteamericano. Pero cuando se le pregunta por el resto de las películas españolas y francesas de la muestra no oculta su propio desconocimiento. "No las he visto. La comunicación en el cine es un drama grande. Hace 40 años en España se veía cantidad de películas. Pero con la Unión Europea vemos cada vez menos. La única comunicación es el dinero. Otro drama es que el gusto del espectador que va hoy al cine está secuestrado, y el que no participa de este gusto se ha escapado."
De Francia rescata la seriedad con la que hace cine y con la que dedica a la producción de cine "la suma de los presupuestos de todos los países de la Unión Europea". Mientras que al hablar de la producción más reciente del cine español menciona cómo le molesta al gobierno la película de Julio Medem "La pelota vasca". "En el festival de Londres la embajada decidió retirarse como auspiciante al enterarse de que el film se mostraría allí." Y enseguida destaca el auge de las mujeres directoras y del documental. Menciona a Iciar Bollaín, Isabel Coixet, Angeles González Sinde y Laura Mañá. Y alienta a ver la obra de esta última, "Palabras encadenadas", con Darío Grandinetti, Goya Toledo y Fernando Guillén.
La verborragia de Pons no encuentra límites ni en el hall de un hotel céntrico, donde la entrevista ha llegado hasta la puerta. Así como al final de "El Gran Gato" el director sorprende al público con un bis musical que regala la cubana Lucrecia, Ventura Pons se muestra dispuesto a empezar de nuevo una charla que lamentablemente tiene que llegar a su fin, ya casi en la vereda.
Entradas
- La muestra España y Francia de Preestreno se realizará desde hoy hasta el 5 de noviembre en el Village Recoleta. Las entradas para esas funciones costarán 7 pesos, pero también es posible comprar un talonario de 10 entradas a 50 pesos, y si se tiene el abono Amigos del Cine Europeo es posible ver las 12 películas de la muestra a 45 pesos. Además de los films españoles, llegarán cuatro de Francia Una de Beno"t Jacquot, otro conocido en los festivales internacionales, de quien se verá "Pas de Scandale" (1999), que compitió en Venecia y en Toronto. También se exhibirá el film de época "Saynt-Cyr", protagonizado por Isabelle Huppert y Jean- Pierre Kalfon. De un director totalmente desconocido en la Argentina, Pascal Thomas, llegará "Mercredi folle journée" (2001), con Isabelle Candelier, Isabelle Carre y Vincent Lindon. Y "Une femme déxterieur" (1999), de Christophe Blanc, con Agnés Jaoui.
12 películas
España
- "El Gran Gato" (2002), de Ventura Pons, con Luis E. Aute, Martirio, Kiko Veneno y Tonino Carotone, entre otros.
- "La luz prodigiosa" (2003), de Miguel Hermoso, con Alfredo Landa y Nino Manfredi.
- "Palabras encadenadas" (2003), de Laura Mañá, con Darío Grandinetti, Goya Toledo y Fernando Guillén.
- "Tiempo de tormenta" (2003), de Pedro Olea, con Maribel Verdú, Jorge Sanz y Darío Grandinetti.
- "Torremolinos 73", de Pablo Berger, con Javier Cámara, Candela Peña y Juan Diego.
- "Eres mi héroe" (2003), de Antonio Cuadri, con Manuel Lozano, Toni Cantó y Antonio Dechent.
- "Cuando todo esté en orden" (2002), de César M. Herrada, con Santiago Ramos y Daniel Guzmán.
- "La vida de nadie" (2003), de Eduard Cortés, con José Coronado y Adriana Ozores.
Francia
- "Pas de Scandale" (1999), de Benoit Jacquot, con Isabelle Huppert y Vincent Lindon.
- "Saint-Cyr" (2000), de Patricia Mazuy, con Isabelle Huppert y Jean-Pierre Kalfon.
- "Une femme d’extérieur" (1999), de Christophe Blanc, con Agnès Jaoui y Serge Riaboukine
- "Mercredi Folle Journée" (2001), de Pascal Thomas, con Isabelle Candelier, Isabelle Carre y Vincent Lindon.






