Mariano Cohn, Gastón Duprat y un tenso e incómodo momento “fuera de programa” en los Premios Sur
Durante el homenaje a Luis Brandoni la exitosa dupla dejó públicamente a la vista sus diferencias con buena parte de la comunidad audiovisual local
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Desde el interior del Teatro Presidente Alvear y en el tramo final de la entrega de los Premios Sur al cine argentino, a pocos minutos de la medianoche del martes, la llegada al escenario de Gastón Duprat y Mariano Cohn sorprendió a no pocos asistentes e inauguró el tramo más incómodo y más tenso de toda la ceremonia.
Hasta allí, la celebración anual de la comunidad audiovisual argentina transcurría por los canales institucionales, incluyendo algunos previsibles y muy precisos cuestionamientos a la política cultural del actual Gobierno.
El homenaje al recientemente fallecido Luis Brandoni que encabezó la Ministra de Cultura porteña y anfitriona de la velada, Gabriela Ricardes, no figuraba en los anuncios y gacetillas institucionales enviadas a los medios por los organizadores (la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina) y tampoco por los encargados de la transmisión, el canal de TV paga TNT y la plataforma de streaming HBO Max. Mucho menos la aparición de Cohn y Duprat.

Las primeras palabras de Cohn parecieron sugerir la idea de que su paso por el escenario estaba de algún modo “fuera de programa”. Lo dijo de este modo: “La representatividad de la Academia no contempla a todo el cine nacional. Lo hemos mencionado varias veces a algunas de las autoridades aquí presentes, pero estamos aquí por una iniciativa de la Ciudad”.
Allí aparecieron, muy aislados y distantes, pero bien claros los primeros silbidos, que se prolongaron espaciadamente a lo largo de todo el discurso de Cohn desde distintos lugares de la sala. Algunos se animaron inclusive a fingir ruidosas toses para expresar su disconformidad.
Esos gestos aumentaron cuando Duprat tomó la palabra y recordó de entrada que Brandoni había sido “perseguido y amenazado de muerte por el gobierno peronista previo a la dictadura militar”. Alguien reaccionó desde uno de los palcos gritándole “mentiroso”, desconociendo el hecho incuestionable de que Brandoni tuvo que exiliarse en aquel momento cuando la Triple A le dio un plazo de 48 horas para que dejara el país tras sentenciarlo a muerte “por izquierdista”.
Los silbidos crecieron, sobre todo desde las últimas filas de la platea, cuando Duprat recordó otro momento complicado de la vida profesional de Brandoni, aquel que vivió entre 2003 y 2015, casi todo el período kirchnerista, cuando no encontró en el cine la posibilidad de obtener papeles relevantes. “Me decía: se ve que no doy el physique du rol para ningún personaje de las 2500 películas argentinas que se hicieron en ese lapso. Irónico. Incomodaba al poder de turno”, señaló Duprat, que al igual que su compañero mantuvo la palabra y siguió evocando a Brandoni sin alusión alguna a los silbidos (y algún abucheo) que llegaba desde la platea.
La distancia que separa a Cohn y Duprat de buena parte de la comunidad audiovisual argentina quedó claramente a la vista en este episodio y también en las nominaciones de los premios Sur de este año. Homo Argentum, la película más taquillera de toda la carrera de la dupla (superó los dos millones de entradas vendidas), solo obtuvo dos candidaturas en categorías menores y ni siquiera obtuvo el premio que claramente merecía, el de mejor maquillaje y caracterización (la otra nominación fue por diseño de vestuario).
En el final de ambas intervenciones, primero Cohn y luego Duprat, hubo aplausos, aunque no de todos los asistentes. “Los silbidos no tuvieron nada que ver con no querer honrarlo”, dijo poco después el productor Matías Mosteirín luego de recibir el premio a la mejor serie de ficción en representación del equipo de El Eternauta.
Saula Benavente, pareja de Brandoni durante el último tramo de la vida del actor, hizo la mejor síntesis del episodio al acercarse brevemente al micrófono para recibir el reconocimiento: “Beto, si algo sabía, era soportar silbidos tanto por derecha como por izquierda. Nada nuevo”. Ahí se escuchó un bravo y volvieron los aplausos.
“Se picó un poquito la ceremonia”, agregó inmediatamente después Juan Minujín, uno de los conductores, antes de retomar la rutina de la fiesta. En ese momento, Cohn y Duprat ya estaban abandonando el teatro. En el interior de la sala nadie los vio llegar y tampoco irse.
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