El lector, o el pasado que siempre vuelve
El director Stephen Daldry presentó este film que cuenta con cinco nominaciones para los premios Oscar
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BERLIN.– La presencia del equipo de El lector (The Reader), con Kate Winslet, Ralph Fiennes y el director Stephen Daldry a la cabeza, fue el gran evento mediático de la segunda jornada de la 59a. Berlinale. A pesar de haber sido exhibida fuera de competencia, su conflictivo tema para los alemanes (el colaboracionismo durante el Holocausto) y la expectativa por una película que tiene cinco nominaciones a los premios Oscar suscitaron un enorme interés en la prensa y en el público local, que no sólo llenó todas las proyecciones del film, sino que también se agolpó en la entrada del hotel Hyatt y del Berlinale Palast para acercarse a los protagonistas.
Basada en la controvertida novela homónima publicada en 1995 por Bernhard Schlink, El lector describe en su primera mitad el apasionado romance que en 1958 mantienen un adolescente (David Cross) y una mujer de 36 años que trabaja como boletera en los tranvías (Winslet). El muchacho se convertirá luego en estudiante de abogacía y descubrirá, en uno de los tantos juicios sobre la era nazi, que su ex amante fue guardiacárcel en el campo de concentración de Auschwitz. Ese dato, por supuesto, le cambiará para siempre la vida (la historia va y viene en el tiempo durante casi cuatro décadas).
En conferencia de prensa, el británico Daldry –que ha conseguido la proeza de ser nominado al Oscar por las tres películas que dirigió (Billy Elliot, Las horas y El lector) indicó: "Algunos la han leído como una historia sobre el sexo y, para mí, se trata de los dilemas morales, de las contradicciones generacionales, sobre cómo lidiamos con gente que ha estado ligada a un genocidio". Por su parte, Winslet –que ganó el Globo de Oro a la mejor actriz de reparto por este trabajo, pero que es candidata a la estatuilla de la Academia como intérprete protagónica– aseguró: "Fue muy difícil pasar de encarnar a un ama de casa estadounidense en los años 50, como la de Sólo un sueño, a esta mujer alemana, agobiada por la culpa por su pasado ligado al nazismo. Un personaje muy fuerte y contradictorio porque, más allá de su pasado despreciable, tiene características que han generado en mí una gran identificación".
Frente al gran interés que causó El lector, los dos primeros films de la competencia oficial que se proyectaron ayer quedaron en un lejano segundo plano y con resultados artísticos muy disímiles: fue muy interesante y arriesgada la propuesta del francés François Ozon en Ricky, mientras que decepcionó la danesa Annette K. Olesen con Little Soldier.
El director de 8 mujeres, La piscina y Bajo la arena sorprendió a todos con Ricky, una historia de amor entre una madre soltera (Alexandra Lamy) y un compañero de la fábrica en que trabaja (Sergi López), que al poco tiempo de iniciar una convivencia tienen al bebe del título. Claro que no se trata de cualquier niño, sino de uno que empieza a desarrollar alas cada vez más grande y se larga a volar. El film comienza con un realismo crudo que remite al cine de los hermanos Dardenne, y luego da un brusco e inesperado giro hacia lo fantástico, la comedia y el melodrama. Una apuesta desconcertante, pero con muchos hallazgos para una película que ya ha sido adquirida para su estreno comercial en la Argentina.
En cambio, resultó muy poco convincente el nuevo trabajo de Olesen, una "favorita" del festival, ya que Little Soldier combina demasiados temas (el regreso de una mujer soldado que ha estado en Irak, una traumática relación padre-hija y las penurias de prostitutas traídas desde Nigeria) y termina cayendo en todo tipo de excesos y manipulaciones.


