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El Oscar, según el análisis de LA NACION
Cómo podrían inclinarse los miembros de la no siempre previsible Academia de Hollywood a la hora de definir los premios Una película de espíritu independiente, "En el dormitorio" tiene calidad suficiente como para ser la sorpresa Pero es más posible que el máximo galardón sea para "Una mente brillante"
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- Fernando López: aceptar el papel de miembro de una Academia de Hollywood virtual supone también -qué remedio- resignarse a una limitación: la impuesta por la Academia de Hollywood real cuando eligió sus candidaturas. Voto condicionado, pues, ya que excluye todos los títulos que estaban en condiciones de ser elegidos y no lo fueron. El de "En el dormitorio" se funda tanto en el reconocimiento de sus valores expresivos -la obra examina con lucidez el desgarrador proceso que se vive en el interior de una familia ante la pérdida, trágica, de uno de sus miembros- como en la comparación, inevitable, con los otros candidatos. Si bien al final de la realización de Todd Field hay un giro brusco y provocativo que puede juzgarse artificioso y hasta peligrosamente ambiguo, la película tiene solidez formal, sobresalientes actuaciones, coraje para ahondar en un tema espinoso y el saludable propósito de eludir las fórmulas y confiar en la inteligencia y la sensibilidad del espectador. Perdón, Robert Altman. La agudeza, la maestría y el humor de su "Gosford Park" también merecían reconocimiento, pero el doble voto no está previsto en las reglas de ninguna academia, por muy virtual que sea.
- Diego Batlle: Hollywood tiene debilidad por héroes disfuncionales y por historias basadas en casos reales. Además, Ron Howard es uno de los directores prototípicos y preferidos de la industria. "El señor de los anillos", si bien es una épica de aventuras lanzada por una major (Warner), es producto básicamente de artistas, técnicos y compañías de Nueva Zelanda y Gran Bretaña. "Moulin Rouge" es demasiado experimental para los cánones tradicionales; "Gosford Park" no tuvo un fuerte lobby detrás, mientras que "En el dormitorio" puede ser la sorpresa independiente.
- Adolfo C. Martínez: "En el dormitorio" es, sin duda, un film que incluye en su temática la no muy frecuente dualidad de narrar un hondo y fuerte episodio cotidiano y conjugarlo con un mensaje emotivo y contundente acerca de los contradictorios lazos familiares. A ello se le deben añadir las excelentes actuaciones de Tom Wilkinson y de Sissy Spacek. Estos elementos son más que suficientes para que la película merezca el máximo trofeo de la Academia de Hollywood. Pero es, sin duda, muy difícil intuir las preferencias de un jurado numeroso y heterogéneo, y como casi todos los años el film ganador será aquel que está alejado de los pronósticos. Y ya puesto en el camino de las suposiciones, el Oscar de este año recaerá en "El señor de los anillos", ya que esta historia contiene todos los aditamentos visuales y técnicos como para conformar a una enorme masa de público que busca en la pantalla grande el disfrute para los ojos y el entretenimiento necesario en el convulsionado mundo de hoy. Claro que, en definitiva, acertar en el tema de los resultados finales de los premios Oscar es poseer el don de la clarividencia.
- Hugo Caligaris: "En el dormitorio" (en cartel en la Argentina) es, en mi criterio, uno de los mejores films norteamericanos de los últimos años, a la altura de "Magnolia" y "Felicidad" y muy superior a "Belleza americana", consagrada por la Academia. Excede el mero enunciado del tema -el dolor de un padre y una madre ante el asesinato de su hijo- y gana en profundidad cuando aborda cuestiones como la ceguera de la Justicia y, especialmente, las paradojas de la venganza y lo fácilmente perforables que suelen ser la razonabilidad y el sentido común. Es verdad que es muy negra y desesperanzada, lo cual la condenará ante sus jueces de la Academia, pero está resuelta con una madurez no esperable por parte de un director debutante, Todd Field, de quien se puede aguardar mucho para el futuro. Pero por la diferencia de calidad que hace respecto de las otras candidatas, por su originalidad, por su hondura y por las inolvidables actuaciones que contiene, sería natural que se impusiera.
- Verónica Chiaravalli: "En el dormitorio" es un film impecable. Duro, sin ornamentos ni concesiones, su belleza emana del relato concentrado, de la tensión dramática llevada al extremo para narrar un hecho trágico, la muerte de un hijo, y los movimientos del alma que provoca en sus padres. No hay desbordes interpretativos ni acentos redundantes; sólo actores de gran expresividad y prolongados, intensos silencios, para ofrecer una pintura del ser humano perturbadora en su ambigüedad. Pero Hollywood rara vez se resiste a la tentación de celebrarse a sí mismo, por eso es muy probable que gane "Una mente brillante", film del que podría decirse que fue rodado siguiendo las recomendaciones del manual de estilo de la casa, si tal cosa existiera. El modo previsible en que Ron Howard desarrolla el esquema hombre genial que vence la adversidad a fuerza de tesón y recibe su recompensa permite que público se asome sin riesgo alguno al dolor de la locura y luego salga del cine con una sensación reconfortante: John Nash recibió el premio Nobel y Russell Crowe volverá a casa con su segundo Oscar.
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