El oso Yogui, en su ambiente
Exito televisivo en los 60, trata de reverdecer su fama con un film en 3D
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El oso Yogui celebra con alguna demora sus bodas de oro con un salto sin escalas desde la ingenuidad de sus primeros cortos hasta la expresión digital de vanguardia tecnológica que promete su debut cinematográfico en 3D.
El film que Warner estrenará el jueves es un nuevo esfuerzo por reproducir entre las actuales generaciones el impresionante éxito que obtuvieron en su momento las mejores creaciones animadas de William Hanna y Joseph Barbera, indiscutibles dueños del género en la TV norteamericana durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX.
Esa enorme repercusión tiene al cine como larguísima asignatura pendiente. Exitosísimas ideas televisivas como Los picapiedras y Scooby Doo estuvieron lejos de cumplir en la pantalla grande las expectativas que aún despiertan en muchos países sus andanzas televisivas. En la Argentina, sin ir más lejos, buena parte de esa galería reaparece en la programación del canal de cable Tooncast, disponible sólo en los sistemas digitales y heredero en la materia de Boomerang, hoy orientado hacia otra dirección.
Entre ellos también figura Yogui, que llegó en los años 60 a tener su propio show en la TV abierta, Las aventuras del oso Yogui . La diferencia de nombre respecto del original (Yogi Bear, ahora retomado también en el título del largometraje que estamos por conocer) puede deberse a la influencia de las revistas mexicanas de historietas muy populares cuatro décadas atrás. De México también llegaba el doblaje al que tanto nos acostumbramos y que identificó a ese oso pardo parlante, de sombrero y corbata, capaz de pararse en dos patas y, sobre todo, obsesionado por las canastas de comida de los visitantes a Jellystone, el parque nacional que le sirve de morada. Un poco menos ansioso es su eterno compañero Bubu (o Boo Boo, en el original), mucho más cándido y tierno. Detrás de ellos, resuelto a castigarlos o comprenderlos, según el caso, siempre aparece el guardaparques Smith.
La premisa se mantiene en la película dirigida por Eric Brevig (ya un veterano en el 3D), en la que Yogui y Bubu, animados digitalmente, procuran el sustento diario mientras Smith (Tom Kavanagh) y la ecologista Rachel (Anna Faris) afrontan el riesgo del cierre del parque (que cumple 100 años) a raíz de maniobras políticas.
El film, que se presentará en versiones 3D y 2D dobladas al español, hará que los nostálgicos reconozcan en el doblaje la voz que Bubu tenía en la serie de TV, algo que no ocurre en el caso de Yogui (en la versión original, las voces pertenecen a Justin Timberlake y Dan Aykroyd, respectivamente).
Realizada a un costo de 80 millones de dólares y rodada en escenarios naturales de Nueva Zelanda, El oso Yogui retoma una historia originada en 1958, cuando el personaje apareció como parte del show de Huckleberry Hound.
Precede al film un nuevo corto animado de Looney Tunes, titulado Rabid Rider , con otro celebrado regreso en tres minutos: el del Correcaminos y el Coyote.
El trazo ingenuo del personaje original, un éxito de los años 60 en la pantalla chica




