
El rey de las películas clase B
Dirigió films como Sangre de vírgenes
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Anteayer, a los 88 años, falleció Emilio Vieyra, prolífico cineasta, autor de una treintena de largometrajes en los que incursionó en diversos géneros, como el drama, la comedia de acción, la vertiente romántico-musical - Quiero llenarme de ti, La vida continúa y Gitano, con Sandro, y Simplemente una rosa, con Leonardo Favio- y hasta la ciencia ficción.
Nacido en Buenos Aires, en 1921, comenzó su carrera a principios de la década del 50 como actor, tras ganar un concurso del Teatro Nacional de la Comedia, y en películas como Hombres a precio y Mi marido hoy duerme en casa , entre otras, antes de emigrar a los Estados Unidos. A su vuelta debutó como director con la comedia Cándido Pérez, señoras (1962), con guión de Abel Santa Cruz, con quien volvería a reunirse en Detrás de la mentira , La fin del mundo y Dos quijotes sobre ruedas , antes de Extraña invasión (1965) , un relato acerca de extrañas emisiones televisivas que intentan apropiarse de las mentes del público.
Desde entonces, su nombre se asoció a películas de sexo y violencia clase B ( Sangre de vírgenes, Placer sangriento, Villa Cariño está que arde, La bestia desnuda ), y desde 1976, con la dictadura militar ( Comandos azules y su secuela Comandos azules en acción) .
A su última etapa pertenecen El poder de la censura, la carcelaria Correccional de mujeres, Adiós, abuelo y Cargo de conciencia .
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