
El rodaje que revoluciona a un pueblo
"Soy tu aventura", con Aguilé y Capusotto, en Patricios
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PATRICIOS (Provincia de Buenos Aires).- "Esta es la mesa más bizarra del cine nacional", dice en el set, ante semejante festín, una maquilladora de "Soy tu aventura", una película que durante un mes se rodará en este pueblo, adonde ya no llegan trenes, a 270 kilómetros de la Capital.
En la Sociedad de Fomento, bajo las chapas de un galpón con guirnaldas, están sentados a la mesa los actores Diego Capusotto, Luis Luque, Jorge Marrale, Verónica Llinás y Laura Fidalgo, junto al cantante Luis Aguilé (que se interpreta a sí mismo), a varios habitantes de Patricios, como Legendario Aguerrido (repartidor de diarios), Oscar Avelino (funcionario de la municipalidad) y a los extras egresados del programa "Todo por dos pesos", el travesti Mayra Grillet y el brasileño Cleucio Batista.
En un segundo plano, más mesas con otros "Legendario Aguerrido", extras que siguen atentos las indicaciones del director cuando les pide que coman (mucho o poco), que hablen con el de al lado o se pongan de pie en determinado momento de la toma. Lo que queda del pueblo de Patricios también sigue con risas y hasta aplausos las vicisitudes de la filmación. Para ellos, el carácter de lo "bizarro" carece de sentido. Pero sí marca el regreso del hijo pródigo, el realizador Néstor Montalbano (en TV dirigió "De la cabeza", "Cha Cha Cha" y "Todo x 2 pesos", y en cine, "Cómplices") y con él, la alegría de volver a probarse frente a una cámara, como en las parodias que años atrás filmaban en Súper 8 sobre las películas "Juan Moreira", "El padrino" o "Rocky".
Dos primos y un secuestro
Después del thriller "Cómplices" (protagonizado por Oscar Martínez, Jorge Marrale y Leticia Brédice), Montalbano decidió retomar su gusto por la comicidad a través de un cuento atravesado por los reveses del empobrecimiento actual. Así, la llegada del cantante Luis Aguilé a la ciudad de Bragado es el disparador de esta suerte de sainete de costumbres argentinas. A dos primos sin trabajo, desesperados, se les ocurre secuestrar por un rato al cantante nacido en la Argentina, pero radicado en España. Un secuestro del que el pueblo de Patricios decide participar para salir de su abulia y también para sacar provecho organizándole un sinfín de eventos.
Estos primos, que podrían emular al tándem del film español "Muertos de risa" (Santiago Segura y El Gran Wyoming) inicialmente iban a estar interpretados por la misma dupla del programa "Todo por dos pesos": Fabio Alberti y Diego Capusotto. Pero el contrato de Alberti con la Rock & Pop le impedía alejarse por un mes de su columna radial en "Day Tripper", y entonces tendrá una pequeña participación en la película. En su lugar, se ubicó Luis Luque, cuya imagen sirve también para romper la fácil identificación de la película con el programa de TV. "La diferencia es que la historia de "Soy tu aventura" es muy tangible y en "Todo por dos pesos" volaban pepinos -cuenta el director en un alto de rodaje-. El chiste uno lo encuentra por la identificación, pero no hay gags al estilo del programa. Esta película se permite muchas cosas. Pero sé dónde la historia puede salirse del carril, y mientras tenga controlado el cuento puedo volar y hacer volar a los que trabajan en la película."
Procrear en el set
En este sentido, la elección de Luis Aguilé no resulta arbitraria. Por momentos parece un personaje digno de "Todo por dos pesos", como cuando se lo ve caminar de traje por el pueblo con el histrionismo de Sandro y se protege del frío con una campera Adidas como capa. Pero también equilibra con su mesura el desparpajo de un actor del estilo de Capusotto.
La cámara se apaga y mientras cambian su eje, Capusotto de recreo canturrea "en su corsette, cuando sale la luna, aparece el bravo Zorro...". Lo dice en alusión al escote de la pulposa Mayra Grillet, que interpreta a la mujer del líder de la congregación religiosa AJY (Marrale). Sentados a la mesa, ella frente a todos cuenta que lo que más admira del director de esta película "es que te permite procrear" (sic). Aguilé queda absorto. Laura Fidalgo ejercita el relajamiento facial antes de pronunciar una línea de diálogo. Verónica Llinás se pierde en el humo de su cigarrillo. A Luque le pintan un diente de marrón.
"Aguilé es un artista que en sus modales, su interpretación, su estilo representa valores que están perdidos y a pesar del paso del tiempo el tipo conserva esos valores, te guste o no. Es el contraste de Aguilé puesto en el mamarracho de la Argentina de hoy lo que causa risa en la película. El mantiene su línea en medio de un caos, junto a tipos que están corridos de la lógica. Hay escenas en las que permite que se le haga un chiste sobre su figura. Se lo carga por su imagen cuidada porque se lava todo el tiempo. A Yaco (Luque) no le gusta tanto escucharlo cantar, se divierte más con Damián (Capusotto). Pero la película respeta a Aguilé. Y de hecho, va a interpretar con toda nobleza sus canciones."
Comicidad
El director dice que no se quiere perder en su película al personaje Capusotto "porque es una película cómica y la gente lo quiere ver de determinada manera. Pero no es una película con el personaje de "El hombre bobo" o el de Mario. Tiene que ver mucho con lo natural de él. El representa el "soy tu aventura". En la medida en que se va avanzando en la historia, este secuestro se va transformando en una aventura que lo desinhibe: se libera su ternura, encuentra un amor y encuentra una locura". Capusotto se pone serio. Dice que es adrede que el personaje "mantenga mi cara, mi rostro". Aunque el actor que también protagonizó "Zapada", de Raúl Perrone, piensa un poco y dice que no hace un "análisis de los personajes, sino que me involucro más con la historia". Su personaje es "un tipo bastante sombrío que está influido por su primo. Pero llega a enamorarse como en una película de Palito y Evangelina", cuenta el actor, al que este año no se verá en TV, sino en cine y en teatro. En estos días espera que pronto se sume al rodaje Pedro Saborido, como uno de los integrantes de la banda de Aguilé, y Fabio Alberti, en el papel de su representante. "Con Fabio tenemos muchas ganas de decorar casas... No, para el año que viene tenemos la intención de volver a la TV, pero con otro programa."
Llueve. Mientras tapan con nylon los agujeros del galpón, Luis Luque dice que Montalbano y Capusotto tienen "códigos de una banda". Es la primera vez que el actor y director teatral trabaja con ellos, aunque fue como invitado a "Todo por dos pesos". "Me gusta mucho el grotesco. Interpretar personajes fronterizos, difíciles, con mucho conflicto", cuenta quien ya interpretó a varios matones para la pantalla chica como en "099 Central" o en "Los buscas". Pronto se lo verá en uno de los primeros capítulos de "Los simuladores". Y su agenda 2003 está bastante completa: al regreso de este rodaje lo esperan dos telefilms, una obra de teatro para dirigir y otra para protagonizar. Del actor galán y carilindo que alguna vez fue a hoy, su perfil cambió casi por completo: "Fue una decisión totalmente consciente. No estaba feliz con lo que estaba haciendo. En realidad, tendría que haber trabajado más interiormente conmigo, pero yo también le echaba la culpa al exterior".
Todos vuelven a sus lugares. Sanguíneo, inquieto, a veces molesto, el director pide concentración a través de un megáfono. Le pide a Llinás que repita una línea y luego la felicita. Hay aplausos. Mayra Grillet tiene que repetir una carcajada unas seis veces. Pide agua. Marrale ayuda a sus compañeros dándoles el pie de su diálogo. Fuera de foco, necesita que unos chicos jueguen, "pero así parecen tontos. Por favor, dales algún juego para hacer". Y pide que dos adolescentes que están hablando a lo lejos, se besen. Luego pregunta (megáfono en mano): "¿Son novios?". Silencio. De la producción le contestan que no. Le pide a Legendario que aparezca más en cuadro. "Soy muy exigente y a los actores puedo llegar a tirarles unas 185 tomas -dice Montalbano-. No dejo improvisar porque también defiendo una estructura de montaje, entonces con los actores amateurs voy con un guión de hierro. Toda la vida trabajé con actores no profesionales, si bien en esta película tengo siete actores muy profesionales. Me da mucho placer trabajar con gente que nunca actuó porque me hace sentir un director que moldea una arcilla. Me gusta que el último extra tenga una función en la escena y que sepa qué función cumple. Y eso es también un boomerang porque el tipo termina agradecido. Algunos me dan mucho trabajo, y a veces no consigo lo que quiero."
Cae la tarde en Patricios, termina la jornada. Todos, hasta el último extra, festejan cuando se los cita por megáfono para el día siguiente, a la misma hora, y en el mismo lugar.
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