
El tiempo y el amor como tema de un relato fantástico
Llega el film con Nicolás Pauls y Julieta Zylberberg
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Hay géneros con los que el cine nacional no se atreve. En realidad, lo hace de vez en cuando, pero es difícil que los productores crean que es posible que, por ejemplo, aquí sea posible encarar el género fantástico sin contar con los recursos que tiene, por ejemplo, el cine norteamericano. La historia local acredita media docena de títulos -entre ellos algunos notables, como Moebius y La sonámbula - y desde mañana uno más.
Tres minutos , que presentará Primer Plano, es la ópera prima de Diego Lublinsky. La película, protagonizada por Nicolás Pauls y Julieta Zylberberg, filmada en High Definition y terminada en 35 mm en coproducción con España, tiene como eje una historia que aborda lo fantástico. Es la historia de amor entre Alex, periodista de un informativo de la TV que, obligado a hablar a gran velocidad delante de cámara, acepta tomar una misteriosa cápsula que acelera su sistema nervioso, y Ana, una casi adolescente estudiante de piano que para llegar a ser concertista debe ganar mucha velocidad en sus dedos. Ambos recurren a esa sustancia mágica y se aceleran, ambos con unos cuantos años más, al punto de encontrarse en un tiempo donde todo a su alrededor está detenido, inmóvil.
Lublinsky, egresado de la Enerc, la escuela de cine del Incaa, que venía de dirigir los ciclos televisivos de Fabián Polosecki, ganó por esta historia el concurso de óperas primas del organismo oficial en 2001 (el mismo del que nacieron Buena Vida Delivery y Cautiva ) poco antes del desastre financiero de diciembre de aquel año. En todo este tiempo, Lublinsky siguió carrera en España por cinco años, donde dirigió las dos primeras temporadas de la sitcom Siete vidas , con Javier Cámara y Blanca Portillo, y más recientemente codirigió -con Rubén Szuchmacher- el telefilm Comunidad organizada , del ciclo 200 años , de Canal 7. Recientemente, como dramaturgo, ganó el premio del concurso Primera Obra, organizado por Argentores y el Instituto Nacional de Teatro, por la pieza El hombre que no duerme.
"Siempre imaginé que mi primera película iba a ser así, porque era el tipo de cine que me gustaba cuando era chico, la cosas que no me dejaban dormir", confesó el flamante cineasta, en diálogo con LA NACION. "Es una historia de amor y fascinación, con mucho de Antes del amanecer y algo de H.G. Wells, que compartimos con mi hermano Guido... Es un género complicado, porque no es lo que se espera de nosotros. Recién cuando demostramos que podíamos resolverla en forma más artesanal que técnica, pero sin que se vieran los piolines del truco, conseguimos coproducción", asegura.
"Me emocionó mucho que alguien confíe en mí para una historia como ésta, sobre todo alguien que está haciendo su primera película... Fue muy emocionante", dice Pauls, que acaba de participar en Amorosa soledad y Paisito .
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