
Vino para robar
Ficha técnica: Vino para robar (Argentina/2013) / Dirección: Ariel Winograd / Guión: Adrián Garelik / Fotografía: Ricardo De Angelis / Música: Darío Eskenazi / Edición: Francisco Freixa / Dirección de arte: Juan Cavia y Walter Cornás / Elenco: Daniel Hendler, Valeria Bertuccelli, Martín Piroyanski, Juan Leyrado, Pablo Rago, Mario Alarcón, Alan Sabagh / Distribuidora: Buena Vista Internacional / Duración: 105 minutos / Calificación: apta para todo público
Nuestra opinión: muy buena
Bienvenidos a la comedia policial, un género que entre nosotros no ha sido tan frecuentado como merecería y que el público suele recibir con satisfacción, sobre todo cuando entrega parejas dosis de humor, romance, aventuras y hasta algo de suspenso en proporciones bien administradas, como en este caso, y en especial cuando se libera de pretensiones y aspira, antes que nada, a entretener.
La circunstancia ayuda: Vino para robar resulta un pasatiempo gracioso y encantador y al mismo tiempo una alternativa válida y necesaria en medio de una cartelera dominada por muestras diversas del cine de animación y costosísimos tanques hollywoodenses. No es que sorprenda con demasiadas novedades. Las referencias cinematográficas que puede evocar son abundantes si se toma nota de los ingredientes: un ladrón muy profesional (Daniel Hendler) que ejecuta sus audaces golpes con el decisivo sostén de un hacker (Martín Piroyanski); una astuta, polifacética y atractiva estafadora a la que le sobran recursos para seducir a sus víctimas (Valeria Bertuccelli); la cambiante relación entre los dos simpáticos delincuentes, que alterna entre la atracción, la rivalidad y la desconfianza mutua; un botín al que los dos aspiran y por culpa del cual terminan convertidos en socios forzosos y puestos a trabajar para un tercero de verdad temible (Juan Leyrado), que pretende apoderarse de una botella de malbec tan valiosa (por lo añeja y por sus antecedentes históricos) como para estar protegida en el tesoro de un banco. Y -nunca falta- el sabueso uniformado (Pablo Rago) que le ha echado el ojo al delincuente y nunca cede en su voluntad de pescarlo con las manos en la masa.
Hay más, en este caso vinculado con el escenario elegido para la acción, Mendoza: un viejo viñatero (Mario Alarcón) que está de vuelta de todo y sabe ser discreto cuando conviene, y un paisaje que presta su geografía para contribuir a la belleza de las imágenes y ponerles un toque no regional, pero sí argentino a los diálogos, al ambiente y al dibujo de los personajes. Con eso -y claro, con el tono ligero que Ariel Winograd sabe imprimirle a la narración- es más que suficiente. Los cinéfilos podrán agregarle los sutiles guiños que traen ecos de Hitchcock, de Soderbergh y de cuanto film haya tenido como núcleo la concreción de un gran robo o una gran estafa, preferentemente a cargo de una pareja de ladrones que entre complicidades y sospechas mutuas empiezan peleando y fatalmente terminan enamorándose.
Lo demás está en manos de un elenco excelente y muy bien explotado (mención especial para Mario Alarcón y para los dos protagonistas, que hacen exitosos esfuerzos por alejarse del encasillamiento que venía amenazándolos), un inteligente marco musical puesto por Darío Eskenazi y una magnífica fotografía de Ricardo De Angelis, que no se deja tentar por la mera promoción turística.
1- 2
Damián Betular: su debut en teatro en Hairspray, sus curiosos pasatiempos y su verdadero amor
3¿Accidente o asesinato? El escalofriante caso real detrás de la serie de Netflix que está en boca de todos
4La mamá de Fabián Cubero habló de la conflictiva relación de su hijo con Nicole Neumann y fue tajante



