
Es de terror, pero con poco espanto
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"El grito" ("The Grudge", EE.UU.- Japón/2004). Dirección: Takashi Shimizu. Con Sarah Michelle Gellar, Jason Behr, William Mapother, Clea DuVall, KaDee Strickland y otros. Guión: Takashi Shimizu y Stephen Susco. Fotografía : Lukas Ettlin y Hideo Yamamoto. Música: Christopher Young. Presentada por Distribution Company. Hablada en inglés. Duración: 96 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 16 años.
Una casa sombría rodeada de relámpagos que iluminan sus muebles viejos y sus tenebrosas puertas y ventanas, una sangrienta leyenda que rodea a esa mansión y una serie de personajes de ojos desorbitados por el miedo son los principales sostenes de esta típica muestra de terror y misterio. Todo comienza cuando una trabajadora social ocupa la enorme casa y lentamente descubre signos misteriosos en sus añosas habitaciones. Un clima de espanto envuelve a su nueva inquilina que, entre pesadillas y premoniciones, procura descubrir un pasado que parece insondable para su común raciocinio. Cuando interviene Karen, una policía audaz y ágil de mente, pronto recordará que allí, en esa mansión de recónditos pasadizos y de chirridos escalofriantes, un hombre asesinó a su esposa y a su hija y desapareció.
Este aparente y simple caso policíaco tomará, sin embargo, tintes paranormales, pues fantasmas vengativos se encargarán de matar a todo aquel que se atreva a incursionar en esa casa poblada de sombras, de gritos de espanto y de reiteradas vueltas al pasado. La historia, basada en el film japonés "Ju-on", que en 2003 dirigió Takashi Shimizu, vuelve, pues, a la pantalla grande con su carga de sorpresas, de litros de sangre y de intrincadas vueltas de tuerca que, más de una vez, desconciertan al espectador.
El mismo realizador, uno de los más destacados del Japón dentro del género de terror, se asoció con productores norteamericanos para rodar esta remake en la que no escasean convencionalismos, sombras temibles que acechan a todos sus protagonistas y, a veces, preguntas que, en su espiralada trama, quedan sin respuestas. Poco o nada agrega esta nueva versión de "El grito" a aquel film por el que Shimizu logró varios premios internacionales. Posiblemente el director debió adaptarse al formato impuesto por sus capitalistas de los Estados Unidos -mucha angustia teñida de sorpresas, adrenalina al por mayor, estilo bizarro algo pasado de moda-, y así esta nueva versión pierde bastante del clima y de la atracción que poseía su antecesora.
Ya adscripta al gusto de los seguidores de un género impuesto por todos los convencionalismos de la pantalla estadounidense, "El grito" queda simplemente como un entretenimiento sazonado de espanto y apoyado por un guión dispuesto a dejarse llevar por tantas idas y venidas en las que fantasmas, cadáveres y sustos a granel se encargan de mantener cierto interés y algunos gramos de interrogantes nunca claramente develados.
El elenco -la eficaz Sarah Michelle Gellar, ya encasillada en estos terroríficos temas (recuérdese "Sé lo que hiciste el último verano" y "Scream 2", así como la serie televisiva "Buffy, la cazavampiros"); el correcto Jason Behr, el mismo de "Roswell", y William Mapother- se esmera en apostar a la credibilidad, en tanto que la fotografía y la música, rubros de indudable relevancia en este tipo de relatos, aportan solvencia a esta anécdota que, sin duda, se convertirá en un plato atractivo para esa franja de público que se deleita entre tanto espanto y gritos al por mayor.
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