
Extravagancias en una moto
"Hierro-3" es el nuevo film del director coreano Kim Ki-duk
1 minuto de lectura'
Tras el sorprendente éxito comercial en la Argentina, a fines de 2004, de "Primavera, verano, otoño, invierno? y otra vez primavera" (120.000 espectadores en sólo 10 salas), por estos días se anuncian otros dos nuevos estrenos del realizador coreano Kim Ki-duk. Pasado mañana será el turno de "Hierro-3", película que le valió -entre muchos otros- el premio a la mejor dirección en el Festival de Venecia, mientras que, tras su paso por la competencia de Mar del Plata, también se lanzará en los cines nacionales "El arco".
Pese a semejante presencia en la cartelera y en los festivales locales, es prácticamente imposible seguirle el ritmo a un director tan prolífico que ha filmado 13 largometrajes en apenas una década de carrera. De hecho, Kim -de 45 años- ya tiene listo un nuevo trabajo, "Time", que figura entre los candidatos a participar en mayo próximo de la nueva edición de Cannes.
La explicación hay que buscarla en los bajos presupuestos y en la velocidad con la que escribe sus guiones y luego los filma y los edita. "Hierro-3" costó sólo un millón de dólares; la historia estuvo terminada en un mes; el rodaje insumió 16 días y la edición le demandó apenas 10 jornadas. Todavía más rápido fue el proceso de "El arco", película que se estrenó en la sección Un Certain Regard, del último Cannes.
Sin embargo, la hiperproductividad de Kim está muy lejos todavía de las proezas de otro compatriota, el veterano maestro Im Kwon-taek, que promedió cinco largometrajes por año en su primera década de trabajo.
Tras rodar varios films donde confluían una violencia por momentos sádica y revulsiva con búsquedas formales decididamente experimentales ("Birdcage Inn", "Real Fiction", "Bad Guy", "La isla", "Domicilio desconocido"), Kim dio a partir de "Primavera, verano..." un fuerte vuelco en su cine al apostar por historias más bellas, líricas y espirituales (claramente influidas por el budismo) que fueron modificando su público y generaron un fuerte debate estético e intelectual en el circuito de festivales.
Poco reconocido en su país (sus películas, salvo la exitosa y muy polémica "Bad Guy", no suelen superar los 50.000 espectadores), Kim es una celebridad internacional y su cine es objeto de acaloradas disputas en países como Francia e Italia, donde mantiene incondicionales seguidores y hostiles detractores.
LA NACION estuvo presente durante la presentación que Kim hizo en Venecia de "Hierro-3", una bella y poética aproximación con elementos fantásticos a las extravagantes experiencias cotidianas de un joven moticiclista que se dedica a pasar las noches en distintos departamentos desocupados por sus dueños. En una de esas intrusiones conoce a una bella mujer maltratada por su marido que se convierte al poco tiempo en su amante y compañera de aventuras.
-¿Qué repercusión ha obtenido en Corea y en el exterior tras el cambio de tono, de registro, de estética y de temas en su cine?
-En mi país sigo siendo un "outsider". No logro llevarme bien con los críticos ni conseguir una audiencia masiva. Los intelectuales no me perdonan que sea un hombre proveniente de la clase baja con una sensibilidad formada tras muchos años de servir en el ejército o de trabajar en fábricas, que sea un autodidacta sin formación en cine, que incursione en la pintura y en la religión, que mis personajes no sean de clase media acomodada o de clase alta, que critique las hipocresías burguesas respecto del sexo, la violencia y el poder, que no sea políticamente correcto, por ejemplo, en la elaboración de mis personajes femeninos. En el exterior, en cambio, hay mayor apertura hacia mi cine. Hay gente a la que no le gustan mis películas, pero las discuten sin tantos prejuicios ni preconceptos. Pero tampoco me considero un director de festivales exclusivamente, ya que mis films han funcionado muy bien comercialmente en Europa, Estados Unidos y otros territorios. Pero tengo claro que no hago películas para los críticos ni para satisfacer y tranquilizar al público. Me inspiro en hechos de la vida cotidiana, mantengo un ritmo de trabajo fuerte y constante y sigo rodando todo lo que puedo. Mi modelo, en ese sentido, es Shohei Imamura. Mi única preocupación es hacer cada producción en el tiempo previsto y con el escaso presupuesto disponible, aunque muchas veces me peleo con los técnicos por eso. En cambio, no me interesan ni el dinero ni la fama ni la publicidad ni las cifras de público que hacen mis películas. Me sigo considerando un amateur.
-En "Hierro-3" utiliza las casas vacías como metáfora de una cuestión recurrente en su cine, la soledad y la alienación urbana...
-Sí, más allá de que muchos tenemos familias, en esencia somos individuos solitarios. El meterse en casas vacías ajenas tiene que ver con la necesidad de buscar intimidad, que es lo que uno trata de encontrar en una relación. Otra cuestión que suelo explorar en mis películas -y que mis compatriotas detestan- son los límites entre realidad y ficción, qué forma parte de lo concreto y qué de lo fantástico. Hay algo fantasmal en "Hierro-3" que puede llegar a perturbar.
-¿Por qué su cine apuesta tanto por los silencios, casi prescindiendo de los diálogos?
-Yo empecé a disfrutar en festivales del cine extranjero sin entender su lenguaje y me di cuenta de que los diálogos explicativos no son necesarios para la narración cinematográfica, que puede sostenerse en términos casi enteramente visuales. Mis personajes no son idiotas, pero tampoco creen en la comunicación verbal. Sólo apelo a un diálogo cuando es absolutamente esencial y necesario. El silencio es la mejor forma de expresar la angustia y el dolor, la incomunicación y la incomodidad que genera el mundo contemporáneo.
-¿Sigue manejando tantos proyectos como en los últimos años?
-Sí, estoy lleno de ideas. Tengo avanzado un film sobre una mujer que intenta abandonar, desprenderse de su belleza. Y también me gustaría poder hacer alguna vez una película de alto presupuesto sobre la guerra religiosa budista en Asia.
1
2Semana del Cine Recuperado: un recorrido por los títulos imperdibles que vuelven a las salas
- 3
El cine argentino en la encrucijada: apenas 12 rodajes en 2026 y un proyecto de ley que puede ser “un golpe de muerte” para el sector
4Piratería, la hora de la verdad: los sitios ilegales de contenidos crecen, ¿son pérdida o ganancia para el cine y las plataformas?



