Felicitas y el templo que nunca pudo ser
El vestuario del film, en un insólito escenario
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Hoy, La Noche de los Museos tendrá una sorpresa cinéfila por partida doble. Un lugar casi desconocido de Barracas abrirá sus puertas para una exposición referida a Felicitas , una de las importantes producciones del cine nacional de esta temporada. Desde las 20 y con entrada gratuita, se podrá visitar el Templo Escondido (en Pinzón 1480), perteneciente al Complejo Histórico Santa Felicitas, una curiosa construcción con once columnas y molduras con matices neogóticos, neorrománicos y germánicos, ubicada en el interior de un colegio, donde se realizará la exposición Felicitas vuelve a Barracas .
En 1892 la familia Guerrero, devota de la Virgen de Lourdes, donó al presbítero francés Alejo Rouzaud parte de su quinta de Barracas para realizar nuevas obras religiosas y de enseñanza. Las condiciones de la donación establecían las construcciones de una capilla y una gruta dedicadas a la devoción de la Virgen de Lourdes y un instituto para varones, con becas para niños humildes, que debería llamarse Nuestra Señora de Lourdes y Santa Felicitas. En la planta alta del edificio se levantó una réplica en menor escala de la iglesia homónima francesa, que no tiene salida al exterior (con vitrales de Gustave-Pierre Dagrand, autor de los de la basílica de Luján). Un desfalco cometido por los constructores condujo al remate de la propiedad y al suicidio del religioso a cargo, lo que motivó que el templo nunca fuese consagrado. Todo el predio fue comprado poco después por la Sociedad San Vicente de Paul.
<b> Trailer de <i> Felicitas, la película </i></b>
El Museo del Cine Pablo Ducros Hicken, con la colaboración de Teresa Costantini, productora y directora de Felicitas , han organizado una muestra que incluye diseños de vestuario y una selección de algunas de esas piezas, así como pantallas en las que se verán los fragmentos del film. Además, en ese recorrido que se extenderá hasta las 2 de la madrugada, el público conocerá en persona a algunas de las figuras que encabezaron el elenco. La actriz Sabrina Garciarena y la misma directora estarán presentes (a las 22) para conversar con el público y estampar su firma en la lujosa edición del guión que cuenta con un impresionante despliegue fotográfico, lanzado en oportunidad del estreno.
El despliegue de Felicitas sorprendió por ser un calco del de la época que le toca ilustrar. Por ejemplo, acerca del vestido de bodas que lució Felicitas el día de su casamiento cuando tenía 15 años, realizado por Mirta Dufour y que en el film luce Sabrina Garciarena, Di Benedetto, encargada del vestuario, explica: "Nuestra Felicitas no es una copia arqueológica de la persona real sino una reconstrucción dramática, es decir un personaje cinematográfico", dice. Para este vestido se usaron 20 metros de voile, un miriñaque, un corsé anatómico a medida, acompañado por medias de hilo tejidas a mano con cuatro agujas cortas, con cuchillas y menguados y botitas de cuero color marfil y caña abotonada.
Para el personaje de Felisa Montes de Oca, madre de Felicitas (interpretado por Ana Celentano), su usaron sedas al tono, tafetán y jacquard, en composée verde agua, material que según la diseñadora "expresa el refinamiento burgués" en "una línea sencilla y elegante apropiadas para una ceremonia campestre".
El de Manuela, prima de Felicitas (encarnado por Antonella Costa), manifiesta "la identidad tonal unida a una expresividad de recato y timidez referidos al personaje".
Finalmente el de Martín de Alzaga, usado por Luis Brandoni en las escenas de la boda, es un frac y pantalón de corderina negra, con chaleco cruzado de pana color manteca, camisa cuello palomita volcado plastrón, de seda negra listada, con galera y cuellos blancos, "monocromo y sobrio", explica.





