
Film bélico al estilo de los clásicos
Mel Gibson protagoniza esta historia sobre los inicios de la Guerra de Vietnam
1 minuto de lectura'
Randall Wallace es uno de los guionistas más cotizados del Hollywood actual. Desde que escribió "Corazón valiente", la épica sobre las luchas de liberación de los escoceses contra los ingleses en el siglo XIII, dirigida y protagonizada por su amigo Mel Gibson, que terminó arrasando en 1995 con decenas de premios, se convirtió en una firma de gran peso dentro de la industria. Fue el autor de una de las mayores superproducciones de los últimos tiempos, como "Pear Harbor", y también de la popular serie televisiva "Dark Angel". Pero él estaba decidido a dirigir sus propios libretos.
Su debut tras las cámaras fue hace cuatro años, con "El hombre de la máscara de hierro", film para el que reunió a Leonardo DiCaprio, John Malkovich, Gabriel Byrne, Jeremy Irons y Gérard Depardieu. Este año subió más la apuesta y presentó "Fuimos soldados", ambicioso e implacable acercamiento a la primera batalla de la Guerra de Vietnam que contó con un presupuesto de 75 millones de dólares y con Mel Gibson, Greg Kinnear, Madeleine Stowe y Sam Elliot en los papeles principales.
"Fuimos soldados", basado en el best-seller "We were soldiers once... and young", que escribieron dos protagonistas reales de los hechos, los militares Harold Moore y Joseph Galloway, arranca en 1954, cuando las tropas francesas fueron masacradas por el ejército vietnamita. La acción salta luego a 1965, cuando vietnamitas y norteamericanos se enfrentaron por primera vez en una de las batallas más sangrientas y menos conocidas de ese conflicto.
El film, narrado con toda la espectacularidad que permiten las nuevas técnicas visuales, recupera, sin embargo, el espíritu de los clásicos que hicieron grande al género bélico, centrándose en cada detalle del extenuante enfrentamiento y ofreciendo un segundo punto de vista puesto en el papel de las esposas de los soldados que fueron recibiendo las noticias en territorio estadounidense.
En diálogo telefónico con LA NACION, Wallace contó detalles de un proyecto de extrema complejidad. "Puedo decir sin exageraciones que trabajé 16 horas por día durante 16 meses seguidos. Me sentí muy comprometido con el proyecto, con el equipo que estuvo siempre a mi lado y especialmente con aquellos veteranos de guerra que habían sufrido esos hechos y que fueron siempre tan generosos conmigo", sintetizó.
-¿Su interés por este proyecto comenzó cuando leyó la novela?
-Sí, hace ocho años descubrí el libro en un estante y lo compré con la idea de tener algo para lectura rápida: me cautivó la fuerza, la verdad, el sufrimiento, el espesor dramático que se desprendía de cada párrafo. Escribí dos versiones del guión y se los envié a Moore y a Galloway. En aquel entonces nadie me conocía -fue antes de "Corazón valiente"-, pero se sintieron muy agradecidos por la forma en que los había tratado y por el potencial de mi trabajo. La relación con ellos continúa hasta hoy y la reacción que tuvieron cuando vieron el film terminado es algo que voy a guardar en mi corazón toda la vida.
-¿Cambió su perspectiva frente al tema bélico y a la exaltación del heroísmo luego de los atentados del 11 de septiembre?
-Sí, creo que se generó un debate muy importante dentro de la sociedad, una necesidad de unirse, de ampliar el diálogo de los padres con sus hijos. Yo siempre he creído en el heroísmo. Considero que estos soldados tan jóvenes que fueron enviados a Vietnam para luchar contra el fantasma del comunismo tienen mucho en común con los chicos que ahora fueron llevados a Afganistán. Pero aquellos que volvieron con vida de Vietnam fueron tratados como villanos, y ésa es una de las mayores injusticias de la historia de los Estados Unidos. Mi intención no es hacer una exaltación nacionalista, patriotera y chauvinista con banderas flameando, sino recuperar la memoria de gente que dio su vida por un país y que, en muchos casos, fueron olvidados por la historia oficial. En este sentido, "Fuimos soldados" es una película políticamente incorrecta, incómoda diría.
-¿Cómo pudo armar una producción tan importante para una historia que, según usted sostiene, resultaba incómoda?
-Tuve desde un comienzo el apoyo de Joe Roth y su flamante Revolution Studios, pero no alcanzaba para una película de esta dimensión. Al fin, cuando Gibson y su compañía Icon se involucraron, todo se destrabó y pudimos hacerla.
-¿Cuáles son las diferencias entre este film y "Corazón valiente" y "Pearl Harbor"?
-En "Corazón valiente" se trataba de recrear una leyenda y, como casi nadie conocía a William Wallace, tuve la libertad de inspirarme en las tradiciones escocesas. En "Pearl Harbor" tenía un hecho real muy conocido al que debía agregarle una estructura con personajes y situaciones inventadas. En cambio, "Fuimos soldados" era una historia real con personajes reales. Todos los detalles del libro me habían afectado tanto, que sentí que debía respetar al máximo las vivencias de esos hombres que pasaron por el infierno de Vietnam. Todos los que trabajamos en este film, que estuvimos en contacto con los sobrevivientes y con las familias, sentimos que ahora somos mejores personas. La película anduvo bien en taquilla y tuvo una buena recepción crítica, pero nada de eso es tan importante como sentir que uno pudo aportar algo para reivindicar a esta gente cuyo drama la sociedad prefirió tapar y esconder..



