
Getino, entre logros y críticas
Realizador, guionista, interventor del Ente de Calificación y ex director del Incaa Avala la gestión actual, pero considera que el cine argentino tiene que someterse a una autocrítica
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Octavio Getino es uno de los más importantes realizadores de la cinematografía argentina. Fundador, con Fernando Solanas, del grupo Cine Liberación, escribió el guión del polémico y tardíamente conocido film "La hora de los hornos", rodó como director numerosas producciones y en 1973 fue nombrado por el flamante gobierno peronista interventor del Ente de Calificación Cinematográfica, cargo que le permitió influir en la liberación de numerosas películas censuradas. Luego de un largo exilio en Perú y en México, regresó a la Argentina y en 1989 fue nombrado director del entonces Instituto Nacional de Cinematografía.
Publicó numerosos libros que investigan los temas relativos a industrias y políticas culturales de América latina y actualmente integra la junta directiva de la entidad Directores Argentinos Cinematográficos (DAC).
La necesidad de vigilar
"La reciente autarquía del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales -opina durante una charla con LA NACION- es un importante logro para nuestro arte-industria, pero esa autarquía implica también nuevos desafíos para la cinematografía argentina. Es una situación que obliga a mantener una constante vigilancia (digo vigilancia y no censura) en torno del desenvolvimiento de la institución para que los recursos y los derechos se preserven con plenitud".
-¿Cuáles son, en definitiva, tus dudas acerca de este nuevo modelo que parte desde la autarquía?
-Mis dudas no son personales, sino abarcativas de todos quienes, de una manera o de otra, estamos inmersos en el cine. Deseamos que los créditos para la producción sean idóneos, que exista una rígida fiscalización en todos los órdenes y que se superen los sectarismos y los amiguismos a la hora de planificar las películas. Nosotros debemos ser coprotagonistas de esta gestión del Incaa, no con el ánimo de entorpecer nada, sino con mirada honesta y vigilante.
-¿Estimás que actualmente el cine argentino está reflotando de una severa crisis?
-Lamentablemente nuestro cine siempre tuvo que ver con el momento político vivido por la Argentina. Lo ideal es que el Estado esté al servicio del cine, y no el cine al servicio del Estado, ya que esto hace peligrar cualquier intento de superación y de honestidad. El cine argentino está obligado a repensar crítica y autocríticamente la experiencia realizada en los últimos años y debatir los cambios que podrían formularse para mejorar la situación del sector. No sólo la que es propia de los cineastas más experimentados sino, particularmente, la de las nuevas generaciones que están pasando a ocupar merecidos espacios.
Getino vuelve a referirse a de la necesidad de unir esfuerzos para apoyar esta nueva gestión del Incaa: "Nosotros, a través de nuestras respectivas instituciones de directores, de técnicos, de productores y de actores, deseamos avalar la gestión del Incaa. Pero avalar no significa inclinar la cabeza o hacerse el distraído, sino mantener la mirada activa y vigilante para que lo que se ganó con la autarquía no se pierda en ecuaciones extrañas o sospechosas que le harían mucho mal a la cinematografía argentina".
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