
Guy Pearce descifra el misterio Houdini
El actor interpreta al célebre escapista en la película que dirigió la cineasta australiana Gillian Armstrong
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LOS ANGELES ( Corriere della Sera ).- Se hizo conocido en todo el mundo como "el otro" policía de Los Angeles al desnudo , el más introvertido, el que le pasaba brillo a la ciudad pintada de negro por James Ellroy.
Pero el tiempo dejó en claro que Guy Pearce no cosechó a partir de ese film menos reconocimiento que su amigo Russell Crowe, compañero de rubro en aquella recordada producción (con el que compartirá cartelera esta semana, ver página 5). Simplemente siguió un camino distinto y conquistó otra clase de éxito, eligiendo siempre personajes más jugados, siempre al borde de lo extremo. Alcanza con recordar a uno de ellos: el detective desmemoriado de Memento , que todo el tiempo repetía con angustia en la habitación de un escuálido hotel la misma frase: "Debo recordar que no tengo que olvidarme".
Hollywood bautizó a Pearce "el camaleón" y lo corteja desde hace años con esa clase de propuestas, aunque en algunos casos se haya encontrado con rechazos de papeles a priori atractivos, como Batman y Daredevil .
La lista continúa. Pearce acaba de personificar a Andy Warhol en Factory Girl , junto a Sienna Miller. Y hace lo propio con el legendario ilusionista y escapista Harry Houdini en El último gran mago , coproducción entre el Reino Unido y Australia de Gillian Armstrong ( Oscar y Lucinda ) en la que también tiene un rol de peso Catherine Zeta-Jones.
Antes de enfrentarse al veto de la Iglesia de la Cienciología, Tom Cruise trató durante muchos años de llevar al cine la vida del protagonista de fugas imposibles, nacido en Hungría en 1874. "Houdini es todavía hoy una leyenda viva en los Estados Unidos. Sus fans son numerosísimos en todo el mundo y junto a ellos la Society of American Magicians se reúne cada año con la intención de evocar su legado y exaltar su espíritu", señala Pearce.
Desde su consagración en Las aventuras de Priscilla, reina del desierto (1994), donde encarnaba a una drag queen y compartía un espectáculo de vodevil con Terence Stamp, Pearce no hace otra cosa que interpretar a personajes muy especiales. Se enfrentó a animales salvajes en Dos hermanos , de Jean-Jacques Annaud, y quedó reducido a una larva humana en Proposition , western escrito con el músico Nick Cave, un artista con el que suele presentarse a menudo. Al igual que Cave, Pearce tiene un grupo en el que toca el saxo, la guitarra y el piano, además de escribir los temas principales de las películas en las que aparece.
Versatilidad
"Mi padre era piloto y falleció en un accidente aéreo cuando yo era un chico. Mi hermana y yo quedamos a cargo de mi madre, que entre otros desafíos nos hizo crecer en un ambiente rural muy complicado. Tal vez las razones de esta actitud haya que ir a buscarlas a la infancia", dice Pearce cuando se le pregunta por qué se siente tan atraído por los personajes más jugados, que se mueven siempre en el límite.
¿Y qué resultó más arduo? ¿Retratar en forma creíble a un artista como Warhol en la Nueva York que va de los años 60 a los 80 o convertirse en el mago Houdini, que a comienzos del siglo XX recorría el mundo a través de giras multitudinarias? "Penetrar en la complejidad de Warhol fue algo fascinante -responde Pearce-. La de Houdini, en cambio, fue una película que me costó mucho más esfuerzo físico y exigía de mi parte mayor fantasía. Para las dos encaré el trabajo de un modo minucioso, revisando muchísimos films y documentos."
El actor, que nació en Inglaterra y creció en Australia, contó que en el rodaje de El último gran mago debió permanecer en recipientes de vidrio y acero herméticamente cerrados y llenos de agua helada, reproducciones fieles de las famosas "celdas de la tortura china" dentro de las cuales el mago quedaba cabeza abajo y maniatado. "Todo el rodaje resultó un verdadero desafío y todo lo que rodea a la vida de Houdini, incluida su muerte, está envuelto en el misterio", afirma Pearce.
El film se rodó casi íntegramente en Edimburgo, la capital de Escocia. Allí, Houdini lanzó una convocatoria a través de la cual se mostró dispuesto a pagar una suculenta suma de dinero a quien pudiese ponerlo en contacto con su difunta madre. Catherine Zeta-Jones interpreta allí a una médium que acepta el desafío con la idea de cambiar el destino de una vida de privaciones, compartida hasta allí con su hija adolescente (Saiorse Ronan, la revelación de Expiación, deseo y pecado ).
¿Y por qué razón el cine recurre tan seguido a las grandes biografías? "Todo lo que está basado en historias reales -señala el actor- estimula la curiosidad del público. Conversé muchísimo sobre este tema con el historiador Steve Gillon y él me respondió, antes de que interpretase a Warhol y a Houdini, que para despertar el interés del espectador debía hacer una sola cosa: salir en busca de la verdad oculta del personaje."





