
Hombres de Hollywood: una guía práctica
De los galanes seductores a los que la juegan de vulnerables, los seis modelos masculinos que prevalecen en el cine de hoy
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NUEVA YORK ( The New York Times ).- Hay momentos, particularmente durante el verano [boreal], cuando la gran pantalla parece rebasar con los alfa y los omega de la masculinidad contemporánea: los bebes crecidos de las comedias y los hombretones de cuerpos esculpidos de las fantasías sobre superhéroes. Hay un puñado de otros arquetipos en juego, pero incluso ellos representan un espectro bastante limitado, desde lo idealizado hasta lo abyecto. Las películas pueden estar dominadas por el punto de vista masculino, pero las imágenes de los hombres que las imágenes de los hombres que presentan son sorprendentemente uniformes: el que suele estar perdido en acción es el hombre común que se levanta todas las mañanas, besa a su mujer (o su esposo) y consigue no hacer nada especialmente tonto o heroico en el transcurso de su día de trabajo.
Los arquetipos masculinos que pueblan el cine contemporáneo no están alineados con la realidad y, sin embargo, ofrecen pistas sobre cómo lucen los hombres de nuestros sueños o, por lo menos, lo que los realizadores están tratando de vendernos de ellos. ¿Qué quieren los hombres? ¿Qué significa ser un hombre? ¿Cómo se relacionan los hombres entre sí? Y, tal vez lo más importante, cómo se relacionan con las mujeres que, cada vez más, ocupan una esfera distinta en la gran pantalla, aunque en la televisión parezcan tener más espacios tanto para sí mismas como para sus relaciones con los hombres.
No son preguntas fáciles de responder, pero después de extenuantes horas de investigación repletas de aire acondicionado y pochoclo hemos recogido los suficientes datos para ofrecer una guía práctica y abreviada para conocer a los "machos" de Hollywood.
El pavote
Los hombres blandos de hoy con sus panzas de gelatina y sus superegos creados para provocar risas y diversión pueden no ser nuevos, pero su renaciente e hinchada presencia provoca cierta reflexión. Algunos de estos grandotes inmaduros están pensados para un público familiar –como el sonriente y asexuado Kevin James, castrados y simpáticos–, mientras que otros (representados por Zach Galifianakis) son más retorcidos, sarcásticos y crueles, y tienen rebeldía en el corazón y mujeres en la cama. Ninguno de ellos es un hombre gordo y digno a la Jackie Gleason, cuya gracia física contradecía su peso específico, sino que son hijos de la anarquía infantil y Lou Costello, hombre-niño de grito nasal.
Tal vez estos regordetes existen para hacer sentir mejor a los norteamericanos respecto a su siempre creciente circunferencia. Quizá son personificaciones del nuevo infantilismo o simplemente una forma reciclada de un clásico conocido. Como sea, lo cierto es que sus cuerpos flojos tienden a mostrar a estos personajes como sexualmente inofensivos y adorables, redefiniendo el sex appeal masculino y trasladando la carga de la atracción a las usualmente bellas mujeres que interpretan a sus intereses románticos. Judd Apatow construyó su carrera en parte gracias a una versión rellenita de lo que la crítica literaria Leslie A. Fiedler llama el "buen chico malo", esos inmaduros que eventualmente cambian sus travesuras por normalidad doméstica. Fiedler escribió que el "buen chico malo" es "el modo en que Estados Unidos se ve a sí mismo como nación: tosco e indomable en principio, pero dotado de un innato sentido de lo que está bien y lo que está mal". (¿Estudió letras el señor Apatow?) Dice Fiedler: "Sexualmente tan inocente como una pura doncella, es capaz de ser un rufián; fuerte y sumiso a la vez, sólo espera a la mujer correcta para ser reformado".
El chico valiente
Los héroes de los cuentos de hadas tienden a ser joviales huérfanos arrojados al mundo de los adultos para luchar contra el mal y buscar su fortuna, triunfando gracias a una combinación de astucia, coraje y suerte. En la literatura norteamericana, sus descendientes incluyen a Tom Sawyer, Huckleberry Finn y Holden Caulfield. En la cultura popular del siglo XXI, su fiel representante es Harry Potter. La educación de Harry ya terminó y, en retrospectiva, podemos ver los rasgos que lo hicieron al mismo tiempo heroico y querible. El mago nunca claudicó en su devoción por sus amigos, incluido su mentor, Dumbledore, pero también era desafiante cuando hacía falta: rompía las reglas, arriesgaba su seguridad y actuaba por impulso e ira. Harry solía ser al mismo tiempo melancólico y desenvuelto, dos características que definen también a Sam Witwicky, el chico típicamente norteamericano que interpreta Shia LaBeouf en las tres Transformers. Aunque siempre tiene una novia preciosa, su vínculo más fuerte se da con sus amigos y sus juguetes, que son prácticamente intercambiables entre sí. Sam –que no es huérfano, pero tiene unos padres graciosamente despistados– tiene problemas con la autoridad. La fantasía en la que vive es el clásico sueño del pibe preadolescente que desafía la sabiduría de los adultos, salva a la princesa y puede hacer todo el ruido y lío que guste al servicio de una causa noble. El joven héroe de Súper 8 es otro perfecto espécimen de este prototipo, uno creado por el guionista y director J. J. Abrams como tributo al eterno niño valiente del cine norteamericano: Steven Spielberg.
El soltero
Ser soltero en el cine ya no es una forma de nombrar en código a los amigos homosexuales del protagonista ni son los dandies de las películas de Tony Randall, sino muchachos a los que sólo les falta una buena mujer para convertirse en maridos. Los solteros de las películas de hoy tienden a salir de fiesta en grupos que son alternativamente alegres, cómicos y patéticos. En los films de Apatow, esa hermandad sensible puede, por momentos, parecerse a los grupos feministas de los 70, excepto que cuando los hombres se sientan para hablar de sus vidas y sus relaciones amorosas (o la falta de ellas), se pasan uno al otro una pipa para fumar marihuana en lugar de un espéculo. Los hombres que están solos en las películas, generalmente, van en camino a formar una pareja, con la visita familiar de rigor (vista en Friends with Benefits y La propuesta), para confirmar que no son unos psicóticos y sí son aptos para formar pareja.
En las comedias, el soltero es deseado por las mujeres y admirado por los hombres que sueñan con tener lo que él tiene, es decir mujeres que no sean novias ni esposas. Esta especie de enamoramiento del casado con el soltero se ha convertido en un subgénero en sí mismo, con ejemplos salientes, como Te amo, hermano y Loco y estúpido amor (con Ryan Gosling como el playboy y Steve Carell como el tristón hombre de su casa). En ¿Qué pasó ayer?, la soltería es, al mismo tiempo, un estado idealizado al que los protagonistas se aferran en medio de una bacanal y una situación terrorífica por derecho propio. Aunque resulte más una amenaza a la identidad –como sugieren las imágenes de los títulos finales junto a una transexual– que a la vida.
El marido
El matrimonio puede ser el final feliz en la comedia romántica femenina más convencional, pero en el momento en que el marido aparece en una comedia doméstica queda claro que es el patriarca sólo de nombre, sus normas siempre ignoradas por su indomable familia. Desde los años de la liberación femenina, la figura del marido cambió: en las comedias sobre el pánico sexual masculino, transformarse en Marido es un estado ambiguo. Algunos de los esposos son hombres-niños con mujeres que los reconfortan y los toleran, transformadas en impacientes mamás. Ser un hombre casado –véase Pase libre y las dos ¿Qué pasó ayer?– es ser un pollerudo y tener poco sexo, pero también implica estar protegido de los propios impulsos libidinosos.
Extrañamente, la paternidad, prueba de la masculinidad, es retratada en las películas como una suerte de castración. Transformarse en padre convierte al hombre en un bebe o en una mujer y lo aleja de la compañía de otros hombres a causa de los pañales y otras tareas domésticas antisexuales. Esto sucede incluso si la madre del chico lo deja por otro o si muere. En el cine, los padres solteros parecen superar en número a las madres solteras (lo opuesto de lo que sucede en la vida real) y los viudos en particular son potentes fuentes de drama y atracción sexual. Un hombre criando chicos con su mujer es apenas un hombre, pero uno que cría a sus hijos por su cuenta es perfecto.
El héroe
Este es un estado más evolucionado de alguno de los arquetipos anteriores, que generalmente se presenta como un álter ego de aquéllos. El Capitán América, por ejemplo, empieza siendo Steve Rogers, un clásico debilucho (ver más abajo): flaquito, sin pareja, que provoca más pena que admiración. Incluso cuando gana en masa muscular y empieza a llamar la atención de las mujeres, Steve mantiene el encanto modesto, sencillo y para nada amenazador de sus días menos esculturales. Clark Kent y Peter Parker también son debiluchos. Bruce Wayne y Tony Stark (más conocido como Iron Man) son solteros, mientras que Thor empieza como un niño valiente. (Es inédito que un pavote se transforme en héroe y ciertamente es una extraña ocupación para un marido).
Mientras que la relación del héroe con el Mal es sencilla –está en contra, aunque ocasionalmente se sienta tentado por el lado oscuro de la fuerza–, su relación con las mujeres es ambigua y casi siempre poco satisfactoria. En su mundo, la mujer está para ser rescatada o vengada y, ocasionalmente, para recibir un casto beso del héroe antes o después de la batalla. Sin embargo, los lazos más fuertes que establece el héroe –de hermandad o antagonismo– son con otros hombres. El enemigo es, secretamente, un alma gemela con el que sostiene un combate intenso y físico, una forma de la intimidad y el alivio. Batman y el Guasón, El Hombre Araña y el Duende Verde, el Profesor X y Magneto: algunas de las más trágicas historias de amor de nuestros tiempos.
El debilucho
Nacido para ser amable, el debilucho existe para que le tiren arena en la cara y otras humillaciones o, como Woody Allen, para superar la adversidad siendo más inteligente y gracioso que los demás. El debilucho y sus derivados –el nerd, geek y, ofensivamente, el gay– cumplen una variedad de necesarias funciones del relato como el asexuado héroe, el cobarde o el genio residente. Cada tipo duro y cada héroe tienen un debilucho en el que descargarse, a veces violentamente. Aun así, el debilucho es capaz de cambiar su habitual mansedumbre por un final triunfante y hasta heroico, como le sucede a Buster Keaton en el clásico El cameraman .
Jesse Eisenberg y Michael Cera, los actuales debiluchos en jefe de Hollywood, emplean una batería de tics vocales y gestuales: Cera corre de una manera muy graciosa, mientras que Eisenberg –algo más salvaje– habla a mil kilómetros por minuto. De todos modos, son más las características que los unen que las que los separan, y ambos irradian inteligencia y vulnerabilidad. A diferencia del personaje de Keaton, ahora los debiluchos pueden cruzar al drama, aunque la transición puede ser dolorosa. En los tiempos de Bill Gates, el flacucho de 50 kilos puede ser dueño de una empresa multimillonaria, digamos Facebook, pero como indica Red social , aun así puede no tener su final feliz. Por el contrario, en el cine independiente americano, el debilucho suele triunfar porque seguramente es un álter ego del tipo que grita acción y corte detrás de las cámaras.
LO QUE ESTA Y LO QUE VIENE
Como si se tratara de un juego de ingenio gracias a que el calendario de estrenos de Hollywood es casi completamente global, alcanza con acercarse al cine más cercano para comprobar personalmente los postulados de los críticos del New York Times. Algunas de las películas que Scott y Dargis mencionan ya no están en cartel (Pase libre, La propuesta) y algunas otras sólo es posible verlas en cineclubes (El cameraman y los films de Abbott y Costello). Sin embargo, muchas de ellas están en cartel –o lo estarán muy pronto– en la Argentina. A saber: la más reciente película del comediante Kevin James (un pavote, según la lista de arquetipos), Zookeeper, se estrenará el 29 de septiembre. Unas semanas antes, el 8, llegará a las pantallas locales la comedia romántica Friends with Benefits (ejemplo de El soltero). Y ya están en cartel para empezar con las comprobaciones Harry Potter y las reliquias de la muerte-Parte 2, Loco y estupido amor, ¿Qué pasó ayer? Segunda parte y Capitán América: el primer vengador. Y para quienes se tomen la tarea más seriamente también es posible conseguir Te amo, hermano, comedia insignia de los solteros que en la Argentina fue lanzada directamente en DVD.





